IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS

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IGLESIA CATÓLICA CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA


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IGLESIA CATÓLICA 
Y CONFESIONES CRISTIANAS 
FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 1 
ANTONIO ARANDA 
SUMARIO: 1. SITUACIÓN DE LA CUESTIÓN.- Bibliografía general reciente. 
11. SECTAS y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS EN AMÉRICA LATINA: CA-
RACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS, TIPOLOGÍA, EXTENSIÓN.- Bibliografía general 
reciente. III. ACTITUD PASTORAL DE LA IGLESIA CATÓLICA ANTE EL DESAFÍO 
DE LAS SECTAS EN LATINOAMÉRICA.- Bibliografía reciente. a) Iglesia Católica. 
b) Consejo Ecuménico de las Iglesias. IV. ELEMENTOS DE REFLEXIÓN TEOLÓ-
GICA.-
La cuestión que se me ha propuesto desarrollar en este Colo-
quio tiene ya de por sí un título extenso. Me voy a permitir, sin 
embargo, ampliarlo un poco más, añadiendo una breve frase: «Ele-
mentos para una reflexión teológica», pues considero que éste debe 
ser el punto de llegada de mi exposición y con vistas a él la he orga-
nizado, dividiéndola en una Introducción y tres apartados. El tema 
en sí, más que complejo es amplio, y su desarrollo podría caer en 
el peligro de la prolijidad de datos y la reiteración de argumentos, 
que es preciso evitar razonablemente. Procuraré expresar de manera 
sucinta el contenido de cada apartado, y acompañarlo de un breve 
pero adecuado subsidio bibliográfico. 
1. Texto de la ponencia presentada por el A. en el Simposio Internacional sobre 
ecumenismo organizado por el Istituto Accademico di Teologia -Lugano, durante 
los dias 10-12.VI.1993. 
SCRIPTA THEOLOGICA 25 (1993/3) 943-972 943 
ANTONIO ARANDA 
1. SITUACIÓN DE LA CUESTIÓN 
Bibliografía general reciente 
E. FOUCART, Répertoire bibliographique. Sectes et mouvements réli· 
gieux marginaux de I'Occident contemporain, Québec 1982; J. G. MELTON, 
Biographical Dictionary of American Cult and Sect Leaders, New Y ork-
London 1986; G. FILORAMO, I nuovi movimenti religiosi. Metamorfosi del 
sacro, Bari 1986; M. INTROVIGNE, I nuovi culti. Dagli Hare Krishna alla 
Scientologia, Milano 1990; M. INTROVIGNE-J.F. MAYER-E. ZUCCHINI, I 
nuovi movimenti religiosi. Sette cristiane e nuovi culti, T orino 1990; A. 
ALAIZ, Las sectas y los cristianos, Madrid 1990; AA.VV., 11 fonomeno delle 
sf!tte e la nuova evangelizzazione, en «Presenza Pastorale» 62 (1992), nO mo-
nográfico; J . GARCIA HERNANDO (ed.), Pluralismo religioso (Il). Sectas y 
nuevos movimientos religiosos, Madrid 1993; M. GUERRA GOMEZ, Los nue· 
vos movimientos religiosos. (Las sectas). Rasgos comunes y diferenciales, Pam-
plona 1993. 
1. Aunque el problema viene de más atrás, lo cierto. es que en 
los últimos quince años el desarrollo de las sectas ha experimentado 
un crecimiento tan notable, que ha convertido a esos grupos y sus 
actividades en punto de atención y de preocupación tanto para la so-
ciedad civil como para las comunidades eclesiales en numerosos paí-
ses. El fenómeno de irrupción-expansión que vienen protagonizando 
en ámbitos de antigua tradición cristiana, y más concretamente cató-
lica, traspasa con mucho los límites geográficos de América Latina, 
si bien aquella zona -yen otro nivel también las Filipinas- está 
siendo quizás la más asediada, dada su particular des protección cul-
tural y social. Más adelante daremos algunos datos concretos del ac-
tual estado de cosas. 
