Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval - Universidad

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JUEGOS Y JUGUETES INFANTILES EN EL ARTE MEDIEVAL


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Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. VIII, nº 15, 2016, pp. 51-65. 
e-ISSN: 2254-853X 
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JUEGOS Y JUGUETES INFANTILES  
EN EL ARTE MEDIEVAL 
 
Silvia ALFONSO CABRERA 
 
Universidad Complutense de Madrid 
Departamento de Historia del Arte I (Medieval) 
silviaalfonso@ucm.es 
 
Recibido: 10/4/2016 
Aceptado: 29/4/2016 
 
Resumen: A lo largo de este artículo trataremos de analizar a través de las representaciones 
artísticas medievales los juegos y juguetes de la primera infancia. Si bien los juguetes de este 
periodo que han llegado hasta nuestros días son escasos, las fuentes plásticas y las fuentes escritas 
aportan información muy interesante para entender el entorno lúdico de los más pequeños. 
En las páginas siguientes trataremos de manera más pormenorizada cuatro juguetes 
concretos: el sonajero, el caballito de madera, los pajarillos y las muñecas. Además de las fuentes 
escritas y plásticas, la arqueología ha logrado desentrañar algunos aspectos técnicos de estos 
objetos, encontrándose la gran mayoría de ellos en enterramientos infantiles.  
No obstante, debemos advertir que no existe una igualdad en cuanto a la información que 
poseemos de los juegos masculinos y femeninos, siendo los primeros de los que conocemos más 
datos, en parte porque la propia iconografía medieval ha tratado de manera más insistente la figura 
de los niños y de forma más marginal la de las niñas. 
Palabra clave: juguetes; infancia; sonajero; caballito de madera; muñecas. 
Abstract: In this paper, we will analyse early childhood games and toys with the help of medieval 
artistic representations. Although the medieval toys that have survived until our days are scarce, 
visual and written sources offer us some very interesting information. The sources provide us 
information about children’s playful environment in medieval times.  
In the following pages, we will deeply examine four specific toys: rattles, wooden horses, 
birds, and dolls. Besides written and visual sources, archaeology has managed to figure out some 
technical aspects of these objects. Toys were mainly found in children’s burials. 
We should also highlight that we know better medieval boy games than girl games. This is 
partly due to medieval iconography, which has treated boy games in a more detailed way. 
Keywords: toys; childhood; rattle; wooden horse; dolls. 
 
Introducción 
Los juegos y los juguetes componen el entorno material del niño desde los albores 
de la Humanidad, aunque la representación artística de estos objetos no sea tan abundante 
como la de otros elementos infantiles. La figuración de estos juegos y juguetes infantiles 
en la Edad Media puede encontrarse en las propias escenas de la temprana niñez, algunas 
de ellas provenientes de la Infancia de Cristo y otras procedentes de retratos, libros de 
variada índole o representaciones marginales en las que se muestran elementos 
anecdóticos como pueden ser los juegos en la infancia. También parte de la información 
sobre los juegos y juguetes medievales viene dada a través de los yacimientos 
arqueológicos, muy útiles para estudiar y analizar la vida cotidiana así como el contexto 
funerario en el que se presentan este tipo de objetos. 
Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
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En la Edad Media parece existir una cierta tolerancia hacia los juegos infantiles y 
juveniles, ya que tenían una labor didáctica, más allá de la ociosa. Se inculcaban con los 
juegos hábitos, costumbres y disciplinas, así como los papeles propios de cada sexo y 
condición social. Esta idea viene apoyada por los textos pedagógicos del momento, como 
podemos analizar en la obra de Ramón Llull Doctrina Pueril escrita en 12751. Es curioso 
observar cómo los propios adultos apreciaban estos juegos infantiles, ya que incluso eran 
utilizados como motivos decorativos. Así por ejemplo, en el inventario de Luis de Anjou 
(1360) se menciona un “aguamanil de plata esmaltado y sus patas están sobre un pie 
esmaltado en azul con niños que juegan a diversos juegos”2. Estos elementos también se 
observan en los márgenes de los manuscritos, sin tener ninguna relación con el texto que 
los contiene. 
La representación de los juguetes no es variada, razón por la que en la mayoría de 
los casos se figuran siempre los mismos: el caballito de madera, el molinillo, los pajarillos 
con cuerda y las muñecas. Los tres primeros juguetes mencionados pertenecen a la esfera 
de los niños, mientras que las muñecas pertenecen al ámbito de las niñas, habiendo por 
tanto una clara distinción por sexos. La representación artística de estos juguetes suele 
darse en los interiores domésticos, en los que el niño juega solo, en compañía de la madre 
o con otros niños, aunque en ocasiones se figuran espectáculos y juegos infantiles 
colectivos que se llevan a cabo al aire libre3. Los juguetes son representados de manera 
sencilla, con pocos detalles, siendo un elemento de enfatización infantil del niño o niña 
representado. Es a partir del siglo XV cuando los juguetes representados poseen más 
detalles. Prueba de ello es que las muñecas se prestan a la moda del momento con peinado 
y vestimenta a imagen y semejanza de sus pequeñas dueñas. 
Además de las representaciones artísticas, la arqueología nos ha permitido 
conservar algunos de los juguetes que hemos mencionado aportando mucha información 
en cuanto al uso de los mismos y a las técnicas seguidas en su elaboración. Así pues se 
conservan pajaritos mecánicos que mueven la lengua con un rudimentario mecanismo y 
que con probabilidad eran arrastrados con un cordón –presentes a finales de la Edad 
Media y encontrados en excavaciones arqueológicas en Londres4–, muñecas, o la llamada 
vajilla en miniatura5. 
En el caso concreto de las muñecas, se han conservado piezas modeladas en cera 
cuya función sería votiva. Buen ejemplo de ello son las imágenes femeninas con las 
manos en oración encontradas en la catedral de Exeter en 1943 y que han sido datadas en 
el siglo XV6. En las representaciones artísticas de las muñecas, el detallismo suele ser 
mayor que en la figuración de otro tipo de juguetes. Las muñecas van vestidas y peinadas 
según la moda del momento y presumiblemente se realizaban en madera. En los casos en 
los que se documentan dichas muñecas, la indumentaria de las mismas suele ser comprada 
                                                            
