Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas

Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas - Page 1
Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas - Page 2
Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas - Page 3
Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas - Page 4
Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas - Page 5

Esto es sólo una vista previa del documento.

Descargar el documento original para ver más páginas

Descargar

1 de 114

MIS CONVERSACIONES CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO EUGENIA VON DER LEYEN


Documentos relacionados


Entre el Cielo y el Infierno, Almas del Purgatorio.pdf - Benditas Almas Transcripciones

MIS CONVERSACIONES CON LAS ALMAS DEL 
PURGATORIO 
 
EUGENIA VON DER LEYEN 
 
 
 
 
 
 
 
 
Princesa Eugenia von der Leyen, pintura al óleo (50 x 57 cm), del pintor estadounidense 
John Rieger.  La editora lo encargó de pintar un cuadro conforme a una foto de Eugenia.  
Los Derechos de Autor pertenecen a Christiana-Verlag. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El Señor Jesús, en el octavo día de la novena de la Miserivordia, dice a Santa 
Faustina: 
 
Tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi 
misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas 
almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi justicia. 
Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi 
Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías 
continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi 
justicia 
 
La obra original en alemán lleva por título: Meine Gespräche mit Armen Seelen 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ah, las pobres almas tienen tanto que sufrir a causa de vuestra negligencia, de vuestra 
piedad demasiado cómoda, por vuestra falta de celo por la gloria de Dios y la salvación de 
las almas.  Cómo se puede acudir en su ayuda, si no es con un amor activo que ofrezca por 
ellas esos actos de virtud que tanto descuidaron cuando estaban vivos.   
 
Beata Ana Catalina Emmerick 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PRESENTACIÓN 
 
La Princesa Eugenia, de la dinastía alemana de los von der Leyen, por via materna, poseyó 
un carisma del todo particular; gracias a una especial permisión de la Divina Providencia 
tuvo, desde 1921 hasta 1929, contacto con las Almas del Purgatorio.  El Padre Sebastián 
Wieser, su Director Espiritual, dejó escrito: 
 
"Conocí a la vidente los últimos 12 años de su vida  y estuve al tanto día a día de sus 
experiencias y encuentros con las apariciones... 
 
La vidente llevó una vida santa... su caridad no conocía límites, lista para ayudar en 
cualquier momento y pronta a cualquier sacrificio.  Todos los que la conocieron le tuvieron 
un gran respeto y veneración... Querida de Dios y de los hombres. 
 
En opinión de especialistas, su diario es comparable con otras obras del mismo género, lo 
que es mejor. 
 
Yo declaro bajo juramento haber exhortado a la Princesa a anotar de manera clara y precisa 
los hechos reales vividos y, al mismo tiempo,  de nunca haberle sugerido de ninguna 
manera mi propia visión personal de las cosas.  Me declaro garante, en todas las formas, de 
la credibilidad de que es digno el Diario y ruego al lector conservar de la Princesa, quien 
ahora también descansa en la otra vida y desde luego en la visión bendita de Dios, un 
agradecido y venerado recuerdo". 
 
La Iglesia nos enseña que no sólo existe la Iglesia Triunfante en el Cielo y la Iglesia 
Militante en la tierra, sino también la Iglesia Sufriente, en el Purgatorio.  Según los planes 
salvíficos de la Providencia Divina, esta necesita de nuestra ayuda.  En el Diario, este 
mundo sufriente de la Iglesia Purgante es precisamente el que se nos muestra con imágenes 
inolvidables, implorándonos con conmovedoras palabras y gestos que desgarran el corazón.  
El agite emocional que el Diario provoca en nosotros nos llevará a sensibilizarnos por 
nuestra Iglesia, y nos abrirá los ojos a los indecibles sufrimientos de las Almas del 
Purgatorio, destinadas por Dios a ser nuestras poderosas intercesoras, siempre que hagamos 
algo por ellas. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PREÁMBULO 
 
Cuando un editor presenta a los lectores un nuevo autor, le hace la más obvia de las 
preguntas, que ya antes le hicieron los discípulos a Jesús: "¿Maestro, dónde vives?" (Juan 
1.38).  Al conocer el ambiente, la época, las circunstancias y la región que la han formado, 
podemos hacernos una idea de él. 
 