2. Existe una cierta ambigüedad -más en la práctica y en la 
reflexión de índole pastoral que en el análisis intelectual- a la hora 
de caracterizar las sectas y distinguirlas de los que se suelen denomi-
nar «nuevos movimientos religiosos» (NMR)2 (a mi entender la 
2. Se han usado también otras denominaciones, como: «movimientos religiosos 
libres», «nuevas religiones», «grupos religiosos alternativos». La denominación <<llue-
vos movimientos religiosos» se ha ido haciendo común para agrupar a todos esos 
944 
IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
mayor parte de ellos deberían ser llamados «pseudoreligiosos»), cuya 
activa presencia en el mismo escenario sociocultural de raíces católi-
cas es también un hecho de relevancia pública. Si consideramos a 
unas y otros desde un punto de mira principalmente pastoral, es de-
cir, desde los efectos negativos que son capaces de producir en la 
conciencia cristiana (al menos culturalmente cristiana) de las perso-
nas y en sus actitudes respecto de la Iglesia y el mundo, su diferen-
ciación teórica puede parecer que no reviste especial interés. Y hasta 
cierto punto es comprensible, pues -hablando desde dicha perspec-
tiva pastoral- cuando alguien siente las heridas que le están hacien-
do en su cuerpo le importa más, de momento, evitarlas y tratar de 
defenderse que conocer perfectamente el instrumento del que proce-
de el daño. Sin embargo, en un segundo momento, también será 
preciso conocerlo para protegerse de modo conveniente y acertar 
con los remedios oportunos. A mi entender, hace tiempo que he-
mos entrado de lleno en este segundo momento, por lo que es preci-
so esforzarse, también por razones pastorales, en analizar y clarificar 
la distinción que existe entre los fenómenos culturales subyacentes 
tanto al expandirse de las sectas de origen cristiano (o con cierto 
contenido cristiano), como al de los «nuevos movimientos religio-
sos» alejados de cualquier connotación cristiana. 
3. ¿Qué sentido tiene hacer esa distinción entre los fenómenos 
culturales subyacentes? En general, aun sabiendo que caben numero-
sos matices y acentos, podemos utilizar el término secta, y así lo ha-
remos aquí, para aludir exclusivamente a grupos de origen cristiano 
o que conservan ciertos elementos de cristianismo; en cambio, pode-
mos reservar el nombre de «nuevos movimientos religiosos» para 
grupos bajo un apelativo común, no obstante sus diferencias. También se utiliza 
ese nombre en la terminología eclesial desde el Informe titulado: Sectas o nuevos 
movimientos religiosos (1986) de los Secretariados para la Unidad de los cristianos, 
para los No-Cristianos, para los No-Creyentes y del Consejo Pontificio para la 
Cultura. En dicho documento se utilizan ambos términos, aunque principalmente 
el de «secta». En la relación del Cardenal Francis Arinze: El desafío de las sectas o 
nuevos movimientos religiosos: una respuesta pastoral, pronunciada ante el Colegio 
cardenalicio durante el Consistorio extraordinario de abril de 1991, la denomina-
ción segunda es ya la habitual, en cuanto que carece de sentido peyorativo y permi-
te englobar a todos los grupos. 
945 
ANTONIO ARANDA 
hacer referencia a grupos de características morfológicas también 
sectarias, los cuales -aunque pudieran aparentar un cierto pseudo-
cristianismo- son de origen no cristiano y sus doctrinas carecen de 
los elementos cristianos esenciales 3. Por debajo de la expansión de 
unas y otros corren fenómenos culturales diferentes, aunque tanto 
ellos como sus efectos se estén dando al mismo tiempo. 
4. La difusión de las sectas en este último tercio de siglo en 
países sociológicamente católicos como los de América Latina, o 
quizá -aunque en mucha menor medida- en algunos países euro-
peos, ha sido y es aún un problema fundado sobre todo en una de-
terminada problematización teórico-práctica de conciencias religiosa-
mente cristianas, y confesionalmente católicas en su mayoría. El 
adulto que se adscribe a una de esas sectas es todavía, normalmente, 
un bautizado en la Iglesia católica, que vivía ya, probablemente, de 
hecho al margen de la comunidad eclesial, y que -por razones 
diversas- decide adentrarse en el camino de una experiencia de tipo 
religioso en la que le parece encontrar cobijo. Es, pues, a mi enten-
der un problema sociológicamente religioso y tipológicamente -so-
bre todo en Latinoamérica- cristiano-católico. En cambio, la difu-
sión de los «nuevos movimientos religiosos» (también en América 
Latina, pero en mayor medida en Norteamérica y en toda Europa 
occidental 4), es un problema que podría calificarse como cultural-
mente post cristiano, derivado del vacío religioso experimentado en 
3. En general, en América Latina se suele hablar casi exclusivamente de sectas, 
englobando bajo ese nombre todos los grupos religiosos o pseudoreligiosos distintos 
de las Iglesia históricas (o incluso, a nivel popular, distintos de la Iglesia católica); 
así , por ejemplo, en L. . TREJOS, Mapas de las sectas en América Latina, en «Nueva 
Evangelización y Ecumenismo», Madrid 1992, pp. 405-417. Otros, en cambio, utili-
zan ambas denominaciones, pero prefieren el nombre de secta para especificar el 
carácter no cristiano de muchos de esos grupos; así, por ejemplo, F. SAMPEDRO, 
Sectas y otras doctrinas en la actualidad, CELAM, Santafé de Bogotá 1992. Hay tam-
bién quien, hablando en un contexto universal y no sólo latinoamericano, se incli-
na por usar principalmente el nombre de «nuevos movimientos religiosos», estable-
ciendo luego subdivisiones entre ellos; así, por ejemplo, M. GUERRA, Nuevos 
movimientos religiosos (las sectas), Eunsa, Pamplona 1993. 