1 VILANOU TORRANO, Conrado (2013). 
2 BIDON, Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 245. 
3 Los juegos de exterior fueron uno de los entretenimientos predilectos en la infancia medieval, como los 
enfrentamientos deportivos según la estación del año, juegos de pelota y raquetas, bolos o peleas de gallos. 
Vid. BIDON, Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): pp. 259-260. 
4 ORME, Nicholas (1995): p. 57. 
5 MARINETTO SÁNCHEZ, Purificación (1998). 
6 RADFORD, M. Ursula (1949). 
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y costeada de forma independiente al propio objeto7. Debemos observar, como indican 
Danièle Alexandre Bidon y Monique Closson, que el entretenimiento y los juegos de los 
niños en la Edad Media no estarían tan ligados a la materialidad y a los objetos tal y como 
los entendemos hoy en día. Los padres mismos calmaban al niño si este lloraba con una 
caricia o con el balanceo de su propia cuna. 
Cabe destacar que los juguetes aquí mencionados eran de uso exclusivo de la 
nobleza y realeza, si bien las familias más humildes confeccionaban los juguetes de sus 
hijos con materiales más modestos o con los propios objetos cotidianos8. 
En líneas generales la representación de los juegos y juguetes en la infancia 
medieval es concreta y bastante esquemática, repitiéndose constantemente el mismo 
modelo. Si bien tenemos constancia de numerosos entretenimientos lúdicos en esta etapa 
de la vida, la información que nos ofrece la iconografía es escasa9. Gracias a su carácter 
anecdótico, las escenas representadas nos hacen comprender de una forma muy cercana la 
vida cotidiana y el tiempo de recreo de la infancia durante los siglos medievales. 
 
El sonajero 
El sonajero era un objeto conocido desde la Antigüedad aunque su utilidad 
originaria fue evolucionando. En un principio se le otorgó un carácter mágico y 
profiláctico: se trataba de un cascabel para cazar a los malos espíritus, así como de dientes 
de lobo para calmar el dolor de la salida de la dentición infantil en virtud de la magia 
imitativa. Como decía Dioscórides y bien recogió Bartolomé el Inglés en el capítulo 18 de 
su Libro de las propiedades de las cosas10, “los dientes de perro o de lobo curan a un niño 
el mal lunático”. Estos sonajeros de dientes de lobo servían tanto para masticar a modo de 
mordedor como para ser agitados. Además de las recomendaciones médicas en los 
tratados de puericultura, este objeto era considerado y utilizado como un juguete cuya 
función era entretener y calmar al niño cuando estaba alterado. 
El carácter lúdico de este objeto se evidencia en los testimonios coetáneos: “Por 
haber rehecho de nuevo un sonajero de plata para jugar y agitar para Madame Jehanne de 
Francia” 11 o “un sonajero para que lo agiten los niños pequeños (…)”12. Jean Moulinet, 
bibliotecario de Margarita de Austria, también recoge este hecho: “Su niño, muy 
hambriento por el largo ayuno, se empeñaba en gritar y berrear, que solo se calmaba en el 
momento que se le pasaba un sonajero frente al rostro”13.  
El sonajero de materiales ricos era un artículo de lujo, solo accesible para nobles y 
reyes. En los ámbitos más humildes el sonajero era sustituido por un mendrugo de pan o 
incluso el propio seno materno, que servía para calmar a los más pequeños. Incluso a veces 
                                                            