Mi proyecto de reimprimir el célebre Diario de la Princesa Alemana Eugenia von der 
Leyen, nació cuando el Párroco Dr. Pietro Gehring de Lindau, en 1978, vino a hacer una 
visita a nuestra Editora.  Por casualidad llegamos a hablar de Eugenia von der Leyen, y así 
resultó que el Dr. Gehring, oriundo del mismo territorio y que había crecido en Blonhoflen, 
a pocos kilómetros del Castillo de Waal, había conocido, aunque brevemente, a la Princesa 
en persona.  
 
Nos pusimos muy contentos cuando el Dr. Gehring, que conocía bien el ambiente, se 
declaró dispuesto a comentar sobre la obra, aclarando algunos detalles con observaciones al 
pie de página; además se contaba con alguien que conoció bien los hechos y lugares. 
 
Puesto que el Diario no es cosa común, diría más bien peligrosa, lo normal sería que tocara 
el campo de los más grandes exponentes de aquella época: Hitler, que prohibió el libro, y 
Pío XII, amigo personal de la familia real, que como Nuncio Apostólico en Alemania a 
menudo se detenía en el Castillo de Waal y Unterdiessen, obteniendo como regalo de esta 
familia el texto original del Diario. 
 
Hija de una antigua familia real alemana, la autora del Diario, Eugenia von der Leyen und 
Hohengeroldseck, nació en Mónaco de Baviera el 15 de Mayo de 1867. 
 
Eugenia fue la hija del tercer Príncipe von der Leyen Filippo II Francisco Ervino, nacido el 
14 de Junio de 1819 en Waal, muerto en Waal el 24 de Julio de 1882.  La madre de Eugenia 
se llamaba Adelaida von Thurn und Taxis (fallecida en 1888); ella desciende, por tanto, por 
vía materna, de la célebre familia real alemana Thurn und Taxis, que durante siglos tuvo el 
monopolio de la administración de la oficina de correos en Alemania; de esta estirpe viene 
también el nombre "Taxi" adjunto. 
 
El hermano de Eugenia se llamaba Ervino II Teodoro, cuarto Príncipe von der Leyen, 
murió en 1938 a los 75 años.  Su esposa, cuñada de Eugenia, fue María Carlota von Salm-
Reifferscheidt-Dijk (muerta en 1944).  Le sigue el sobrino de Eugenia, Ervino III Ottono 
Filippo, quien se había casado en Roma con Doña Nives Ruffo della Scaletta, de la estirpe 
de los Borguese.  Esta última, a diferencia de la mentalidad liberal de la familia, tuvo una 
gran fe en el carisma de Eugenia, y fue ella quien entregó el original del Diario de Eugenia 
a Pío XII. 
 
La influencia de la familia Borguese fue bien decisiva para la misión de Eugenia.  En cierto 
sentido, los Borguese fueron los Protectores de Eugenia.  La Princesa Ludovica Borghese 
(1859-1928) a través de su hija y su nieto tuvo una muy gran influencia en la misión de 
Eugenia.  Su hija, María Nives, que se casó con un miembro del Castillo de Waal, protegía 
a Eugenia de un modo extraordinario, pues estaba convencida de su carisma. 
 
La princesa Ludovica, que nos había invitado tan amablemente y nos mostró los dos 
Castillos, debe su nombre a su bien distinguida abuela de Roma, la Princesa Borghese 
Ludovica. 
 
Después de la nueva división del dominio territorial por el Congreso de Viena, el Príncipe 
von der Leyen adquirió los dos dominios Waal y Unter-diessen.  En 1924 el Castillo de 
Unterdiessen fue reconstruido y el 26 de Junio de 1925 el Príncipe heredero se fue a vivir 
en él, y con él también Eugenia, quien permaneció allí hasta su muerte, ocurrida el 9 de 
Enero de 1929.  Durante los trabajos de restauración, en 1925, se encontraron piedras 
romanas, con lo que llegaron a la conclusión de que los romanos habían tenido allí una 
fortaleza. 
 