4. La actual expansión de las sectas en Rusia y en paises de Europa oriental des-
pués de la caida del marxismo es un hecho de creciente importancia. Junto a la pre-
sencia de las religiones tradicionales se han ido introduciendo con gran fuerza las 
sectas procedentes de occidente. Es un fenómeno, sin embargo, del que no vamos 
a tratar aquí pues los datos son todavía confusos. 
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IGLESIA CA TÓUCA y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
el occidente secularizado, en el que se ha ido imponiendo socialmen-
te el indiferentismo religioso y la cultura de la increencia, pero don-
de no ha desaparecido como es lógico la inquietud religiosa del espí-
ritu humano, siempre abierto a la trascendencia. Se trata, en 
consecuencia, de un problema, teológicamente hablando, muy diver-
so del anterior, aunque guarden cierta semejanza. 
5. En el continente latinoamericano, que es nuestro exclusivo 
campo de atención, se superponen ambos fenómenos de manera par-
ticularmente intensa, aunque también sucede lo mismo en otras zo-
nas del mundo. En América Latina hay grandes capas de población 
principalmente rural -o urbana, pero sociocultural mente subdesa-
rrollada- sometidas al fortísimo impacto de sectas cristianas o pseu-
docristianas, pero al mismo tiempo existen núcleos extensos de las 
capas alta y media de la sociedad cuya actitud religiosa y moral es 
perfectamente intercambiable con las de sus homólogas en los países 
europeos. Si antes la increencia era en Latinoamérica un fenómeno 
marginal a explicar, ahora, con la cultura de masas y la influencia 
de los medios de información, la tendencia se ha invertido y es más 
bien la experiencia religiosa la que, al decir de algunos, ha pasado 
a ser un fenómeno excepcional s. Persiste sin duda en los pueblos 
iberoamericanos aquel «radical substrato católico» del que hablaba la 
Conferencia de Puebla 6, pero no faltan esas graves dificultades que 
lo contradicen. 
6. U na advertencia preliminar en nuestra reflexión se refiere 
a la abundancia de materiales para analizar la actitud de la Iglesia ca-
tólica frente a las sectas en América Latina, y a la escasez de docu-
mentación análoga en el caso de las otras confesiones cristianas. En 
el primer aspecto, disponemos de intervenciones oficiales del Papa, 
del CELAM, de las distintas Conferencias episcopales, etc., y de un 
abundante caudal bibliográfico. Respecto de lo segundo, aunque he-
mos hecho una investigación exhaustiva dentro de nuestras posibili-
5. Cf P. MORANDÉ, EL indiferentismo religioso en América Latina. Desafíos paso 
torales, en J. VÉLEZ (ed.), «Indiferentismo y sincretismo. Desafíos y propuestas pas-
torales para la Nueva Evangelización de América Latina», Santafé de Bogotá 1992, 
pp. 105-124. 
6. Cf Documento de Puebla, nn. 1, 7, 412. 
947 
ANTONIO ARANDA 
dades, sólo conocemos algunas intervenciones esporádicas, referidas 
más bien a los nuevos movimientos religiosos en general, que es un 
problema no específico de Latinoamérica sino de todo el mundo oc-
cidental. Tal escasez es quizás, además de un hecho, un elemento de 
fondo a tener en cuenta, pues -dicho sea con todo respeto- el pro-
blema de las sectas de origen cristiano en Latinoamérica no es ajeno 
en sus inicios a la actividad de algunas iglesias protestantes. Hoy, sin 
embargo, las iglesias históricas padecen en sus miembros el mismo 
problema a través de las sectas desgajadas. 
7. Como ya he insinuado en los puntos anteriores, nuestra cues-
tión suele ser tratada habitualmente desde perspectivas más próximas 
a' la práctica pastoral que a la teología del mismo nombre, y casi nunca 
se encuentra estudiada como cuestión teológica. De las sectas en Amé-
rica Latina han hablado más los pastores que los teólogos, con la con-
secuencia de que la toma en consideración del problema y la oferta 
de soluciones presenta una lógica inclinación hacia la determinación 
de los modos pastorales de proceder. Sin abandonar esta perspectiva, 
parece necesario dar mayor entrada a la otra, en busca de un equili-
brio absolutamente necesario para afrontar con eficacia el problema. 