7 ARROÑADA, Silvia Nora (1997): pp. 61-62. 
8 BIDON, Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): pp. 245-246. 
9 Para conocer la variedad de juegos en la Edad Media según las edades de la vida vid. LADERO 
QUESADA, Miguel Ángel (2004). 
10 Bartolomé el Inglés, Livre des propriétés des choses, siglo XV. París, BnF, Ms. Fr 134. 
11 Texto perteneciente a la tercera cuenta real de Ch. Poupart (1391). Vid. GAY, Victor y HENRI, Stein 
(1887 y 1928): p. 28. 
12 Ibid. 
13 Poema de Jean Moulinet (siglo XV) apud ÉLUARD, Paul (1954). 
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se usaba una cáscara de adormidera con semillas que tintineaban a modo de sonajero 
rudimentario. En ocasiones, en la miniatura podemos dudar de si lo representado es una 
flor o un sonajero, como en el folio 37v del Libro de Horas de Isabel la Católica, c. 1460-
1465 (Madrid, Real Biblioteca), en el que se representa a la Virgen entronizada 
sosteniendo al Niño y ofreciéndole una flor cuya forma ovalada sería muy similar a este 
tipo de sonajeros. Lo sonajeros más ricos podían ser de oro, plata, perlas e incluso coral, 
cuyas propiedades protectoras se conocían desde la Antigüedad14 y en la Edad Media fue 
un material recurrente a la hora de hacer amuletos y sortijas que tenían como función final 
proteger de enfermedades e infortunios. Se decía que el coral “resiste al rayo y puede 
estancar el flujo de la sangre e ir contra el mal de ojo y las ilusiones de los diablos”15. 
Además, según el Livre des simples médicines de Platearius, prevenías las hemorragias 
nasales16. Otro elemento decorativo que adornaba estos objetos ricos eran las perlas que 
conseguían que el objeto fuera más brillante y de un lujo y exquisitez absoluto. Las cuentas 
reales nos ofrecen información de la complejidad y profusión de elementos que se añadían 
al propio sonajero: “A Guilleaume Arrode, por haber reparado y puesto a punto el sonajero 
de plata de monseñor el Delfín; por haber colocado en éste nueve anillas alrededor o 
colgado nueve campanillas de plata y haber hecho una campanilla que suena por debajo de 
dicho sonajero (…) y por haberlo redorado, vuelto a grabar y puesto a punto”17. 
No siempre estos sonajeros son piezas independientes, sino que a veces pueden 
formar parte de un conjunto de elementos e incluso, en ocasiones, cuando estos tienen un 
tamaño reducido, son colgados en el cuello mediante una cinta, o bien –si el niño, al ser 
muy pequeño, no tiene la madurez y motricidad para sujetar él solo el objeto− es la propia 
madre quien se encarga de sostener el sonajero. 
 
El caballito de madera  
El caballito de madera es uno de los juguetes más representados en la iconografía 
medieval, siendo además uno de los juegos más populares entre los niños. Este elemento 
otorga al niño la capacidad de empatizar con las actividades de la caballería propias del 
mundo adulto, familiarizándose así con esta actividad. La composición de este juguete es 
sencilla: se trata de un bastón de madera no muy alto rematado con una cabeza de caballo 
tallada también en madera y en la mayoría de los casos pintada. Esta pieza de madera se 
colocaba entre las piernas del niño a modo de montadura, asociándose así a la justa o al 
torneo, por lo que solía ser acompañado también por una vara alargada que terminaba en 
un molinillo, haciendo este las veces de lanza. Tanto el caballo de madera como el 
molinillo no siempre aparecen representados en conjunto, pero cuando se presenta la 
combinación de ambos objetos el simbolismo puede ser la preparación ante el futuro 
adulto como caballero18. El detalle artístico en este juguete es mucho mayor, 
                                                            