Visita al Castillo de Unterdiessen 
 
Eugenia vivió en el Castillo de Waal, y desde 1925 en el de Unterdiessen, sólo a unos 
kilómetros de distancia. 
 
El 31 de Enero de 1979, el Dr. Gehring y el suscrito editor, fueron invitados por la Princesa 
Ludovica von der Leyen a visitar el Castillo de Unterdiessen y Waal.  Ambos castillos se 
encuentran situados en Svevia, entre Augsburg y Garmisch-Partenkirchen, 10 kilómetros al 
sur de Landsberg en el alto valle del Lech (Lechtal), 12 km al este de Bad Wörishofen, a 8 
km del Buchloe (que ahora es la estación ferroviaria de aquel lugar) y 25 kilometros al 
noreste de Kaufbeuren.  En el comedor admiramos un auténtico antiguo estilo Holandés y 
una gran pintura al óleo que muestra a la Condesa María von Schönborn; incluso de ella se 
habla en el Diario.  Durante el almuerzo en el gran salón fuimos casi obligados a recordar 
que Eugenia había pasado los últimos tres años y medio de su vida entre aquellos 
ambientes, y que hacía exactamente 50 años había muerto, el 9 de Enero de 1929. 
 
Pío XII, un amigo personal de la familia von der Leyen 
 
En la estantería de la sala de estar en Unterdiessen hay 24 volúmenes de gran belleza. Las 
obras completas de Pío XII firmadas por él mismo, su regalo para la familia principesca.  
La Madre de la Princesa Ludovica, María Nives Ruffo della Scaletta, nacida el 16 de 
Agosto de 1898, conoció en su juventud a Eugenio Pacelli, futuro Papa Pío XII, como su 
profesor de religión.  La primera familia que él recibió como Papa fue la de su antigua 
alumna María Nives, y desde entonces recibió anualmente en audiencia privada a la familia 
von der Leyen. 
 
María Nives provenía de la famosa familia Principesca Romana Borguese, que dio a la 
Iglesia un Papa: Pablo VI.  El nombre Borguese es una gran sorpresa para todos aquellos 
que visitan Roma, especialmente la Villa Borguese.  Como ya dijimos, María Nives, Madre 
de la Princesa Ludovica, entregó personalmente al Papa el Diario de la Princesa Eugenia en 
su primera visita hecha despues de la Segunda Guerra Mundial.  Ella murió el 6 de agosto 
de 1971 en Roma, y fue sepultada en la tumba Familiar en Waal.  Su marido, sobrino de 
Eugenia, Príncipe Ottone Filippo Ervino III von der Leyen nació el 31 Agosto 1884 y 
murió el 13 Febrero 1970 también en Roma e igualmente fue depositado en la tumba 
Familiar. 
 
Hitler prohíbe la publicación del Diario 
 
Adolfo Hitler en 1924 estuvo preso en Landsberg y en Septiembre fue puesto en libertad 
antes de tiempo por la amnistía.  En Landsberg tuvo sus apocalípticas visiones de odio, por 
el cual finalmente fueron sacrificados 6 millones de judíos y millones de muertos en guerra. 
 
Mientras él en su fortaleza de Landsberg escribía su programático libro "Mein Kampf", 
Eugenia, 10 kilómetros al sur, llevaba una vida de mística inmersión en Dios y escribía su 
Diario. 
 
Incluso más tarde Hitler se detuvo con regularidad en aquellas cercanías, en Berchtesgaden, 
su "nido de águila".  Hitler prohibió el Diario de Eugenia.  El reino milenario de Hitler se 
desvaneció después de 12 años, su lucha termina con su suicidio en el Búnker de la 
Cancillería del Reich en Berlín.  El Diario de Eugenia, en cambio, lleva a un sinnúmero de 
personas una nueva esperanza por el Reino de Dios, que nunca perecerá. 
 