II. SECTAS y NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS EN AMÉRICA 
LA TINA: CARACTERÍSTICAS MORFOLÓGICAS, TIPOLOGÍA, EX-
TENSIÓN 
Bibliografía general reciente 
o. D. SANTAGADA, Las sectas en América Latina, CELAM, Buenos 
Aires 1986; P. ROMO, O. P., Aproximación a las sectas en América Latina, 
en «Renovación ecuménica» 19 (1987) 18-28; F. SAMPEDRO NIETO, C. M., 
Sectas y otras doctrinas en la actualidad, CELAM, Santafé de Bogotá 1991; 
ID., Sectas en América Latina, en «Razón y fe» 226 (1992) 311-321; ID, Ori-
gen y causa del proselitismo, en «Nueva Evangelización y Ecumenismo», Ma-
drid 1992, pp. 357-376; Mons. J. LOZANO BARRAGAN, Evangelización y pro-
selitismo, en «Scripta Theologica» 24 (1992).72-100.; F. RODÉ, Las sectas en 
América Latina, en «Ateismo y Fe» 28 (1993) 60-70; M. ECKHOLT, Ernst-
zunehmende Aufragen. Die katholische Kirche und die Sekten in Lateinameri-
ka, en «Herder Korrespondenz» 47 (1993) 250-255. 
948 
IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
1. Al hablar de sectas y nuevos movimientos religiosos en La-
tinoamérica excluimos cualquier referencia a las «iglesias cristianas 
históricas», tanto las pertenecientes al ámbito de la Ortodoxia como 
las que brotaron como consecuencia o bajo la inspiración de la Re-
forma protestante, como anglicanos, luteranos y presbiterianos 7. 
Estas comunidades eclesial es, en las que la Iglesia católica reconoce 
la presencia de elementos de la verdadera Iglesia 8, se caracterizan, 
en lo que a nuestro tema se refiere, por estar integradas en el Conse-
jo Mundial de las Iglesias y por haber renunciado a desarrollar prác-
ticas proselitistas coaccionadoras y rechazables 9 , puntos ambos en 
los que se diferencian de las sectas y los nuevos mOVImIentos pseu-
doreligiosos. 
2. Las características morfológicas de esos grupos -uniéndolos 
en lo que y en la medida en que, como fenómenos sociales, tienen 
algo de común-, son difíciles de expresar sistemáticamente dada la 
enorme diversidad entre unos y otros. Siguiendo diversas fuentes y 
7. Conviene no obstante advertir con M. Introvigne (Quid est veritas? Alle radio 
ci del diffondersi delle sette in Italia, en «Presenza Pastorale» 62 (1992) 653-668, aquí 
p. 663) que la distinción entre comunidades protestantes históricas, por una parte, 
y NMR Y sectas de origen cristiano por otra, no es ciertamente clara para la gene-
ralidad de los fieles pero tampoco es fácil para los especialistas. Como se ha dicho, 
«las actividades de los miembros de algunas comunidades cristianas mundiales con 
las que la Iglesia · católica está en diálogo teológico no son distinguibles de las de 
las sectas» (Card. F. Arinze, La sfida delle sette: un approccio pastorale, n. 20). 
8. Cf Decr. Unitatis redintegratio, n. 3. 
9. En el contexto de la cuestión sobre la que tratamos en este trabajo, el térmi-
no «proselitismo» -que en un contexto católico de entrega a la misión evangeliza-
dora y de caridad fraterna puede tener un sentido digno y aceptable- es usado, 
como es habitual en documentos oficiales y en los autores, en el sentido peyorativo 
de actividad sectaria de captación de las personas bajo algún tipo de coacción o vio-
lencia. Ese proselitismo esencialmente inaceptable es el que se encuentra form1Jlado 
en el en el documento «Testimonio común y proselitismo» (1970), adjunto ala Terce-
ra Relación conjunta del grupo mixto de trabajo del Consejo Ecuménico y de la 
Iglesia Católica, que dice así: «Proselitismo significa aquí ocupaciones y formas de con-
ducta inadecuadas para el testimonio cristiano. Bajo proselitismo se entiende cuanto le-
siona el derecho de cada persona, cristiana o no, a verse libre de toda violencia externa 
en los asuntos religiosos, o también ciertas formas de evangelización que no se corres-
ponden con la voluntad de Dios que invita al hombre a seguir su llamada en libertad 
ya servirle en espíritu y en verdad» (cf A. GONZÁLEZ MONTES, Enchiridion oecu-
menicum, Salamanca 1986; doc. CEI-IC/3B, n. 381). 