14 HERNANDO, Pedro Luis (2010-2011). 
15 MALPARTIDA, Juan (1994): p. 332. 
16 Es interesante a este respecto el manuscrito que conserva la Bibliothèque nationale de France de este 
tratado (BnF, Ms. Fr. 623, fols. 63v y 64r). 
17 4º Cuenta real de Ch. Pupart, fol. 99 (1394). Vid. GAY, Victor y HENRI, Stein (1887 y 1928): p. 28. 
18 Esta aproximación práctica a lo que será la vida adulta según el estamento aparece bien reflejada en la 
serie de novelas de Gargantúa y Pantagruel, fechadas en la primera mitad del siglo XVI, en las cuales se 
relata cómo Gargantúa comienza su quinto curso escolar tras regalarle un caballo de madera. Vid. BIDON, 
Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 251. 
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reconociéndose perfectamente la cabeza bien esculpida, así como unos sencillos arreos, 
aunque estos no siempre aparecen. Este juguete, que es de uso exclusivo para los varones 
–o así lo reflejan los textos y la iconografía–, se apoyaba en el suelo y era objeto de juegos 
colectivos a modo de recreaciones de justas infantiles al aire libre. Otra tipología de estos 
caballos de madera es el carro, del que tenemos muy pocos ejemplos iconográficos. 
Consistiría en una serie de piezas ensambladas colocadas sobre ruedas sobre la que se 
asentaría uno de los niños mientras otros tirarían del carro. Como resulta evidente este 
juego estaría enfocado no a una primera infancia, sino más bien a niños más mayores, de 
cinco o seis años en adelante, como muestra una de las miniaturas que decoran una copia 
del manuscrito del Romance de Alexandre conservada en la biblioteca Bodleian19. 
Con respecto a la figura del caballito de madera, Nicholas Orme recoge una fuente 
escrita del siglo XV que da noción de la importancia que este tipo de objetos poseía para 
los niños del momento. Narra una leyenda local, localizada en Inglaterra, en la que se 
relata el milagro que aconteció a un niño de cinco años, hijo de un hombre llamado Robert 
North. El pequeño tenía una enfermedad bucal por lo que rezaba cada día para que se 
solventara su problema. La sorpresa del niño fue mayúscula cuando un día tuvo una visión 
en la que se le apareció el difunto rey Enrique VI. El monarca le incitaba a que 
emprendiera una peregrinación con su madre a un santo local para que sanara sus 
problemas bucales, aunque le advertía de manera jocosa que debían hacer la peregrinación 
con el caballo de la familia, y dejar para otra ocasión su caballito de madera, ya que 
parece ser que el niño le tenía un gran aprecio20. 
Como hemos mencionado, un elemento accesorio de estos caballitos de juguete era 
el molinillo. Se trata de una varilla de madera a la cual se le incorpora en uno de sus 
extremos una serie de aspas que girarían por el efecto del viento. Sin duda este artilugio 
derivaba de una relevante innovación técnica en la Edad Media como era el molino de 
viento21. Como ocurría con el sonajero, estos molinillos podían estar ricamente decorados 
tal y como nos muestran las fuentes escritas. Como ejemplo baste citar las cuentas reales 
francesas recogidas posteriormente en 1390 en las que se menciona el pago a “Jehan 
Duvivier, orfebre y ayuda de cámara del rey, por haber reparado y puesto a punto un 
pequeño molinillo de oro decorado con perlas y pequeños rubíes para el esparcimiento de 
la Señora Isabel de Francia” 22. En las versiones más humildes, el molinillo está fabricado 
con cáscara de nuez, que es tratada y pintada. En otras ocasiones no se decora, dejando la 
madera vista como vemos en el reverso de la Subida del Calvario (1490) de El Bosco 
conservado en el Kunsthistorisches Museum de Viena y en el que se observa a un niño de 
corta edad en cuya mano derecha sostiene una vara de madera terminada en unas sencillas 
aspas, mientras apoya la otra mano en un pequeño andador.  
El hecho de que el niño utilice un andador nos señala que el molinillo era un 
juguete de la primera infancia, aunque su uso y disfrute se prolongaba en el tiempo, cuando 
además era acompañado por el caballito de madera, como bien se muestra en la miniatura 
perteneciente al Libro de las propiedades de las cosas mencionado anteriormente23. 
                                                            
