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Acción (práxis)


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Glosario Aristóteles Transcripciones

Acción (práxis): Aristóteles denomina acción a aquel tipo de movimientos realizados por 
el hombre cuyo fin no es producir algo, sino que es el propio movimiento. Dicho de otro mo-
do, acción es lo que el hombre hace libremente consigo mismo, con su propia vida. Del análi-
sis de este tipo de movimientos se ocupan la ética y la política. 
 
Acto (ser en): «ser en acto» es la traducción que hizo el pensamiento medieval de dos térmi-
nos aristotélicos: enérgeia (=en trabajo, que designa a un movimiento o cambio que se está 
produciendo ahora) y entelékheia (=tenerse en el fin, que significa que algo es ahora, es ya 
algo). Ser en acto quiere decir ser plenamente, ser ya, ser ahora. Así, por ejemplo, estoy dis-
frutando de una comida ahora mismo (en acto), y soy (en acto) un hombre concreto. 
 
Acto puro: acto puro es aquel modo de ser en acto que, al mismo tiempo, no es nada en po-
tencia. Toda sustancia física, hecha de materia, puede cambiar. Por eso toda sustancia física, 
aun siendo algo en acto, es, al mismo tiempo, algo en potencia. Solo Dios (solo el Primer 
Motor Inmóvil), por no estar constituido de materia, es acto puro. 
 
Alma: el alma es, para Aristóteles, la forma sustancial de los seres vivos. Hay tres tipos de 
almas: (1) Vegetativas, propias de los vegetales, que tienen las capacidades de crecimiento, 
nutrición y reproducción. (2) Sensitivas, propias de los animales, que incluyen las funciones 
de las vegetativas y además tienen las capacidades de conocimiento sensible, de apetecer lo 
conocido y de desplazarse para obtener lo apetecido. (3) Racionales, propias de los seres 
humanos, que incluyen las funciones de las almas sensitivas y además tienen las capacidades 
de conocimiento racional y voluntad libre. 
 
Arte o técnica (tékhne): en la terminología aristotélica la tékhne o arte es entendida como un 
tipo de conocimiento, y como una virtud. (1) Como tipo de conocimiento el arte consiste en 
la aplicación de la razón para producir objetos, para hacer cosas. Así, por ejemplo, cuando un 
zapatero hace zapatos siguiendo ciertas reglas que se aplican sistemáticamente a uno, otro y 
otro zapato, está haciendo uso de la tékhne. El arte es un conocimiento superior a la mera ex-
periencia, pues es conocimiento de lo universal. Pero no es conocimiento necesario ni de lo 
necesario. (2) Como virtud el arte consiste en el hábito, la costumbre, de usar la razón para 
producir cosas. 
 
Axioma: Aristóteles denomina así a aquellos enunciados (proposiciones, principios) genera-
les que son evidentes por sí mismos, y son válidos para todas las ciencias (o, al menos, para 
varias ciencias). Ejemplos de axiomas pueden ser: «El todo es mayor que la parte», «Si A es 
igual a B,,y B es igual a C, A es igual a C», «Toda cosa es igual a sí misma», etc. 
 
Bien común: para Aristóteles el bien común es la finalidad del Estado justo. El bien común 
consiste en aquellas disposiciones que hacen posible el bienestar y felicidad de los ciudada-
nos. A las constituciones o gobiernos orientados a conseguir el bien común, les llama Aristó-
teles: (1) Monarquías: cuando gobierna uno solo. (2) Aristocracias: cuando gobiernan los me-
jores. (3) Repúblicas: cuando gobierna la mayoría. 
 
Categorías: para Aristóteles las categorías tienen un sentido lógico y ontológico. Entendidas 
ontológicamente las categorías son los distintos modos de entender el ser. Desde un punto de 
vista lógico, son las distintas maneras en que un predicado se dice de un sujeto. 
 
Ciencia (episteme): Aristóteles emplea el término ciencia para designar dos cosas: (1) Un 
modo de conocimiento que trata de lo universal y necesario, y que consiste en mostrar como 
unos principios se derivan necesariamente de otros dados. Su modo de operar es descrito por 
la analítica o lógica. (2) Una virtud intelectual (o díanoética), consistente en el hábito de prac-
ticar la ciencia. 
 
Deducción: Aristóteles emplea el término deducción para referirse a todo razonamiento que 
parte de unos principios o enunciados dados, de índole general, para obtener otros principios 
o enunciados menos generales. Entre los métodos deductivos cabe distinguir, según Aristóte-
les, la erística (empleado por los sofistas), la dialéctica (empleado por Platón) y la demostra-
ción (desarrollado por el propio Aristóteles). 
 
