3 marzo cactus y plantas crasas - Real Jardín Botánico Juan Carlos I

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Cactus y plantas crasas


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3 MARZO CACTUS Y PLANTAS CRASAS Transcripciones

Cactus y plantas crasas 
Las plantas crasas o suculentas almacenan gran cantidad de agua en sus tejidos, por lo que 
tienen un aspecto grueso y carnoso. Esta propiedad les sirve para soportar largas sequías, 
de varios meses hasta unos años, como las que se producen en las zonas desérticas o 
subdesérticas en las que crecen la mayoría de estas plantas. 
Para su estudio las dividimos en dos grupos netamente diferenciados: el de los cactus, que 
son plantas que pertenecen exclusivamente a la familia de las cactáceas, y el resto, 
formado por plantas que pertenecen a diversas familias. Cuando hablamos de plantas 
crasas o suculentas hacemos referencia a los dos grupos, pero si queremos diferenciarlas, 
distinguimos entre “cactus” y “otras suculentas”. 
Las adaptaciones que presentan estas plantas están dirigidas a soportar por un lado largos 
períodos de sequía y, por otro, fuertes contrastes de temperaturas entre el día y la noche. 
Por tanto, puede decirse que las plantas son xerófitas y que presentan una serie de 
adaptaciones, como son: 
• Presencia de un tejido especial, pulposo, el parénquima acuífero, que almacena agua y 
que puede aparecer en raíces, tallos y hojas. Lo más frecuente es que aparezca en los 
tallos, como es el caso de las familias Euforbiáceas y Asclepiadáceas. Otras veces 
aparece en las hojas, como en los géneros Aloe, Echeveria, Lithops y Sedum. También 
puede aparecer en tallos engrosados, aéreos o subterráneos (cáudex), en algunas 
Apocynaceae (Pachypodium) y Cucurbitaceae (Kedrotis).  
• Presencia de modificaciones en el proceso de fotosíntesis, que permiten mantener 
cerrados los estomas muchas horas del día, reduciendo la transpiración para perder 
poca agua a través de ellos. Los estomas son, además, poco numerosos y con una 
estructura algo distinta a la del resto de las plantas. 
• Refuerzo de los tejidos de defensa con la aparición de cubiertas céreas y muchas veces 
espinas y con la formación de costillas y tubérculos en la superficie del cuerpo. Estas 
formaciones permiten a la planta contraerse o expandirse al perder o al almacenar 
agua. 
Cactus y plantas crasas 
REAL JARDÍN BOTÁNICO JUAN CARLOS I Universidad de Alcalá 
Cactus y plantas crasas 1 
¿Qué importancia tiene la 
colección del Jardín Botánico? 
3 
¿Cuáles son los cuidados 
que requieren los cactus y 
otras plantas suculentas? 
3 
Preparación de un semillero 
de cactus y trasplante 
6 
Esquejado 7 
Crassuletum, historia de la 
colección del Jardín Botánico. 
8 
 
Contenido: 
I. Porras Castillo, R. Elvira Palacio 
Paseo del mes 
Paseo del mes 
Cada mes un recorrido temático 
diferente, guiado por monitores y 
adecuado a las plantas y actividades 
observables y realizables en cada 
estación.  
• Enero “Las Orquídeas” 
• Febrero “Presentación y recorrido 
descriptivo por el Real Jardín 
Botánico Juan Carlos I” 
• Marzo “Cactus y plantas crasas” 
• Abril “Árboles y arbustos exóticos y 
su cultivo en Alcalá de Henares” 
• Mayo “La Rosaleda” 
• Junio “Flora mundial y principales 
familias botánicas” 
• Julio “Agricultura ecológica” 
• Agosto “Vivero, el motor del Jardín 
Botánico” 
• Septiembre “Flora aromática” 
• Octubre “Arboreto ibérico” 
• Noviembre “Flora Regional” 
• Diciembre “Coníferas y otras 
gimnospermas” 
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Echeveria shaviana 'Pink Frills' Euphorbia esculenta 
MARZO 
• Reducción o desaparición de las hojas, con lo que la 
transpiración disminuye mucho. La reducción de la superficie 
foliar acompañada de la reducción de la superficie total del 
cuerpo (motivo por el que aparecen formas redondas) 
consigue un ahorro de agua al disminuir notablemente las 
pérdidas por evaporación. 