La Iglesia Parroquial de Waal 
 
Por la tarde, acompañados de la Princesa Ludovica, pudimos visitar el Castillo de Waal, 
donde Eugenia pasó la mayor parte de su vida, y en el cual también nació su Diario.  Este 
fue el escenario de las apariciones de las Almas del Purgatorio.  El Castillo de Waal, 
situado en una pequeña colina, dista a unos pocos kilómetros del Castillo de Unterdiessen.  
Aparcamos nuestro coche en frente de la Cancillería, donde se encuentra la administración 
de los bienes del Castillo, que posee una amplia cantidad de tierras y bosques.  A un lado 
quedan las casas de los funcionarios y empleados.  El parque del Castillo se encuentra justo 
al lado de la Iglesia de Waal, que tiene un espléndido y alto campanario, siendo una de las 
más bellas Iglesias neogóticas,  debido principalmente a su interior equilibrado y obras de 
arte de un maestro ebanista, origiundo de esa región.  Eugenia acostumbraba entrar en esta 
iglesia siempre que llegaba al Castillo.  El Oratorio es un pequeño lugar alejado y tranquilo 
para la oración, desde donde a través de una ventana se puede ver el altar mayor.  Aquí la 
familia podía recogerse en oración sin ser perturbada por las miradas de los curiosos.  
Cuando fuimos a visitar la Iglesia esta se encontraba en reparación.  Sobre el altar mayor 
cuelga un gran cuadro de la Vurgen.  Particular atención y especial interés para nosotros 
merecía el altar lateral de la derecha, detrás del cual se encuentra la tumba de la familia von 
der Leyen. 
 
Eugenia rezaba mucho en esta iglesia, en la que verá algunas apariciones, como la del 
caballero, tan a menudo mencionado en el Diario. 
 
Visita al Castillo de Waal 
 
Subimos una rampa y en seguida llegamos al Castillo de Waal.  A la derecha se encuentra 
la fábrica de cerveza, que ya en la Primera Guerra Mundial producía cerveza. 
 
Las habitaciones, antetodo el gran y el pequeño comedor, la sala de escritura, el salón para 
fumar y otras de gran interés, se destacan por su decoración única. 
 
Me causó una especial impresión el gran cuadro al óleo con la imagen del Príncipe Elector 
Giovanni VI von der Leyen, Obispo de Tréveris (1556-1567). 
 
La antigua habitación Eugenia se encuentra al Oeste; mide 5x5 metros.  Según nos dijo la 
Princesa Ludovica, la habitación ya no se conserva como entonces, sólo la estufa y la 
posición de la cama están como alguna vez. 
 
Quien haya leído el Diario sabe que en esta sala Eugenia debió ver, experimentar y soportar 
cosas terribles; a menudo llegaba hasta la pérdida de la conciencia; sabía sin embargo que 
Dios siempre le daría nuevas fuerzas para soportar y sufrir en reparación por las Pobres 
Almas.  Se puede decir sin lugar a dudas que "ella llegó a la santidad en el Castillo de Waal 
y Unterdiessen". 
 
Cuando salimos de la habitación de Eugenia se oyó un ruido ensordecedor que hizo temblar 
todo el Castillo.  La Princesa nos explicó que allí cerca había un aeropuerto de la OTAN, y 
que el Castillo sufría mucho con el estruendo de los aviones, especialmente cuando 
sobrepasaban la barrera contra el sonido. 
 
La familia von der Leyen 
 
La estirpe de los von der Leyen dio a la Iglesia muchos hombres y mujeres que tuvieron en 
la vida de la Iglesia un importante papel.  He aquí algunos de ellos: 
 