949 
ANTONIO ARANDA 
con apoyo en diferentes autores !o, además de las citados al comien-
zo de este apartado, todos esos grupos englobables dentro del actual 
fen6meno sectario pueden describirse por las siguientes característi-
cas generales: 
a) Separacionismo (rechazo de la sociedad, de las instituciones, 
de otros grupos de carácter religioso con los que se mantiene una 
relaci6n dialéctica 11); estructura autónoma (la autonomía en el pla-
no doctrinal, ético, cultual, etc., es una nota distintiva básica, en 
cuanto se creen poseedores absolutos de la verdad) 12. La secta es 
como un refugio de salvaci6n. 
b) Fundamentalismo (de carácter bíblico: instrumentalizaci6n 
de la Biblia, literalmente entendida, como única fuente de fe y de 
afirmaciones dogmáticas rígidamente sostenidas; con notables simpli-
ficaciones y acomodaciones) y fanatismo (supuestas revelaciones pro-
pias carentes de objetividad y consistencia, mantenidas con extremo 
rigor 13). 
c) Eleccionismo (los miembros son los «elegidos» de Dios) y 
salvacionismo (son doctrinas de salvaci6n relacionadas con las revela-
ciones de los iniciadores del grupo). 
d) Estructura piramidal (estratificaci6n rigurosa y control es-
tricto), dependencia psicológica tanto del líder (que ocupa el vértice 
10. Cf. OBISPOS DE AMÉRICA LATINA y EL CARIBE, Comunicado de la consulta 
sobre los movimientos religiosos contemporáneos, Cuenca (Ecuador) 1986; se puede 
ver también el Comunicado final del "Encuentro latinoamericano de responsables 
y expertos de ecumenismo», en "Renovación ecuménica» 19 (1987) 9-17; L. TRE-
JOS, Mapa de las sectas en América Latina, en «Nueva Evangelización y Ecumenis-
mo», o.c., pp. 405-417; A. SALVATIERRA, Las sectas, desafío a la nueva evangeliza-
ción, en ibíd., pp. 461-481; 
11. Generalmente tienen un esquema de referencia fijo y negativo respecto a la 
Iglesia católica. Atacan verbalmente al Papa y a los demás Pastores, apoyándose en 
la colaboración de los medios de cqmunicación social (cf «Encuentro latinoamerica-
no de responsables y expertos de ecumenismo», o.c., n. 1l,2). 
12. Es muy difícil encontrar una estructura doctrinal clara en su credo; tal cues-
tión, dado su fundamentalismo, no les preocupa (cf ibídem). 
13. Conforme señala el documento vaticano de 1986: «Sectas o nuevos movimien-
tos religiosos», o.c., n. 1.1, el criterio para distinguir entre sectas, por una parte, e 
Iglesia y comunidades eclesiales, por otra, debe basarse en las "fuentes» de enseñan-
za de esos grupos. Las sectas, de hecho, manejan además de la Biblia otros libros 
«revelados» o «mensajes proféticos»; excluyen algunos de los libros canónicos o al-
teran radicalmente su contenido. 
950 
IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
de la pirámide, cuya autoridad se acepta ciegamente) como del pro-
pio grupo; anulación de crítica interna (se impone la sumisión ciega 
e incuestionable); culto emocional (transmisión de creencias por la 
vía del sentimiento; predominio del irracionalismo). 
e) Fanatismo proselitista (medios coactivos, distorsiones psico-
lógicas, carencia de respeto a la libertad de las conciencias) y fuertes 
recursos económicos (importantes fuentes de financiación 14). 
f) Sincretismo (mezcla en sus doctrinas y prácticas de elemen-
tos de religiones antiguas, ideas filosóficas y retazos de cristianismo), 
que hace muy difícil la clasificación; rigorismo como actitud radica-
lista de separación de la sociedad, aunque también en muchos casos 
laxismo moral (incluso como táctica para captar adeptos). 
g) Militancia activa (adhesión firme a valores de la secta, dispo-
sición al sacrificio, fuertes exigencias éticas); exclusivismo (la secta pi-
de entrega absoluta); gran exaltación del esfuerzo personal (cierta ac-
titud pelagianista). 