Las plantas crasas se distribuyen por los cinco continentes, pero 
algunas se restringen solo a ciertos territorios muy concretos. 
Puede decirse que los cactus son una familia netamente 
americana, ya que, de los 2.260 taxones aceptados, tan sólo tres se 
encuentran fuera del continente americano: Rhipsalis baccifera 
subsp. erythrocarpa y R. baccifera subsp. horrida en África y R. 
baccifera subsp. mauritiana en África y Asia.  
Los restantes taxones se distribuyen por el continente americano 
desde los 59º N, en Peace River (Norte de Canadá) a los 52º S en 
la Patagonia (Argentina).  
Altitudinalmente se encuentran desde el nivel del mar, en las 
dunas costeras, hasta los 5.100 m de altitud en Perú. 
Las zonas áridas y semiáridas se encuentran a ambos lados del 
ecuador entre los 23º y 24º de latitud Norte y Sur. 
Algunos cactus sólo se encuentran en el Hemisferio Norte, como 
los géneros: Astrophytum, Carnegia, Coryphantha, Echinocereus, 
Escobaria, Ferocactus, Lophophora (peyote), Mammillaria, Pachycereus o 
Thelocactus. 
Otros son exclusivos del Hemisferio Sur, como los géneros: 
Cleistocactus, Echinopsis, Eriosyce, Espostoa, Frailea, Gymnocalycium, 
Oreocereus, Parodia o Rebutia. Otros sin embargo, se encuentran en 
ambos Hemisferios, como los géneros: Cereus, Epiphyllum, 
Hylocereus, Melocactus, Opuntia (chumberas), Pilosocereus, 
Rhipsalis o Selenicereus. 
La altura de las cactáceas varía desde los 18 m, como los que 
alcanzan los saguaros (Carnegia gigantea), a unos pocos 
centímetros como los que presentan algunas especies del 
género Mammillaria. 
Los cactus que alcanzan gran altura son los de forma 
arborescente, con un tronco grueso y sin ramificar cerca de 
la base y una copa o corona ramificada hacia el extremo 
superior. Son ejemplos Browningia candelaris (cacto 
candelabro), Eulychnia acida y Echinopsis atacamensis (cardón) 
que pueden alcanzar los 6 m de altura. También hay diversas 
especies del género Opuntia que pueden llegar a alcanzar 
hasta 15 m de altura, como la Opuntia galapageia, una especie 
de una de las islas del archipiélago de las Galápagos. 
Hay otros que tienen forma arbustiva, es decir, ramificada 
desde la base, como los del género Cereus, cuya altura varía 
entre 40 cm y 4 m, Escobaria, de 2 a 20 cm, Espostoa, entre 5 
cm y 2 m, Leuchtenbergia, entre 20 y 35 cm, Mammillaria, entre 
1 y 50 cm, y Opuntia, entre 3 cm y 2 m, por citar algunos 
ejemplos. Las formas que adoptan varían desde las globosas, 
como los géneros Astrophytum, Ferocactus, Gymnocalycium, 
Mammillaria, Parodia, Rebutia, Thelocactus o Uebelmannia hasta 
las formas amacolladas de los géneros Copiapoa, Echinocereus, 
Mammillaria, Opuntia o Parodia; otros sin embargo pueden 
tener tallos colgantes o trepadores, como Epiphyllum, Hatiora, 
Hylocereus, Rhipsalis, Schlumbergera o Selenicereus. 
Página  2 Cactus y p lantas crasas Marzo 
Echinocactus grusonii var. inermis Ferocactus pilosus  
    Opuntia leucotricha 
Mammillaria humboldtii 
Rebutia steinbachii subsp. steinbachii dudosa 
¿Qué importancia tiene la colección del Real Jardín Botánico Juan Carlos I? 
¿Cuáles son los cuidados que requieren los cactus y otras plantas suculentas? 
La colección de cactus y otras suculentas de este Jardín 
Botánico es, por su variedad, la más importante de nuestro 
país, tanto por su número de especies como de familias. En 
total se exhiben más de 3.000 plantas, pertenecientes a 47 
familias, con 360 géneros y 2.500 taxones. La colección de 
cactáceas es de referencia internacional, pues contiene 
representación de 107 géneros de los 122 descritos a nivel 
mundial.  