Giorgio II, Obispo de Tréveris,  † 1533 
 
Simone, Abad de S. María Laach, † 1512 
 
Bartolomeo II, Decano de Tréveris, † 1587 
 
Margherita, Abadesa, fallecida después de † 1553 
 
Carlo Gaspare II, Arzobispo y Príncipe Elector de Tréveris, † 1676 
 
Damiano Artardo, Arzobispo y Príncipe Elector de Mainz, † 1670 
 
Anna Eleonora, Priora de Engelpforten, † 1698 
 
Damiano Federico, Canónigo de Colonia Mainz Wúerzburg, † 1817 
 
Francesco Ervino Silvestro, Canónigo de Wi erzburg-Bermberg, † 1809 
 
La dificultad de tener que llevar una doble vida 
 
Eugenia von der Leyen debió llevar una doble vida, algo bien duro para su espíritu, como 
se podrá constatar a lo largo de su Diario.  Sólo el pequeño Príncipe heredero Wolfran y los 
animales (gallinas, perros y gatos) de la casa vieron las apariciones, nadie más.  Ella no 
podía hablar con nadie, más que con su Director espiritual, cosa que para ella, mujer, no 
debió haber sido fácil.  También es de notar que una tal "invasión" de lo sobrenatural, 
posible solamente por un especial permiso de Dios, no es poca cosa, como una simple 
transmisión de televisión que nos permite ver un país desconocido.  Lo que nosotros 
experimentamos en nuestra vida terrena queda siempre, más o menos, en un plano 
superficial.  El contacto con el Más Allá es algo mucho más complejo; aquí debe intervenir 
Dios directamente, o de lo contrario el hombre no sería capaz de soportar algo semejante. 
 
Recuerdos de una anciana del pueblo 
 
Para terminar nuestra visita, que duró un día entero, la Princesa Ludovica nos llevó a una 
anciana del lugar, la viuda del maestro Guiseppe Feistle, que conoció bien a la Princesa 
Eugenia.  Nos contó: "La princesa Eschi (todo el mundo la conocía por ese nombre) era una 
mujer alta y guapa, muy piadosa y generosa.  Totalmente distinta a los hombres de su 
familia, que eran liberales.  Cristiana hasta el final.  Fue la mujer más simple, hasta ayudaba 
a los agricultores a recoger el heno cuando se aproximaba el mal tiempo.  Tenía el don de 
hacer siempre el regalo adecuado a cada persona y siempre tenía una sonrisa para todos.   
 
Trabajaba mucho por las misiones confeccionando vestidos y organizando colecciones en 
el país.  Como hermana soltera del señor Príncipe fue muy amada y estimada en el país. 
 
Fue muy significativo para nosotros el hecho de que la señora Feistle pudiera recordar aún 
la fecha y hora de la muerte de Eugenia. 
 
Murió a las 4 de la mañana del 9 de Enero de 1929 
 
En una carta fechada el 7 de Febrero de 1979, la señora Fesitle nos comunicó algunos 
detalles más: "La princesa Eugenia quizo entrar en un Convento, pero no fue aceptada 
debido a su bajo estado de salud.  Intento en otros pero no pudo.  En Waal había la 
costumbre de que cada Princesa al morir obsequiaba su vestido de matrimonio a la 
Parroquia.  La Madre de la Princesa Ludovica, María Nives Ruffo della Scaletta, nacida en 
Borguese, Roma, obsequió a la Parroquia una magnífica vestimenta azul clara floreada con 
bordes plateados.  El Padre Pfarsich solamente la usaba en las Fiestas de Nuestra Señora". 
 
Ahora estas piezas "parecen haber pasado de moda...". 
 
Una profunda fe en las Almas del Purgatorio 
 
Los alrededores del Castillo de Unterdiessen son llamados: "Valle de los zorros". 
 
En la historia local del Valle de los zorros hay dos hechos que vale la pena recordar, en 
referencia al Diario de Eugenia: se dice que en aquellos alrededores hubo una fuerte 
creencia en los espíritus.  Alguna vez esta creencia estuvo difundida por todo el pueblo; no 
nació de alguna "habladuría", sino, como lo anota la parapsicología, existen motivos reales. 
 
Sin embargo, parece que la gente del Valle de los zorros posee como unas antenas 
especiales para percibir el otro mundo.  Esto se confirma con el hecho de que en el año 
1694 fue fundada la Hermandad para socorrer a las Almas del Purgatorio. 
 
Aquí en la tierra podemos esperar en la Misericordia de Dios, pero en el Purgatorio, en 
cambio, rige sólo su Justicia. 
 