19 BISHOP, Morris (1971): p. 163. 
20 ORME, Nicholas (1995): p. 53 
21 Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 252. 
22 Archivo Nacional de Francia, KK 55, fol. 89, cit. GAY, Victor y HENRI, Stein (1887 y 1928): p. 151. 
23 Las edades del hombre. Libro de las propiedades de las cosas de Bartolomé el Inglés, siglo XV. París, 
BnF, Ms. Fr. 218, fol. 95v. 
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Pajarillos 
Siguiendo con este catálogo de juguetes representados en el arte medieval, lugar 
destacado ocupan los pajarillos, bien metálicos, de barro cocido, o de carne y hueso, como 
analizaremos a continuación. En un primer momento el único juguete para el niño es su 
propio cuerpo o el de su madre, como podemos ver en iconografías muy concretas como 
la Virgen de la ternura –Ἐλεούσα24– en la que la Virgen y el Niño mantienen las mejillas 
una junto a la otra; la Virgen del escote25, donde el niño agarra cariñosamente el escote del 
vestido de la Virgen; o la conocida popularmente como Virgen de las cosquillas26. Todas 
estas iconografías hacen referencia a esa primera infancia en la que el niño juega e 
interacciona con su cuerpo y con el de su madre, sin necesidad de ningún tipo de objeto. 
Después de esta etapa acontece aquella en la que el niño busca el juguete y el juego 
en la imitación de la naturaleza: pelota/fruto o pájaro de carne y hueso/pájaro modelado en 
barro o tallado en madera27. El pajarillo es un elemento muy recurrente en las imágenes de 
la Virgen con el Niño, encontrando una gran variedad de especies y morfologías en dicho 
animal. El hecho de que el Niño Jesús aparezca con un pequeño pajarito en sus manos nos 
remite al pasaje de la infancia de Cristo recogido por el Evangelio apócrifo de Santo 
Tomás en el que se narra el milagro de los gorriones hechos en barro. El capítulo detalla 
lo siguiente:  
“El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las 
aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las 
mandaba. 2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. 
Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. 3. Y un judío, que había notado 
lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He 
aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él 
doce gorriones, y ha profanado el sábado. 4. Y José se dirigió al lugar que estaba 
Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido 
hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: 
Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo”28. 
Dado que la iconografía nos muestra gran variedad de aves de pequeño tamaño, 
podemos suponer que se pueden referir a pajaritos de carne y hueso. Tal y como señala la 
Dra. Morales Muñiz, los pájaros –entre otros animales como perros o cobayas– formarían 
parte de la vida cotidiana a modo de mascotas domésticas29. Gregorio di Cecco realizó una 
tabla en 1423 donde muestra al Niño Jesús siendo amamantado por la Virgen mientras 
sostiene en su mano un gorrión –como bien podría estar sosteniendo un fruto– a modo de 
entretenimiento30. En otras imágenes, este pajarito se representa atado con una cuerda, 
                                                            
24 Ejemplo de esta iconografía es el famoso icono de la Virgen de Vladimir, fechado en el siglo XII y 
conservado desde 1930 en la galería Tretiakov de Moscú. 
25 Ejemplo de esta iconografía es la Madonna con Bambino conservada en el Oratorio del Bigallo (Piazza 
del Duomo de Florencia) realizado por Alberto Arnoldi en 1361. 
26 Ejemplo de esta iconografía es la Madonna con Bambino que se encuentra en la Galería de los Uffizi, 
realizada por Masaccio hacia 1426-1428. 
27 Esta identificación con el juego según las edades ha sido estudiada por Philippe Ariès. Vid. ARIÈS, 
Philippe (1973). 
28 Evangelio de Santo Tomás: 2, 1-4. 
29 MORALES MUÑIZ, Dolores Carmen (2015). 
30 Gregorio di Cecco, Madonna de la Humildad, 1423. Siena, Museo dell’Opera del Duomo (tabla central). 
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previsiblemente para que no volara y acabara extraviándose. La figuración de estos 
pájaros en las escenas infantiles en el caso de la vida de Cristo es ambigua, ya que no 
podemos distinguir si estas aves eran juguetes o bien una referencia simbólica al milagro 
de los gorriones de barro. En cualquier caso conocemos que en la Edad Media existían 
juguetes movibles en forma de ave, como los pajaritos realizados en metal encontrados en 
enterramientos infantiles a las afueras de la ciudad de Londres, por lo que dada su 
ubicación debían ser objetos dedicados al juego de los niños31. Se ha documentado que 
este tipo de juguetes podían ser sujetos con cordones y arrastrados, basados en un sistema 
similar al de los barquitos de madera, también documentados en excavaciones 
arqueológicas medievales en Dublín y conservados en el National Museum of Ireland32. 
Las fuentes escritas medievales nos indican que este tipo de juguetes en forma de 
pequeños animales eran entregados a modo de propina o premio y el material de los 
mismos dependía del estamento social al que perteneciera el niño y su familia. Así en el 
inventario de los bienes de los hijos del comerciante francés Jacques Coeur se menciona 
“un librito de oro, una gran cadena de oro retorcida, un pelícano de juego, un pequeño 
cepillo, un pendiente en forma de hebilla, una bolita y una pequeña gaita de oro (…)”33. 
El éxito de estos pajaritos, bien de carne y hueso como mascotas domésticas, bien 
como juguetes, se prolongó en el tiempo, encontrando en los siglos XVI y XVII retratos 
reales infantiles en los que aparecen estos animales. Buena muestra de ello son el retrato 
de las infantas Isabel Clara Eugenia y su hermana Catalina Micaela, realizado por Alonso 
Sánchez Coello en 1568 (Monasterio de las Descalzas Reales), el que Catalina aparece 
sosteniendo en sus manos una cadena en cuyo extremo se encuentra un pequeño gorrión.  
Siguiendo la tradición, ya en el siglo XVII será la infanta Ana Mauricia de Austria, 
hija de Felipe III, la que aparezca retratada en su más tierna infancia en compañía de un 
parajito también en esta ocasión cogido en una de sus manos y atado con una cuerda.  
 