Definiciones: son aquel tipo de tesis que dicen lo que algo es, prescindiendo de su realidad o 
existencia. 
 
Demostración: método deductivo de argumentación, que Aristóteles defiende como el propio 
de la ciencia (frente a la erística de los sofistas y a la dialéctica platónica). La unidad mínima 
de razonamiento demostrativo es el silogismo. Los primeros principios de los que parte toda 
demostración pueden ser axiomas o tesis. 
 
Dialéctica: Aristóteles clasifica la dialéctica platónica entre los métodos deductivos. Es un 
método deductivo porque la dialéctica platónica busca alcanzar una Idea superior, más gene-
ral, desde la cual descender hasta otra inferior, de menor generalidad. Pero la considera un 
método inapropiado para obtener conocimientos nuevos. La razón es que si no conocemos de 
antemano la Idea que queremos esclarecer, definir, no sabríamos qué vías tomar al descender. 
 
Entendimiento (nous): el entendimiento es, para Aristóteles, una parte del alma, aquella en 
la que reside la capacidad de conocimiento intelectual o racional. Es decir, la capacidad de 
conocer los principios inteligibles de todas las cosas. Tales principios son, tanto las formas 
sustanciales, como aquellos principios generales que son evidentes (como el principio de no 
contradicción, el de identidad, el de exclusión de tercero, el de que el todo es mayor que la 
parte, etc.). Aristóteles dice que el entendimiento es dos cosas: (1) Por un lado es la capaci-
dad de ser cualquier principio inteligible (dicho de otra manera: es, en potencia, cualquier 
principio inteligible). Al entendimiento así entendido le llama entendimiento paciente. (2) Por 
otro lado es lo que mueve al entendimiento paciente a ser algo en acto. Al entendimiento así 
entendido le llama entendimiento, sin más. Tal entendimiento se identifica con el conoci-
miento de los principios de todas las cosas. 
 
Éter: es el elemento de que están compuestos los cuerpos de la zona supralunar. (Mientras 
que los de la zona sublunar estarían compuestos de agua, aire, tierra y fuego). 
 
Forma accidental: son las formas que van agregadas a una sustancia (que van, por decirlo 
así, insertadas en una sustancia), sin la cual no tienen existencia. Son las responsables de cier-
tos rasgos individualizadores de esa sustancia, tales como el color, el olor, el tamaño, etc. 
 
Forma pura: para Aristóteles la forma pura es la forma sustancial que aparece totalmente 
desvinculada de la materia. Solo Dios es forma pura, pues solo Dios es una sustancia sin ma-
teria. 
 
Forma sustancial: es lo que da un orden o estructura a la materia prima. La materia prima 
organizada por la forma sustancial da origen a una sustancia, a una cosa individual, concreta, 
tal como un hombre, un caballo, un roble, etc. La forma sustancial es universal, esto quiere 
decir que es la misma para todos los miembros de una especie. Por lo que habrá una forma 
sustancial «hombre», una forma sustancial «caballo», etc. Pero no una forma sustancial Pe-
dro; ni una forma sustancial Babieca. La forma sustancial es el equivalente en Aristóteles de 
las Ideas platónicas. Al igual que aquellas, constituyen el ser, la esencia de las cosas. 
 
Hylemorfismo: se llama así a la teoría aristotélica que sostiene que todas las sustancias están 
compuestas de materia (hyle) y forma (morphé). 
 
Inducción: es un método que parte de la experiencia, de lo particular, para obtener de ahí 
principios generales. Así, de la constatación empírica de que: «El hombre, el caballo, el mulo, 
etc., son animales longevos», y de que, «El hombre, el caballo, el mulo, etc., no tienen hiel», 
podemos inducir que «Los animales sin hiel son longevos». La inducción puede ser de dos 
tipos: (1) Completa: Es aquella que parte de la observación empírica de todos los casos a par-
tir de los cuales se va a inducir el principio. En el ejemplo anterior se trataría de observar a 
todos los animales que son longevos, y constatar que ninguno de ellos tiene hiel. (2) Incom-
pleta: se trata de observar un número limitado de casos e inducir a partir de ellos un principio. 
 
Materia prima (o primera): es uno de los principios que constituyen las sustancias del 
mundo físico, que no existe (no se da) separada de las formas sustanciales. No obstante, po-
demos descomponer, esto es, analizar intelectualmente esa sustancia para indicar los rasgos 
que tendrían por sí mismos sus principios constitutivos. Hecho esto deducimos que por sí 
misma la materia prima se caracterizaría por ser absolutamente indeterminada (pero será de-
terminada por una forma sustancial), eterna, ser pura potencia (pues al no estar determinada 
por una forma no es nada en acto), y ser principio de individuación de las sustancias. 
 