Que en el Valle de los zorros prevalece un claro sentido de justicia, lo confirma el siguiente 
"dicho" que se encontraba sobre la vieja posada en Oberdiessen: 
 
"Oh Juez, juzga con justicia 
 
Dios es Juez, tú eres siervo. 
 
Si tú juzgaras injustamente 
 
Dios, a su vez, te juzgará!" 
 
Tres hermanas en el espíritu 
 
Por aquellos alrededores vivieron dos mujeres que al igual que Eugenia tuvieron 
experiencias con el más allá, quienes en Mónaco, en el año 1721, se encontraron para tratar 
de temas espirituales: La Beata María Crescencia Höss, del cercano Kaufbeuren, y Ana 
María Lindmayr. 
 
Ana María Lindmayr, como Eugenia, por mandato de su Director espiritual, escribió un 
Diario sobre los difuntos que se le aparecían*. 
 
*El libro en italiano lleva el nombre de "Il mio rapporto con le Anime del Purgatorio". 
 
Igualmente Crescencia tuvo visiones y contacto con las Pobres Almas; su apostolado no se 
limitó sólo a las ellas, basta leer el libro de Arturo Massimiliano Miller: "Crescentia von 
Kaufbeuren, vita di una mistica sveva". 
 
La semejanza espiritual entre estas tres mujeres es sorprendente.  Eugenia von der Leyen, 
Crescencia de Kaufbeuren y Ana María Lindmayr formaron como una constelación de tres, 
unidas no solamente por su cercanía, sino, aún más, por el espíritu. 
 
El maestro del lago de Constanza 
 
Mi viaje a la casa de Eugenia von der Leyen me llevó a lo largo del lago de Constanza y 
fue, por tanto, inevitable el recuerdo de Enrique Suso de Constanza.  No sé si Eugenia 
habría leído los libros de Enrique Suso (1295-1366).  Consciente o inconscientemente, él 
fue para ella un gran maestro, porque el tema del Purgatorio y de las Pobres Almas ocupa 
un gran espacio en sus escritos y su doctrina se convirtió con el tiempo en un bien común 
de toda la Iglesia.  En el sexto capítulo de su "Vida" se lee: 
 
"Al mismo tiempo le fueron manifestadas en visión muchas cosas ocultas por venir, y Dios 
permitió que él sintiese, en la medida que le fuese posible soportar, cómo son las cosas en 
el Cielo, en el Infierno y en el Purgatorio. 
 
No era inusual para él que muchas almas después de partir de este mundo se le aparecieran 
y le revelaran su suerte, su castigo, la manera en que podía ayudarlas o lo que fue su vida 
ante Dios. 
 
Entre muchos, se le aparecieron el bienaventurado Maestro Eckhart y Juan de la familia 
Futerer Estrasburgo.  El Maestro Eckhart le reveló que se encontraba en una gloria 
desbordante en la que su alma era inmersa en Dios.  Entonces el siervo de Dios le pidió 
hacerle saber dos cosas: cómo se hallarían en Dios las personas que trataron con todo su 
corazón cumplir su voluntad.  Al instante comprendió que nadie sería capaz de expresar 
con palabras la inmersión de estas personas en el abismo inefable de Dios.  Mas hizo otra 
pregunta: "¿Qué es lo más indicado para alguien que desee llegar a aquella altísima 
unión?".  Obtuvo esta respuesta: "Olvidarse completamente de sí mismo según su 
condición y renunciar a su propio querer y aceptar todas las cosas como venidas de Dios y 
no de los hombres (de las creaturas) y soportar con paciencia a todos los hombres lobo [con 
piel de oveja]". 
 
El otro Hermano Juan se le apareció mostrándole también la inmensa felicidad de su alma 
glorificada.  Igualmente a este le pidió respuesta a una pregunta: "¿Qué es lo más doloroso 
para una persona y al mismo tiempo provechoso para ella?".  Él contestó: "Nada es más 
doloroso y útil al hombre que entregarse completamente a Dios ofreciendo con paciencia la 
propia voluntad, abandonándose así al querer de Dios". 
 