Incluye especies, subespecies, cultivares o variedades 
(formas matizadas o con flores de distinto color al habitual, 
sin espinas, etc.) y formas (las monstruosas o cristaciones). 
Las familias más importantes son: Cactaceae, la más 
importante de la colección por su contenido en géneros, 
como ya se ha mencionado, y en taxones (1.400 de los 
2.260 descritos); Aizoaceae, con 64 géneros; Crassulaceae, con 
26 géneros (los más representados son Aeonium, con 53  
taxones y Echeveria, con 53); Asclepiadaceae, con 20 géneros; 
Liliaceae, con 17 géneros (los más representados son Aloe, 
con 139 y Haworthia, con 165; Agavaceae, 
con 8 géneros (los más representados 
son Agave con 102 taxones y Sansevieria 
con 33) y Portulacaceae, con 9 géneros. 
Uno de los géneros más representados 
en la colección es Euphorbia, con 123 
taxones. En definitiva, como museo de 
suculentas, el de Alcalá de Henares es 
de los más importantes del mundo. 
La mayor parte de las plantas de esta colección necesitan 
protección del frío durante el invierno, por lo que se 
encuentran resguardadas en invernaderos y túneles 
protegidos que, por otra parte, en la actualidad constituyen 
un alojamiento provisional, hasta que se concluya la 
construcción de unos grandes invernaderos previstos en la 
zona central del Jardín Botánico. 
Salvo algunas especies, que requieren cuidados muy especiales y que son difíciles de cultivar, incluso por los más expertos, en 
general son plantas que no demandan demasiados cuidados, por lo que su cultivo es bastante popular. 
Si se desea que la planta se desarrolle bien y llegue a ser espectacular, habrá que tener en cuenta los aspectos que se refieren a 
continuación. 
1.-Temperatura. 
La temperatura es un factor limitante en la zona centro de nuestro país. El 
mayor problema lo constituyen las fuertes heladas de invierno, por lo que 
hay que protegerlos, aunque hay especies, de los géneros Agave y Yucca, 
que pueden llegar a soportar incluso temperaturas de -29º C.  
En general la mayoría crecen bien en ambientes frescos pero con unas 
temperaturas no inferiores a 7 o, como límite, 5º C.  
Hay otros géneros de zonas más tropicales, donde la mínima invernal es 
de 18º C, como el género Dendrocereus o como Selenicereus testudo, que no 
resisten tanto el frío. 
En general la mayoría reaccionan bien al ambiente fresco del invierno, 
pues se endurecen sus tejidos y posteriormente florecen profusamente. 
Página  3 Cactus y p lantas crasas Marzo 
Umbráculo del Real Jardín Botánico Juan Carlos I Lithops marmorata 
Aloe vera con protección de manta térmica en invierno  
 
Durante el invierno la humedad 
ambiental tiene que ser baja y el riego 
escaso o nulo, dependiendo de las 
especies, especialmente en la época de 
heladas, que se puede prolongar desde 
octubre a mayo. 
2.-Riego. 
El riego adecuado ayuda mucho a que 
las plantas crezcan vigorosas.  
Como regla general, si se aprecia que la 
planta está demasiado arrugada es que 
necesita agua y entonces se debe regar 
abundantemente, para que pueda 
almacenarla en sus tejidos, para que esté 
turgente  y  sea  más l l amat iva , 
especialmente en el caso de plantas que 
tienen hojas suculentas. 
Las plantas se riegan con una intensidad 
que dependerá de su tamaño: en general, 
las plantas pequeñas una vez por semana 
y las grandes cada 15 o 20 días. 
El período de riego comienza entre los 
meses de abril o mayo y se extiende 
hasta finales de septiembre o principios 
de octubre, dependiendo de cuándo 
termine o vuelva el frío en la primavera y 
el otoño respectivamente. Si el tiempo es 
cálido, el riego se adelanta en primavera 
y se atrasa en otoño.  