Muñecas 
La muñeca era un juguete pensado para las niñas, posiblemente como proyección 
de su futuro rol de madre. Cabe destacar que no se han encontrado en la Edad Media 
muñecas que representaran a niños de corta edad, sino que son muñecas que representan a 
mujeres jóvenes y adultas. La razón de este hecho posiblemente se deba a que las niñas 
cuidaban de sus propios hermanos y primos pequeños, siendo una cadena en la que los 
niños mayores protegían y atendían a los menores34. 
En la Antigüedad, estas muñecas tenían una funcionalidad ritual, siendo exvotos en 
determinadas ceremonias, por lo que los restos arqueológicos fechados en ese periodo 
pueden ser ambiguos en su naturaleza, desconociendo si esas muñecas serían después 
utilizadas como juguetes. Estas primitivas muñecas podían ser de cera o madera. En 
Grecia y Roma las muñecas representaban la infancia por sí misma, por lo que las niñas 
“abandonaban” sus muñecas –dedicándolas a los templos de las diosas Artemisa y 
                                                            
31 ORME, Nicholas (1995): p. 57  
32 Vid. BIDON, Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): pp. 255-256 
33 Inventario de 1420 cit. en GAY, Victor y HENRI, Stein (1887 y 1928) apud BIDON, Danièle Alexandre 
y CLOSSON, Monique (2008): p. 256. 
34 Vid. BIDON Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 254 
Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
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Afrodita–en el momento en el que se producía el compromiso matrimonial que solía ser 
en la primera adolescencia. Este momento marcaba de forma simbólica el paso de la niñez 
a la edad adulta35. 
Las muñecas de este periodo son articuladas, cuyos miembros se unen mediante 
cuerdas y fibras al cuerpo. Un buen ejemplo de ello son las muñecas encontradas en la 
necrópolis romana de Las Eras (Ontur, Albacete), un yacimiento datado entre los siglos V 
y IV a.C.36 El conjunto de muñecas encontrado consta de cinco piezas, un número 
excepcional para este tipo de hallazgos, talladas cuatro en hueso y una de ellas en ámbar. 
En este caso se trata de una pieza completa que compone el tronco y cabeza, mientras que 
las extremidades son articuladas y unidas mediante muescas. Muy probablemente estas 
muñecas iban vestidas con trajes y calzadas con escarpines, ya que se han hallado 
pequeñas piezas textiles en otros ejemplares aparecidos en tumbas mejor conservadas. 
Alberto Balil realizó en la década de 1960-1970 un estudio iconográfico, analizando los 
peinados de estas muñecas relacionados con las modas vigentes en tiempos de Helena y 
Fausta, madre y esposa respectivamente de Constantino I, por lo que se podrían situar en 
los albores del siglo IV a.C.37 
De la muñeca medieval apenas nos han llegado restos, aunque según las fuentes y 
la iconografía debía ser un juguete de imitación del mundo adulto como hemos apuntado 
anteriormente. Se conocen ciertas muñecas hechas en cera, posiblemente de carácter 
votivo, como la realizada para el obispo de Exeter Edmund Lacey, encontrada en los 
aledaños de la catedral y fechada en el siglo XV38. El modelo seria idéntico al de las 
muñecas con fines lúdicos. La muñeca era de fabricación casera; de trapo cosido o con 
nudos, estropajos envueltos en paños para los estamentos más pobres, mientras que para 
las niñas de la nobleza y realeza se les proporcionaban muñecas realizadas por artesanos y 
dispuestas con diversas ropas y zapatos a la moda. Cuenta de ellos nos ofrece la noticia 
del pago en 1492 de 39 sueldos pagados por los Reyes Católicos a un sastre de Valencia 
por coser “faldellinas, abits, camisas, y trançats de olanda” para las muñecas que se 
enviaron a Barcelona para las infantas39. 
Apenas contamos con información de la fabricación o restauración de las muñecas 
en las cuentas reales, documentos que en muchas ocasiones sí nos aportan información 
importante sobre otros aspectos de los juguetes. Destacan las llamadas paupines – 
“muñecas” en francés antiguo– de la corte de Anjou o de Francia, que serían artículos de 
lujo, ricamente vestidas y peinadas y realizadas en materiales ricos. Uno de los pocos 
ejemplos en los que estas muñecas se reflejan en las cuentas reales es el que hace 
referencia a Raoulin de la Rue, un vendedor de Paris documentado en 1455, el cual vende 
“una muñeca hecha a la manera de una señorita a caballo y un lacayo que va a pie” que se 
destina “para su disfrute” a Magdalena de Francia, hija pequeña de Carlos VII40. 
                                                            