Su padre, que había vivido sólo para el mundo, se le apareció después de su muerte y con 
su rostro lleno de dolor le hizo ver el espantoso castigo que padecía en el Purgatorio, 
haciéndole entender, sobretodo, cómo se atrajo ese sufrimiento y especialmente la manera 
en que mejor lo podria socorrer.  Así lo hizo.  Luego se le volvió a aparecer mostrándole 
que gracias a su ayuda había sido liberado de su castigo. 
 
Su piadosa madre, a través de la cual Dios había obrado milagros estando aún viva, también 
se le apareció en una visión y le hizo ver el gran premio que había recibido de Dios. 
 
Cosas similares le fueron comunicadas por otras muchas almas, y desde entonces comenzó 
a sentir gusto en esto y frecuentemente recibía grandes consuelos, en la medida en que él se 
había ocupado de ellas. 
 
Estas cuatro apariciones que el Beato recuerda de manera especial no fueron las únicas que 
le fueron concedidas.  Esto ocurrió al principio de su entrega a Dios, cuando dejó todo para 
dedicarse exclusivamente a la oración y a aquellas penitencias realizadas de manera casi 
sobrehumana.  Estas apariciones lo hicieron fuerte en su buen propósito, y lo confortaban 
cuando era tomado del desánimo y la tristeza.  Su corazón se llenaba de gozo y alegría al 
ver un alma entrar al Cielo.  Animado de sus habituales encuentros con las Pobres Almas, 
el Beato Enrique Suso hacía frecuentes meditaciones acerca del Purgatorio.  Estas no sólo 
le servían para orar con mayor celo y expiar por las Pobres Almas, también sacó 
conclusiones para su propia vida. 
 
En su "Libro de la Eterna Sabiduría", cap. 24, incluye en su cántico de alabanza también al 
Purgatorio y las Pobres Almas.  Él escribe: "Señor, yo digo aún más: Si yo ahora debiese 
separarme de ellos, y esto fuese en alabanza tuya, tanto que tuviese que arder 50 años en el 
Purgatorio, Señor, entonces elijo tu Eterna Alabanza.  Sea Bendito el Purgatorio en el cual 
se cumple en mí Tu Alabanza".  Un poco más adelante dice: "Mi dulce Señor, yo deseo que 
de esta manera llegue a tu presencia una gran alabanza, semejante a aquella alabanza y 
gozo que tuvieron los ángeles al ver por primera vez que habían superado la prueba y los 
otros habían sido repudiados, semejante a la alabanza que cantan las Pobres Almas al salir 
jubilosas de la cárcel del fuego tormentoso, llegando ante Ti y viendo por primera vez Tu 
Rostro radiante de Gozo y Amor. 
 
Apariciones con aspecto de animal? 
 
Lo que muchos lectores del Diario de Eugenia apenas pueden soportar es el hecho de que 
algunas Pobres Almas aparezcan bajo el terrorífico y repugnante aspecto de animal; así por 
ejemplo, cuando Egolfo se muestra como un gran simio "con ojos de fuego", y María R. 
como una serpiente con la explicación: "¡Fue la imagen de mi vida!, ¡Juramentos falsos, 
todas las mentiras e hipocresía!". 
 
Al respecto podemos decir: muchos videntes, hombres y mujeres, vieron a las Almas del 
Purgatorio con aspecto de animal.  Cristo le dijo en una ocasión a Santa Brígida de Suecia: 
"No ves lo que tienes delante de ti como en realidad es, sino con figura corpóreo; lo 
espiritual se te aparece a la manera humana, a fin de que puedas entenderlo". 
 
Joseph von Görres, el célebre especialista en tema de mística de la Universidad de Mónaco, 
escribe en su obra de 5 volúmenes "Mística Cristiana" acerca de la Hermana Francisca del 
Santísimo Sacramento, de la Orden del Carmelo: Los difuntos se le aparecían a veces con 
apariencia aterradora, más como bestias que como hombres.  Puesto que cada vez que 
Francisca al verlos la invadía un tan terrible espanto que con frecuencia la hacia desmayar, 
empezaron a aparecérsele no con su verdadera imagen, sino como sombras flotantes, hasta 
que se hubiese acostumbrado a verlos*". 
 