Materia segunda: Aristóteles usa esta expresión para denominar a las sustancias físicas, que 
están compuestas de materia prima y forma sustancial. Les llama materia segunda porque ta-
les sustancias son materia para producir nuevas sustancias más complejas. Las sustancias fí-
sicas más simples que existen, esto es, las materias segundas más simples que existen son: la 
tierra, el agua, el aire y el fuego en el mundo sublunar, y el éter en el mundo supralunar. 
 
Movimiento o cambio: Aristóteles define el movimiento como paso de ser en potencia a ser 
en acto. Los movimientos pueden ser de cuatro tipos: sustanciales, cualitativos, cuantitativos 
y locales. Así mismo las causas del movimiento pueden ser de cuatro tipos: material y formal 
(que operan desde el interior del cuerpo que cambia), eficiente y final (que operan desde el 
exterior del cuerpo que cambia). 
 
Naturaleza (physis): Aristóteles define lo natural como aquello que tiene en sí un principio 
de movimiento o estancia. Esto es, natural es aquello que llega a ser lo que es por sí mismo. 
Lo natural se contrapone a lo que es obra de la técnica humana (lo que hoy llamaríamos arti-
ficial). Así, un abeto, en tanto que abeto, es un ente natural, pues llega a ser abeto en virtud de 
su propia naturaleza interna. Una cama hecha de madera es, en tanto cama, un ente no natu-
ral. 
 
Potencia (ser en): Aristóteles introduce el término potencia (dynamis) para designar a la ca-
pacidad que tiene algo para ser otra cosa que todavía no es. Así, la bellota es, en potencia, una 
encina, el mármol es, en potencia, una estatua, etc. Todo cuerpo material tiene siempre la ca-
pacidad, la potencia, de ser algo distinto. Solo aquello que es forma sin materia (Dios, el Pri-
mer Motor Inmóvil) carece de potencia para ser algo distinto de sí mismo. Por eso, solo Dios 
es acto puro. 
Primer Motor Inmóvil: Aristóteles denomina así a una sustancia inmóvil, que es acto puro 
(esto es, no es nada en potencia sino que posee un ser pleno y actual) y forma pura (esto es, 
carece de materia), que sería la causa final del movimiento del cosmos. A este Primer Motor 
Inmóvil le denomina también Aristóteles Pensamiento del pensamiento, pues toda su activi-
dad consiste en pensarse a sí mismo. (Se podría decir que el Primer Motor Inmóvil es el lími-
te superior de la realidad, dado que es puro acto, puro ser. Así como la materia prima es el 
límite inferior de la realidad, por ser pura potencia para ser, pero nada en acto.) 
 
Principio: Aristóteles denomina principio a lo primero desde lo cual algo es o se conoce. Así, 
la materia prima y la forma sustancial constituyen los principios constituyentes de las sustan-
cias. El principio de no contradicción, de exclusión de tercero, o de identidad, constituyen 
principios dados en el nous a partir de los cuales pueden derivarse determinados conocimien-
tos. 
 
Principio de individuación: aquellos sistemas filosóficos que parten de la existencia de enti-
dades universales (como sucede, por ejemplo, con el aristotélico, que defiende la existencia 
de formas sustanciales) se ven con frecuencia, obligados a explicar por qué, además, hay rea-
lidades individuales (esto es, individuos). El principio de individuación será entonces aquel 
principio que hace a los individuos, que establece diferencias individuales en el seno de lo 
universal (que diferencia al individuo frente a la especie). En el caso de Aristóteles, este prin-
cipio de individuación será la materia primera. 
 
Prudencia (phrónesis): Aristóteles emplea el término prudencia (phrónesis) para designar 
dos cosas: (1) El uso del entendimiento orientado a guiar la propia vida humana. Produce co-
nocimiento universal, en tanto es conocimiento nacido de la facultad intelectual, pero no ne-
cesario, dado que las acciones así surgidas no son necesarias, ni constituyen el único tipo de 
acciones posibles. Es el tipo de conocimiento propio de la ética y la política. (2) Una virtud 
intelectual (o dianoética), consistente en el hábito de guiar nuestras pasiones y deseos por la 
prudencia. 
 
Sabiduría (sophía): para Aristóteles constituye la plenitud del conocimiento. Es el conoci-
miento de los principios de todas las cosas a partir de los cuales se demuestra (se deduce, se 
deriva) todo lo que se deriva de ellos necesariamente. (Es la suma de nous + episteme). Pero 
la sabiduría es, también, una virtud intelectual (o dianoética), consistente en la práctica habi-
tual de la sabiduría. 
 