h) Desentendimiento de la cuestión social (obsesión por transfor-
marse a sí mismos pero no por transformar el mundo; espiritualis-
mo individualista, despreocupación por el bienestar de los demás, con-
formismo social, desentendimiento del compromiso por la justicia) 
3. Los autores suelen dar definiciones distintas de las sectas, se-
gún los elementos o características que hayan subrayado en sus estu-
dios sobre ellas, procedentes en general de observaciones y aproxi-
maciones fenomenológicas 15. Algunas son simples descripciones 
14. En el documento final del ya citado «Encuentro latinoamericano de responsa-
bles y expertos de ecumenismo», y hablando de las sectas fundamentalistas de tipo 
pentecostal, son mencionadas por ejemplo sus «grandes y fervorosas campañas mi-
sioneras que vinculan agentes extranjeros», sus «recursos económicos ingentes», etc. 
(cf n. I1, 1). 
15. Una aceptable definición -pensando en América Latina- es, por ejemplo, 
la aportada por J. Valderrey, en la que entran las principales características señala-
das, aunque omite también alguna (como, por ejemplo, el fanatismo proselitista): 
«Las sectas son movimientos religiosos libres y voluntarios, con tendencia a la ex-
clusividad, que surgen y crecen fundamentalmente en sectores populares, desarro-
llan fuertes vínculos comu~itarios y carecen de un grupo de funcionarios altamente 
especializados. Además son grupos de «protesta» contra el orden social y las socie-
dades religiosas dominantes y responden a un perfil doctrinal dualista, apocalíptico 
y premilenarista y a una inspiración bíblica fundamentalista» O. V ALDERREY, Las 
951 
ANTONIO ARANDA 
fundadas en un conocimiento pastoral del fenómeno sectario, y no 
tienen pretensión de ser consideradas definiciones teóricas precisas. 
En realidad, una definición englobante de grupos tan diversos como 
son las numerosas sectas vigentes es en la práctica imposible. Una 
de las descripciones más completas es, sin duda, la que se encuentra 
en la Conclusión n. 140 de la reciente Conferencia General del CE-
LAM en Santo Domingo, que dice así: «Las sectas fundamentalistas 
son grupos religiosos que insisten en que sólo la fe en Jesucristo sal-
va y que la única base de la fe es la Sagrada Escritura, interpretada 
de manera personal y fundamentalista, por lo tanto con exclusión 
de la Iglesia, y la insistencia en la proximidad del fin del mundo y 
del juicio próximo. Se caracterizan por su afán proselitista mediante 
insistentes visitas domiciliarias, gran difusión de Biblias, revistas y li-
bros; la presencia y la ayuda oportunista en momentos críticos de 
la persona o de la familia y una gran capacidad técnica en el uso 
de los medios de comunicación social. Cuentan con una poderosa 
ayuda financiera proveniente del extranjero y del diezmo que obliga-
toriamente tributan todos los adheridos. Están marcados por un 
moralismo riguroso, por reuniones de oración con un culto partici-
sectas en Centroamérica, en «BoletÍn Pro mundi vita», 7; cit. por F. Sampedro, 
o.c., p. 31). En un contexto más amplio M. GUI:RRA, o.c., p. 64, aporta la siguien-
te definición: «Un nuevo movimiento religioso o una secta es un grupo autónomo, 
no propiamente cristiano, de estructura piramidal, sin crítica interna, fanáticamente 
proselitista, desentendido de la «cuestión social», exaltador del esfuerzo individual, 
que no acepta la Biblia como única fuente escrita de la Revelación divina y espera 
el inminente advenimiento de una nueva Era intramundana, ya «colectva» o especie 
de paraíso en la tierra tras una catástrofe cósmica (fin del mundo, guerra mundial) 
o sin ella, ya «individual» o de una transformación-autorrealización maravillosa del 
adepto». Por lo que se refiere a las llamadas «sectas destructivas» (y por tanto en 
un plano de estudio que va más allá de la perspectiva de las sectas de origen cristia-
no presentes en América Latina, o incluso de secta religiosa en general) en un Con-
greso celebrado en Wisconsin en 1986 se dió la siguiente definición: «Movimiento 
totalitario caracterizado por la adscripción de personas totalmente dependientes de 
las ideas del líder y de las doctrinas del grupo dirigidas por el líder, que puede pre-
sentarse bajo la forma de entidad religiosa, asociación cultural, centro científico o 
grupo terapeútico; y que utiliza las técnicas de control mental y de persuasión coer-
citiva para que todos los miembros dependan de la dinámica del grupo, y pierdan 
su estructura y su idea de pensamiento individual, en favor de la idea colectiva y 
del grupo, creándose muchas veces un fenómeno de epidemia psíquica y un fenó-
meno de pensamiento colectivo, sin que tenga que ver la personalidad propia del 
individuo» (F. AZCONA, Las sectas en España, en «Razón y Fe», 1205-1206; cit. por 
J. GARCIA HERNANDO, Pluralismo religioso (1l), o.c., p. 48) 
952 
IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
pativo y emotivo, basado en la Biblia, y por su agresividad contra 
la Iglesia, valiéndose con frecuencia de la calumnia y de la dádiva. 