35 ANTOÑANZAS MEJÍA, Fernando (2005). 
36 Hoy conservadas en el Museo de Albacete. 
37 BALIL, Alberto (1962). 
38 ORME, Nicholas (1995): p. 169. 
39 BERNIS, Carmen (1978): p. 43. 
40 BIDON Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 254. 
Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
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Además de las muñecas, otros elementos lúdicos propios de las niñas medievales 
eran las vajillas en miniatura. Se tiene constancia de unos cacharros de pequeño tamaño 
realizados en el periodo nazarí en Granada y que han sido estudiados por Purificación 
Marinetto Sánchez41, así como otros similares en Inglaterra42. Tenemos constancia de que 
este tipo de juguetes podían ser regalos de madres a hijas: “pequeñas escudillas y fuentes 
de plata que [Allebret, el orfebre] ha hecho por encargo de la Señora, para divertimento de 
la señorita Marguerite” (que en 1376 tiene dos años)43. 
Narra el Livre des miracles44 que este tipo de piezas se regalaban a las niñas a la 
edad de tres años. Los “cacharritos” se fabrican a imagen y semejanza del objeto real: 
jarritos de vino, vasos, bandejas o pequeños pucheros para guisar como los encontrados en 
las excavaciones del castillo de Estrasburgo45. Los materiales con los que se realizan estas 
diminutas vajillas son los mismos que sus homólogos para adultos –cazos de barro cocido, 
jarritos de estaño, etc.–. 
 
Conclusiones 
Advertimos, para concluir este artículo, que los objetos aquí recogidos son solo 
una muestra del amplio repertorio de juegos que se practicaba en la Edad Media y que 
conocemos gracias a las fuentes escritas. Hemos creído conveniente centrarnos en las 
piezas que más repite la iconografía y que seguramente fueron los juguetes más populares 
y difundidos entre la infancia de este periodo. Más allá de los ejemplos estudiados en estas 
páginas, había muchos otros como peonzas, cazamariposas, pequeños teatrillos con 
marionetas, dados, etc.  
Tras haber analizado los juguetes anteriores, es evidente que las referencias a la 
mayoría de ellos indican que posiblemente estos juegos serían para los niños, sin indicar sí 
las niñas jugarían también con ellos. En cuanto a los sonajeros y los pajarillos, podemos 
pensar tras estudiar los elementos arqueológicos, las fuentes escritas y la iconografía, que 
no había una exclusividad en el uso de estos juguetes según el sexo, por lo que podían 
formar parte del repertorio de juegos de niños y niñas. Por el contrario, el caballito de 
madera y el molinillo serían patrimonio ocioso de los niños en su estrecha relación con el 
mundo de la caballería y los roles sociales que desarrollarían en la edad adulta. Por otro 
lado, las muñecas cumplían no solo una función lúdica, sino también una función 
didáctica enfocada al rol de madres que las niñas tendrían en el futuro.  
Cabe decir por tanto, que los juguetes –tal y como ocurre hoy en día– tenían como 
objetivo entretener y enseñar a los niños y niñas de la Edad Media una serie de valores 
que se ajustaban a su sexo y a sus condiciones sociales, y que indiscutiblemente iban 
unidos al acercamiento del mundo adulto –las tareas domésticas, el papel que se ejercería 
dentro del estamento al que se pertenecía, el trabajo a desempeñar– a través del juego y 
los juguetes. 
 
                                                            
41 MARINETTO SÁNCHEZ, Purificación (1998). 
42 ORME, Nicholas (1995): p. 4. 
43 GAY, Victor y HENRI, Stein (1887 y 1928): p. 605. 
44 París, BnF, Ms. Fr. 2829, fol. 96v. 
45 BIDON, Danièle Alexandre y CLOSSON, Monique (2008): p. 252. 
Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
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Selección de obras 
- Pajarito metálico con lengua movible, siglo XV. Museo de Londres. 
- Muñeca votiva tardomedieval realizada en cera para el obispo Edmund Lacey de la 
catedral de Exeter, siglo XV. Biblioteca de la catedral de Exeter. 
- Niños jugando a la peonza. Jehan de Grise y taller, Romance de Alexandre, 1338-
1344. Oxford, Bodleian Library, Ms 264, fol. 64r.  
- Niñas observando un teatrillo de títeres. Jehan de Grise y taller, Romance de 
Alexandre, 1338-1344. Oxford, Bodleian Library, Ms 264, fol. 54v. 
- Niños tirando de un carro. Jehan de Grise y taller, Romance de Alexandre, 1338-1344. 
Oxford, Bodleian Library, Ms 264, fol. 82v. 
- Niños jugando en un columpio. Jehan de Grise y taller, Romance de Alexandre, 1338-
1344. Oxford, Bodleian Library, Ms 264, fol. 78v. 
- Niña jugando a la pelota y niño con caballito de madera y molinillo. Iohannes Baptista 
Matthaei, Die Wappenkunst, 1475. Viena, Österreichische Nationalbibliothek, Cod. 
Ser. n. 12820, fol. 182r. 
- Gregorio di Cecco, Madonna de la Humildad, 1423. Siena, Museo dell’Opera del 
Duomo (detalle). 
- Las edades del hombre. Libro de las propiedades de las cosas de Bartolomé el Inglés, 
siglo XV. París, Bibliothèque nationale de France, Ms. Fr. 218, fol. 95v. 
- La Virgen con Niño (detalle). Libro de Horas de Isabel la Católica, c. 1460-1465. 
Madrid, Real Biblioteca, Ms. II/ Tesoro, fol. 37v. 
- La Sagrada Familia. Libro de Horas, España, c. 1460. Londres, The British Library, 
Ms. Add. 18193, fol. 48v.  
- Niño Jesús. El Bosco. Subida del Calvario (reverso), c. 1490. Viena, 
Kunsthistorisches Museum (detalle). 
- Maestro de la St. Georgsgilde, Retratos del archiduque Carlos y sus hermanas Leonor 
e Isabel, 1502. Viena, Kunsthistorisches Museum.  
- Lucas Cranach el Viejo, Cristo bendiciendo a los niños, c. 1535. Frankfurt, Städel 
Museum (detalle). 
- Juan Pantoja de la Cruz, La infanta Ana Mauricia de Austria, hija de Felipe III, 1602. 
Viena, Kunsthistorisches Museum. 
 