Sensibles propios: Aristóteles llama así a los caracteres sensibles propios de cada sentido. 
Así, son propios de la vista los colores, del olfato los olores, etc. 
 
Sensibles comunes: Aristóteles llama así a aquellas cualidades sensibles que no son captadas 
por ningún sentido concreto, que no son específicas de ningún sentido. Tales como el movi-
miento, que se puede captar a través de la vista, del tacto y del oído. 
 
Sentido común: Aristóteles designa con esta expresión a un sentido interno cuya función es 
discernir entre las sensaciones que pertenecen a un sentido o a otro (por ejemplo, saber que el 
rojo pertenece al sentido de la vista, lo rugoso al del tacto, etc.), y unificar las sensaciones 
que son captadas por varios sentidos (por ejemplo, unificar un movimiento captado a través 
de la vista y del tacto). 
Silogismo: significa literalmente conexión de logoi, de enunciados. Aristóteles emplea este 
término para designar a la unidad mínima de razonamiento, en la que a partir de dos enuncia-
dos dados (premisas) se trata de obtener una conclusión. Ejemplo: 
-Todos los rumiantes son mamíferos.  
-Las vacas son rumiantes. 
-Luego, las vacas son mamíferos. 
 
Sustancia: según Aristóteles, todo lo que existe o bien son sustancias o bien accidentes de 
alguna sustancia. Las sustancias son las cosas individuales y concretas que tienen realidad en 
sí mismas. Tales como un caballo concreto, un ser humano concreto, un árbol concreto, etc. 
La sustancia es lo que soporta los accidentes, tales como colores, olores, ser músico, ser en 
alto. Sustancia viene a ser sinónimo de «cosa», «entidad». Todas las sustancias -excepto el 
Primer Motor Inmóvil- se componen de materia prima y forma sustancial. 
 
Sustancia primera (proté ousía): es sinónimo de «sustancia». 
 
Sustancia segunda (deutera ousía): es sinónimo de «forma sustancial». 
 
Teología: para Aristóteles la teología es la parte de la filosofía primera que se ocupa de la 
primera causa del movimiento o cambio. A esta primera causa del movimiento le llama Pri-
mer Motor Inmóvil o Dios.  
 
Teoremas: los teoremas son las verdades propias de una determinada ciencia, que son dedu-
cidas a partir de los axiomas y las tesis. 
 
Tesis: son aquellos enunciados (proposiciones, principios) que son propios de una determi-
nada ciencia y que son indemostrables. Se dividen en: 1) Definiciones: que son enunciados 
que simplemente aclaran el significado de un término (por ejemplo, punto es lo que no tiene 
partes); y, 2) hipótesis: que postulan la existencia o no existencia de algo. 
 
Virtud (areté): en el mundo griego la virtud es entendida, en general, como una especial ca-
pacidad, habilidad, destreza, para algo. Con Aristóteles la virtud pasa a ser entendida como 
una capacidad, destreza, para alcanzar la felicidad. Pero la felicidad consiste en la autorreali-
zación. Esto es, en que el hombre se realice como lo que es, en que desarrolle su propia esen-
cia, su propia naturaleza. Por eso Aristóteles entenderá que la virtud reside, para los hombres, 
en el hábito (la disposición permanente, la costumbre) de someter su vida a la realización de 
su propia esencia. Pero la esencia humana consiste en ser un animal racional. Por lo que la 
virtud consistirá en la costumbre de ejercitar la razón (virtudes intelectuales), o de guiar los 
deseos, pasiones y apetencias por la razón (virtudes morales). 
 
Virtudes intelectuales: son aquellas que surgen del hábito de razonar, cuya práctica hace a 
los seres humanos realmente humanos. Dado que Aristóteles diferencia cinco tipos de saber, 
de conocimiento intelectual o racional, habrá, en consecuencia, cinco tipos de virtudes inte-
lectuales: el arte o técnica (tékhne), la prudencia (phrónesis), la ciencia (episteme), el enten-
dimiento (nous) y la sabiduría (sophía). 
 
Virtudes morales: son aquellas que surgen del hábito de guiar las pasiones, deseos, apeten-
cias (es decir, todo aquello que nace de la parte animal de los hombres, de su alma sensitiva), 
por un tipo de razón, por la prudencia. Guiar las pasiones y deseos por la razón significa sa-
tisfacer estos deseos y pasiones (dado que forman parte de nuestra naturaleza), pero sin dejar 
que nos arrastren (lo que reduciría nuestro comportamiento a un comportamiento meramente 
animal). Este control racional de las pasiones y los deseos nos lleva a mantenernos en el ca-
mino de en medio, frente a cualquier tipo de excesos. 

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