Si las temperaturas empiezan a 
descender al amanecer el período de 
riego se reduce. Si las plantas están muy 
turgentes a causa del riego, cuando se 
produzca la primera helada les afectará 
en mayor medida por lo que, si hay 
riesgo de helada, los riegos deberán 
espaciarse o incluso evitarse. 
El primer riego que se dé después del 
reposo invernal ha de ser abundante. Si 
el sustrato está muy reseco tal vez haya 
que regar varias veces ese mismo día 
hasta que el sustrato se humedezca por 
completo, pues de lo contrario, el agua 
no es retenida y se pierde rápidamente 
por el orificio de drenaje de la maceta. 
Hay algunas plantas que requieren un 
riego espaciado en invierno, como 
algunos cactus de ambientes más 
tropicales de los géneros: Discocactus, 
Lepismium, Rhipsalis o Selenicereus y lo 
mismo ocurre con algunas suculentas 
como: Kalanchoe, Senecio, Kleinia, Fockea, 
cuya época de crecimiento precisamente 
es el invierno. 
3.-Iluminación. 
Este aspecto es muy importante. El 
hecho de que estas plantas crezcan en 
zonas desérticas o subdesérticas no 
implica necesariamente que estén 
completamente expuestas al sol. 
Las plantas pequeñas o muy jóvenes 
crecen al abrigo de otras, protegiéndose 
en las hendiduras de las rocas, etc., por 
lo que la mayoría requieren luz intensa 
pero tamizada. El sol de la mañana les va 
muy bien en verano, pero el del 
mediodía o el del atardecer puede 
quemar sus tejidos. 
Otras plantas que pueden alcanzar gran 
tamaño, como chumberas (Opuntia), 
pitas (Agave) o yucas (Yucca), soportan el 
sol directo todo el día incluso en los días 
más calurosos del verano, pero cuando 
son jóvenes hay que protegerlas un poco. 
Cuando la planta tiene ya cuatro o cinco 
años, ya suele soportar sin problemas 
mayores intensidades. Cuando la planta 
crece mucho y con tallos verdes claro, no 
es que esté en unas condiciones óptimas, 
sino que está sufriendo ahilamiento, un 
problema frecuente.  
En el caso de plantas globosas o 
columnares su diámetro no debe 
disminuir y, las que tienen hojas, deben 
Página  4 Cactus y p lantas crasas Marzo 
Hatiora salicornioides 
Fockea comaru 
Rebutia steinmannii var. christinae 
Crassuletum del Real Jardín Botánico Juan Carlos I 
presentarlas más bien densas. Si no 
ocurriera así, se debe iluminarlas más o 
exponerlas a más horas de sol. 
4 .-Sustratos: mezcla y abono. 
La mayoría de los cactus y suculentas 
requieren un sustrato ligeramente ácido, 
con un pH próximo a 6, y que drene 
bien para que el agua no se encharque y 
no se produzca la asfixia radicular ni la 
pudrición.  
Puede utilizarse una mezcla a base de 
tierra de jardín, turba rubia y arena de río 
(de granulometría entre 0.5 y 2 mm), 
bien a partes iguales (1-1-1) como se usa 
en general para cactus, o bien en 
proporciones que varían entre 1-2-1 para 
suculentas o 1-1-2 para plantas epifitas. 
También se puede utilizar un sustrato 
comercial específico para cactus o para 
plantas en maceta, y adicionarle algo de 
arena e incluso algo de gravilla fina. Es 
importante que al manipularla se 
presente suelta. 
El abonado se realizará siempre en la 
época de crecimiento. La frecuencia 
variará según se trate de plantas de 
rápido crecimiento (cada 1-2 semanas) o 
de crecimiento lento (cada 3-4 semanas). 
El abono que se utiliza para las macetas 
generalmente es líquido. Se debe utilizar 
uno especial para cactus y debe aplicarse 
en la dosis indicada en el envase. Se 
añade al agua de riego, procurando no 
mojar la planta la disolución. 
5.-Plagas y enfermedades 
Las plagas más frecuentes son de 
cochinilla, araña roja y pulgón.  
Cuando el ataque es de cochinilla se 
aprecian unas costras de 1 a 3 mm de 
color marrón. Si la infección es pequeña 
puede aplicarse alcohol, con 
pulverizador o frotando con un paño 
humedecido con él.  