Aunque su compromiso con lo temporal es débil, se orientan hacia 
la participación política encaminada a la toma del poder» 16. 
4. América Latina ha sido desde su primera evangelización un 
continente esencialmente católico. Antes del siglo XX sólo hay una 
presencia más bien superficial del protestantismo. Durante la época 
de la colonia española y portuguesa (siglos XVI-XIX) la presencia 
protestante en los países centro y sudamericanos era practicamente 
desconocida: «un fenómeno periférico al continente, ligado a zonas 
de influencia inglesa, holandesa, danesa y francesa» 17. Durante el si-
glo XIX, al independizarse los Estados latinoamericanos de la me-
trópolis, aunque se mantiene firme la convicción de que son países 
católicos, comienzan a introducirse prácticas y creencias protestantes 
en la sociedad -con altibajos y siempre en conexión con la presen-
cia de los liberales en el poder-, aunque de manera muy débil. Los 
hitos fundamentales de esa introducción son 18: 
1910 Tiene lugar la Conferencia Misionera Internacional 
de Edimburgo. En ella se afirma que América Latina es un 
continente cristiano en cuanto que ha sido evangelizado por la 
Iglesia católica desde el siglo XVI, y por tanto no debe ser te-
nido como campo de misión. Los delegados de las confesiones 
norteamericanas no aceptan, sin embargo, esta postura, y deci-
den obrar por cuenta propia. 
1916 Congreso en Panamá sobre «La obracnstlana en 
América Latina» de 44 sociedades misioneras norteamericanas. 
Es el primer intento de organizarse a nivel continental. De los 
235 delegados, 27 son latinoamericanos. 
16. IV CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Nueva 
Evangelización, Promoción humana, Cultura cristiana, Santo Domingo 12-28 de oc-
tubre de 1992. Conclusión n. 140. 
17. J. P. BASTIAN, Breve historia del protestantismo en América Latina, México 
1986, p. 27. 
18. Tomo los datos de F. ADOLF, El ecumenismo vivido. Organismos ecuménicos 
interconfesionales en América latina, en «Nueva evangelización y ecumenismo», o.c., 
pp. 277-284. El Rev. Felipe Adolf es Secretario general del Consejo Latinoamerica-
no de Iglesias (CLAI). 
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ANTONIO ARANDA 
1925 Congreso de Montevideo 
1929 Congreso de La Habana, cuyo tema central es «con-
CIenCIa latinoamericana e identidad protestante»: latinizar el 
protestantismo. 
1941 I Conferencia Evangélica Latinoamericana, en Lima. 
1948 Se constituye el Consejo Mundial (o Ecuménico) de 
las Iglesias. Paralelamente -y como positivo rechazo de todo 
ecumenismo, pues lo entienden como acercamiento a la Iglesia 
católica- se funda en Amsterdam el «Consejo Internacional 
de las Iglesias Cristianas», que agrupa a 55 grupos fundamenta-
listas y pequeñas comunidades evangélicas de 23 países, aunque 
en su mayor parte norteamericanas. 
1950 Comienza la expansión pentecostal en América Lati-
na, a través de las llamadas ('.misiones de fe» 19. 
1965 Nace la Comisión pro-unidad evangélica latinoame-
ncana (UNELAM) 
5. Las iglesias no católicas históricas se agrupan en diversos or-
gamsmos como: 
- el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas (CONIe), exis-
tente en Brasil, en el que también participa la Iglesia católica, mayo-
ritaria en el país; 
- la Conferencia de Iglesias Cristianas del Caribe (CCe), en 
el que también colabora la Iglesia católica, siendo mayoritarios los 
anglicanos y protestantes; 
- y el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), organis-
mo que agrupa a diferentes grupos y confesiones de corte histórico, 
la mayoría perteneciente a la comunión anglicana más un importan-
te número de grupos pentecostales. 
19. Son organismos de financiación y desarrollo como, por ejem.: «Misión Cen-
troamericana», «Pionner Missionary Agency», «Instituto Lingüístico de Verano», 
«World Vision», «Cruzada Estudiantil», SEPAL «<Servicio evangelizador para Amé-
rica Latina») ... 