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Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
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Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. VIII, nº 15, 2016, pp. 51-65. 
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◄ Pajarito 
metálico con 
lengua movible, 
siglo XV. Museo 
de Londres. 
[Foto: ORME, 
Nicholas (2001): p. 
174] 
► Muñeca votiva 
realizada en cera 
para el obispo 
Edmund Lacey 
de la catedral de 
Exeter, siglo XV. 
Biblioteca de la 
catedral de 
Exeter. 
[Foto: ORME, 
Nicholas (2001): p. 
169] 
Niños jugando a la peonza. Jehan de Grise y 
taller, Romance de Alexandre, 1338-1344. Oxford, 
Bodleian Library, Ms 264, fol. 64r. 
https://s-media-cache-
ak0.pinimg.com/originals/bc/a5/67/bca567b416701913dd1f1f5ac
4d4f9ae.jpg [captura: 28/4/2016] 
Niñas observando un teatrillo de títeres. Jehan de 
Grise y taller, Romance de Alexandre, 1338-1344. 
Oxford, Bodleian Library, Ms 264, fol. 54v. 
https://s-media-cache-
ak0.pinimg.com/originals/76/6f/c7/766fc716072b881532be05457
b4472cc.jpg [captura: 28/4/2016] 
Niños tirando de un 
carro. Jehan de 
Grise y taller, 
Romance de 
Alexandre, 1338-
1344. Oxford, 
Bodleian Library, 
Ms 264, fol. 82v. 
https://s-media-cache-
ak0.pinimg.com/originals/7
8/5c/c2/785cc2c70b8ae875
2fa32f1e2fd6338e.jpg 
[captura: 28/4/2016] 
Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval                                                                              Silvia Alfonso Cabrera 
Revista Digital de Iconografía Medieval, vol. VIII, nº 15, 2016, pp. 51-65. 
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Niños jugando en un columpio. Jehan de Grise y 
taller, Romance de Alexandre, 1338-1344. Oxford, 
Bodleian Library, Ms 264, fol. 78v. 
https://s-media-cache-
ak0.pinimg.com/originals/40/e3/c7/40e3c75246f427cb92e5f1fe0d
4476d4.jpg [captura: 28/4/2016] 
Niña jugando a la pelota y niño con caballito de 
madera y molinillo. Iohannes Baptista Matthaei, 
Die Wappenkunst, 1475. Viena, Österreichische 
Nationalbibliothek, Cod. Ser. n. 12820, fol. 182r. 
http://www.bildarchivaustria.at/Bildarchiv//HAN/1/B5036969T980
4025.jpg [captura: 28/4/2016] 
▲ Gregorio di Cecco, Madonna 
de la Humildad, 1423. Siena,
Museo dell’Opera del Duomo
(detalle). 
http://www.stilearte.it/wp-
content/uploads/2015/01/gregorio-di-
cecco.jpg [captura: 28/4/2016] 
 
► La Virgen con Niño (detalle).
Libro de Horas de Isabel la
Católica, c. 1460-1465. Madrid, 
Real Biblioteca, Ms. II/ Tesoro, 
fol. 37v. 
http://fotos.patrimonionacional.es/bibliote
ca/ibis/pmi/II_Tesoro/index.html [captura: 
28/4/2016] 
▲ Las edades del 
hombre. Libro de las 
propiedades de las cosas
de Bartolomé el Inglés, 
siglo XV. París, BnF, 
Ms. Fr. 218, fol. 95v. 
http://visualiseur.bnf.fr/Docume
nt/CadresPage?O=COMP-
1&T=pleinEcran  
[captura: 28/4/2016] 

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