Si la planta está atacada con virulencia 
conviene aplicar un insecticida 
específico. Cuando estén muertas, si no 
se desprenden conviene retirarlas con un 
lapicero de punta redonda, para que no 
afeen la planta. La más frecuente es la 
cochinilla algodonosa, que afecta tanto a 
raíces, como a la parte superior. Cuando 
ataca a las raíces se observa que la planta 
no crece, adquiere un color rojizo y 
aparecen arrugas.  
En este caso se debe sacar la planta de la 
maceta y, si se observaran en el sustrato 
pintas blancas, hay que limpiar las raíces 
de tierra y sumergirlas en una disolución 
con un insecticida específico. Una vez 
que se sequen bien las raíces, se procede 
a volver a trasplantar la planta. Si ataca 
en la parte aérea se pueden retirar las 
bolitas blancas pegajosas con unos 
bastoncitos de algodón o frotar más 
intensamente con un cepillo o bien 
utilizar un insecticida. 
Cuando la plaga es de araña roja, sus 
efectos se observan en los brotes 
jóvenes porque adquieren un color que 
varía entre el gris y el marrón claro. El 
desarrollo de la plaga se ve favorecido 
por el aire seco. La planta debe tratarse 
con un acaricida.  
El pulgón no es muy frecuente y ataca 
principalmente a plantas del género 
Sedum o Echeveria, que tienen hojas 
carnosas en forma de roseta. Los 
pu lgones  se  pueden ap la s ta r 
d i r e c t amente  con  lo s  d edos 
retirándolos, o mejor, frotar la planta 
con un paño húmedo. 
Entre las enfermedades la más 
frecuente es la pudrición, que afecta 
tanto al tallo como a las raíces. Si en 
los tallos aparecen manchas de color 
negro, suele deberse a que hay ataque 
de hongos. Se debe cortar la parte 
afectada con un cuchillo hasta llegar a 
tejido sano o bien se puede dar una 
pasta que se hace con fungicida y un 
poco de agua y se aplica con un pincel. 
Cuando el ataque de hongos se 
produce en las raíces, éstas se han de 
cortar y trasplantar a un sustrato nuevo 
y en un recipiente desinfectado. La 
maceta se puede sumergir en agua con 
lejía y dejar que se seque, para poder 
reutilizarla. 
Página  5 Cactus y p lantas crasas Marzo 
Crassuletum del Real Jardín Botánico Juan Carlos I 
 
 
Ataque de cochinilla en Ferocactus macrodiscus 
Ataque de hongos en Ferocactus santa-maria. 
1.– Preparación de un semillero de cactus. 
Página  6 Cactus y p lantas crasas Marzo 
2.– Trasplante 
1.– Preparar el sustrato. Rellenar la maceta nivelándola. 2.– Regar el sustrato. 
La época más adecuada es desde mediados de marzo a principios de mayo, manteniendo una temperatura media de 22º C. 
3.– Esparcir las semillas en hileras, teniendo cuidado de no dejar montones. 4.– Cubrir las semillas con una ligera 
capa de arena. 
5.– Etiquetar el semillero. 
Cuando las plantas empiecen a estorbarse unas a otras, con la ayuda de un palito se procederá a : 
1.– Separar el sustrato y extraer la plántula.  
Con cactus o con suculentas. La mejor época es desde finales de primavera a 
principios de otoño. Los esquejes se realizan previamente y hay que dejarlos secar 
durante unos días. En el caso de hojas se realizarán inmediatamente.  
Página  7 Cactus y p lantas crasas Marzo 
3 
5 
2.– Esquejado 
2.– Rellenar con sustrato la bandeja de alveolos o la maceta. 
3.– Hacer un agujero con la ayuda de un palito en el recipiente.  
4.– Colocar la plántula en el agujero. 
5.– Rellenar con tierra hasta el cuello de la plántula. Apretar ligeramente la tierra con los dedos en torno a la plántula. 
6.– Etiquetar. 
7.– Regar pasados unos días.   
1.– Rellenar con sustrato la bandeja de alveolos o la maceta. 
2.– Hacer un agujero con la ayuda de un palito en el recipiente. 
3.– Colocar la plántula en el agujero. Las hojas se colocan en posición.  
4.– Apretar ligeramente la tierra con los dedos en 
torno al esqueje. 