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IGLESIA CATÓLICA Y CONFESIONES CRISTIANAS FRENTE A LAS SECTAS EN AMÉRICA LATINA 
6. Las sectas de corte fundamentalista, opuestas a todo diálogo 
con la Iglesia católica, esencialmente antiecuménicas y generalmente 
ligadas a misiones norteamericanas se agrupan en la Confraternidad 
Evangélica Norteamericana (CONELA), creada en Panamá en 1982. 
7. En conjunto, las relaciones de la Iglesia católica en Latinoa-
mérica con los ortodoxos, evangélicos luteranos, episcopalianos (an-
glicanos) y metodistas son buenas. Ha sido posible establecer algu-
nos organismos ecuménicos de trabajo común, y realizar algunos 
encuentros de teológos. Se han podido regular también diversas lí-
neas de trabajo pastoral común en favor de los marginados, los nece-
sitados y los migrantes indígenas 20. 
8. Los historiadores protestantes señalan los años que corren 
desde 1965 en adelante (es decir, en el periodo inmediato a la clausu-
ra del Concilio Vaticano Il) como la época de mayor crecimiento 
del protestantismo en América Latina 21. Se refieren principalmente 
al desarrollo de las confesiones históricas, y no tanto a las numero-
sas sectas desligadas o independientes de ellas. Dichas iglesias históri-
cas no presentan en los últimos años un crecimiento significativo en 
los países latinoamericanos; por el contrario, las llamadas «iglesias 
evangélicas protestantes» y los «movimientos religiosos libres», en 
especial los de tipo pentecostal tienen un crecimiento notable princi-
palmente a partir de la década de los 80. 
9. Dentro de la variedad de clasificaciones y de datos numéri-
cos, puede tenerse por aceptable la siguiente división de grupos dis-
tintos -excluyendo de ellos las iglesias históricas- realizada en base 
a un trabajo de L. T rejos 22, en los que algunos (en especial a partir 
del apartado IV) son y se comportan como sectas propiamente di-
chas. Desde el punto de vista ecuménico, la Iglesia católica mantiene 
diálogo con los grupos incluidos en los apartados I-IlI. Con la ma-
yoría de los grupos pentecostales no es posible, en cambio, el diálo-
20. Cf «Encuentro latinoamericano de responsables ... », a.c.: IV. «La Iglesia católica 
y el ecumenismo en América Latina» y V. «Un nuevo impulso al ecumenismo en 
América Latina» . 
21. W. READ-V. MONTERRoso-H. }OHNSON, Avance evangélico en América La-
tina, Casa Bautista de Publicaciones, 1971. 
22. L. TREJOS, Mapas de las sectas en América Latina, a.c., pp. 40955. 
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ANTONIO ARANDA 
go, aunque sea posible mantener relaciones con algunos pastores de-
terminados. 
l. Movimientos llamados de renovación. 
-Bautistas: 28 denominaciones distintas; unos 12 millones de 
fieles 
-Metodistas: 10 denominaciones diferentes; unos 780.000 fieles 
-Menonitas: 8 denominaciones; unos 80.000 fieles 
11. Evangélicos: 
-31 denominaciones, para un total aproximado de 1.500.000 
fieles. 
III. Iglesias denominadas libres: 
-Cuáqueros: tres denominaciones; unos 23.000 fieles 
-Ejército de salvación: unos 57.000 fieles 
-Asambleas de Hermanos: nueve denominaciones; 187.000 
fieles 
-Iglesias de Cristo: cinco denominaciones; 74.000 fieles 
-Moravos: dos denominaciones; 60.000 fieles 
-Valdenses: unos 15.000 fieles 
-Congregacionalistas: seis denominaciones; 123.000 fieles 
IV. Pentecostales: 23 
-30 denominaciones; unos 11.000.000 de fieles 
V. Sectas pseudo cristianas (aunque tengan una cierta impronta cris-
tiana, se alejan del cristianismo en puntos esenciales): 
-Adventistas: siete denominaciones; unos 950.000 fieles 
-Ciencia cristiana: cuatro denominaciones; unos 5.000 fieles 
-Mormones: unos 290.000 fieles 
-Testigos de Jehová: unos 500.000 fieles 
En este grupo hay que añadir otras sectas pseudocristianas de 
diferentes tipos, cuyo número de adeptos en América Latina es prac-
23. El crecimiento del movimiento pentecostal protestante supera al de todos 
los demás grupos en su conjunto. Para una aproximación al estudio del fenómenos, 
se puede cf el ya citado «Encuentro latinoamericano de responsables ... »: III. «El fenó-
meno pentecostal en América Latina». 
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