*Ver libro “Luz a los vivos y escarmiento en los muertos”. 
 
También Ana María Lindmayr en su Diario habla de la aparición de su antiguo profesor de 
música , Johann Georg Löderer, bajo la forma de una enorme sapo, diciéndole que venía 
con ese aspecto porque  así como estos animales viven en lugares húmedos y fangosos y 
quieren estar siempre mojados, del mismo modo él había gustado mucho del beber. 
 
Los fenómenos aquí descritos se produjeron en toda su particularidad también en Eugenia 
von der Leyen. 
 
El pensamiento del Cardenal Luciani acerca de las Revelaciones Privadas 
 
El futuro Papa Juan Pablo I dio una espléndida respuesta a todos aquellos que creen que 
pueden hechar a menos o negar las apariciones de la Virgen, encuentros con las almas de 
los difuntos y otras semenjantes "porque son revelaciones privadas". 
 
Siendo Albino Luciani aún Patriarca de Venecia, concelebró el 10 de Julio de 1977 una 
Misa con el Obispo J. Venancio de Leiría en Fátima; al día siguiente se fue a buscar a Sor 
Lucía, la vidente de Fátima, en el Convento de Coimbra.  Sobre esto el Cardenal Luciani 
escribió: "A este punto alguno podría preguntar: Se interesa un Cardenal en Revelaciones 
Privadas? No sabe que el Evangelio lo contiene todo? No sabe que incluso las apariciones 
aprobadas no son artículo de Fe?" Desde luego que lo sé.  Pero al respecto en un artículo de 
Fe contenido en la Sagrada Escritura se dice: "Aquellos que creen serán acompañados de 
milagros" (Marcos 16, 17). 
 
Para los Cristianos es menester también escrutar los signos de los tiempos.  Detrás del 
signo, es oportuno poner atención en las cosas que subraya ese signo. 
 
Tomado de la Revista "Il Cuore della Madre", enero de 1978. 
 
También el Concilio Vaticano II había advertido sobre la poca estima o minimización de 
estos carismas: "Estos carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y 
comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, 
hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo... 
 
El juicio acerca de su (de los carismas) autenticidad y la regulación de su ejercicio 
pertenece a los que dirigen la Iglesia.  A ellos compete sobre todo no apagar el Espíritu, 
sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno (Constución Dogmática sobre la Iglesia: 
Lumen Gentium, 12). 
 
El Diario tiene una tarea y misión que cumplir 
 
El Diario de Eugenia es una providencia para nuestro tiempo, un libro que ya ha hecho 
pasar horas de insomnio a muchas personas, pero también ha consolado a muchas otras 
porque nos muestra cómo incluso mujeres que matan o han matado a sus hijos y otros 
grandes pecadores pueden ser salvados por la misericordia de Dios.  No se trata de historias 
de terror ofrecidas a bajo precio para calmar nervios de aburridos lectores, es el relato de 
acontecimientos vividos realmente sobre apariciones de difuntos, lo que nos permite un 
pequeño vistazo al mundo del más allá, que un día será también nuestro mundo.  Muchos 
católicos hoy en día ya no están en la plena posesión de la verdad.  Existen muchas 
parroquias en las cuales casi no se predica sobre ciertas Verdades de la Fe, como los 
Mandamientos, el Pecado Mortal, el Purgatorio, el Infierno, los Ángeles, el Demonio, la 
Virgen; con lo que Verdades de Fe de mucha importancia vienen a ser sepultadas o 
infravaloradas.  Es así como se crea en la Iglesia un terrible vacío; ahora sólo nos queda una 
Iglesia Terrena, el pueblo de Dios que peregrina en la tierra, sólo esto se tiene ante los ojos, 
pero poco se habla de la Iglesia Triunfante, de los Santos del Cielo y de la Iglesia Purgante.  
Las pobres almas en el lugar de purificación.  Por eso este Diario, a mi parecer, tiene una 
misión y un papel providencial: con la fuerza de un verdadero carisma puede hacernos 

© 2016 - 2017 Docmia. Todos los derechos reservados.