5.– Regar pasados unos días.  
www.botanicoalcala.es 
1997 es cuando se comienza a 
recurrir a viveros especializados 
tanto nacionales como 
internacionales.  
En dicho año se crea “ACUA”, 
la Asociación de Cactófilos de la 
Universidad de Alcalá de 
Henares, con sede en el Jardín 
Botánico y presidida en su inicio 
por D. Venancio Ramos. En 
octubre de dicho año se editó el 
primer boletín de la Asociación. 
En 1998 se empiezan a adquirir 
semillas de dichas plantas y a 
producirse en los viveros del 
Jardín Botánico. 
En abril de 1999 se realizó en el Jardín 
Botánico el primer encuentro nacional de 
cactófilos, con la participación de la ASAC 
(Associació d’Amics dels Cactus i Altres 
Suculentes) de Barcelona y ACYS 
(Asociación Amigos de los Cactus y 
demás Suculentas) de Valencia, y la 
Asociación de Mallorca, actualmente 
desaparecida. 
En el año 2000 se compró a D. Antonio 
Gómez, de Valencia, parte de su colección 
del género Mammillaria, compuesta por 
ejemplares añosos. 
En el año 2001, se volvió a comprar a 
dicho particular más ejemplares de su 
colección, aumentando la colección del 
Jardín Botánico tanto en cantidad como 
en espectacularidad, pues los ejemplares 
tenían un tamaño importante. 
L a colección del Jardín Botánico se 
inició con una pequeña donación del Real 
Jardín Botánico de Madrid durante los 
años 1993 y 1994. A partir de ese año se 
empiezan a pedir semillas de cactus y otras 
suculentas a otros Jardines Botánicos y se 
siguen recibiendo donaciones de 
particulares. 
El año 1997 fue importante para la 
colección por la donación de dos 
particulares, D. Venancio Ramos y D. 
Juan Pereira, que cedieron sus colecciones 
privadas con unas 250 especies diferentes.  
Ese mismo año el Jardín Botánico de 
Cienfuegos, de Cuba, donó otras 200 
especies. En el otoño del año anterior se 
habían adquirido algunas plantas, pero en 
Crassuletum, historia de la colección del Jardín Botánico 
REAL JARDÍN BOTÁNICO JUAN CARLOS I 
Universidad de Alcalá 
En ese mismo año uno de los socios de 
Lanzarote, D. Eloino Perdomo, que 
cuenta con una buena colección 
particular, comienza a enviar al Jardín 
Botánico, regularmente, semillas en gran 
cantidad, que se emplean tanto en 
aumentar la propia colección como en las 
actividades prácticas que se desarrollan en 
el Jardín.  
En 2003 se adquirió una colección 
importante del género Ferocactus de 
ejemplares de gran tamaño, de D. José 
Vicente Royo. 
Las adquisiciones, solicitud de donaciones 
y producción de plantas continúa, con el 
objetivo de mantener la mejor colección 
de España en cuanto a variedad. Es difícil 
competir con otros jardines que llegan a 
tener ejemplares de enorme tamaño 
debido a la benignidad del clima que les 
rodea o a la antigüedad de sus 
colecciones. 
En concreto, el rigor del invierno es el 
factor limitante para Alcalá de Henares, 
debido a que durante seis meses tenemos 
riesgo de heladas. 
El objetivo a corto plazo es la 
construcción de un gran invernadero de 
cactus y otras suculentas donde puedan 
cultivarse en tierra, y no en maceta como 
ahora, para que las plantas puedan 
desarrollarse plenamente y la colección 
sea también  la más atractiva. 
Campus Externo Universidad de Alcalá. 
Edificio Jardín Botánico 
28805 Alcalá de Henares. 
Madrid. España 
 
Teléfono: 91 885 64 06 
Fax: 91 885 49 93 
jardin.botanico@uah.es 
 
Cómo llegar:  
 
Salida 32 de la A-2. 
Apeadero RENFE, línea C2 estación ALCALÁ-UNIVERSIDAD. 
Autobús urbano nº 12 desde la Plaza de Cervantes en  
 Alcalá de Henares. 
Coordenadas 40º30'24,00"N *  3º20'45,60"O  
 

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