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¿cómoves?
¿Por qué se mueven las placas tectónicas?
A principios del siglo XX, el investigador Alfred
Wegener inició una revolución científica al pro-
poner que grandes bloques de la superficie
rocosa de la Tierra, las placas tectónicas, res-
balan bajo, encima, o a los lados, unas de otras,
lo que resulta en el desplazamiento o deriva
de los continentes. Muy discutida hasta princi-
pios de los sesenta, actualmente la teoría de
las placas tectónicas es aceptada aunque per-
manecen algunas interrogantes, por ejemplo,
¿por qué se mueven? Esta duda es el tema cen-
tral de acalorados debates entre geofísicos.
En el interior de la Tierra existen cuatro
capas principales: la corteza, compuesta por
el suelo y las rocas; el manto, constituido por
roca sólida con una capa fundida
en su parte más externa, y el nú-
cleo, dividido a su vez en dos par-
tes: una capa externa de espesos
fluidos, y un núcleo interno sólido.
La corteza flota sobre la parte ex-
terna del manto (como un iceberg
en el mar).
Las placas tectónicas tienen de
50 a 100 kilómetros de espesor y
son más delgadas en los océanos y
más gruesas en los continentes. En las regio-
nes más antiguas de los continentes, las pla-
cas casi siempre forman una raíz rocosa que
mide de 200 a 400 kilómetros, que llega hasta
las partes profundas del manto de la Tierra.
Respecto a las razones que explican el
movimiento de las placas tectónicas, la comu-
nidad científica está dividida. Un planteamien-
to es que los desplazamientos de las placas se
deben al movimiento de la roca fundida del
manto y la deriva de los continentes se ocasio-
na desde abajo, es decir, que el manto arras-
tra la placa. Otros investigadores apoyan la
teoría de un movimiento lateral, como si se
tratara de una banda transportadora: los mo-
vimientos ascendentes de materiales ligeros en
las crestas oceánicas comprimen las placas en
la dirección del lado más pesado, el cual se
hunde. Según esta teoría, el movimiento de
las placas es independiente del movimiento del
manto.
De acuerdo con la primera teoría y debido
a que las placas tienen raíces rocosas incrus-
tadas dentro del manto, al moverse éste arras-
trará en la misma dirección a la placa que se
encuentra sobre él; por lo tanto, la raíz ten-
drá una inclinación hacia adelante, en la di-
rección del movimiento.
Por el contrario, si el desplazamiento de
las placas se debe a fuerzas laterales, y éstas
son independientes del manto, la raíz rocosa
tendrá una inclinación hacia atrás, en contra
de la dirección del movimiento de las placas.
Varios investigadores están tratando de
determinar, en distintos sitios, la dirección de
los cristales de olivina, que es el mineral más
abundante en las raíces, ya que éstos se re-
orientan y alinean en la dirección en la que se
mueve la raíz.
Aún no se ha llegado a ninguna conclusión
y la controversia continúa. Pero el compren-
der cómo funciona la dinámica del planeta a
gran escala nos ayudará a entender cómo fun-
ciona en las pequeñas, como ocurre en los te-
rremotos y las erupciones volcánicas, tan
frecuentes en los lugares donde chocan dos
placas tectónicas.
El investigador Gotz Bokelmann, de la Uni-
versidad de Stanford, opina que es probable
que ambos mecanismos actúen en diferentes
grados en distintas regiones de la Tierra y con-
cluye “a menudo la verdad se encuentra me-
diando dos puntos de vista, en apariencia
opuestos”.
Encuentro con Eros
forma de papa y mide 33 kilómetros de largo,
13 de ancho y 13 de espesor. Realiza una rota-
ción completa cada cinco horas y 16 minutos.
La gravedad en Eros es muy débil: una persona
que pesa 100 kilogramos en la Tierra pesaría
unos 60 gramos en el asteroide. La tempera-
tura durante el “día” es de 100°C, mientras
que durante la “noche” baja a –150°C. Es un
asteroide tipo S, lo que significa que su com-
posición es de silicatos de hierro y magnesio,
mezclados con hierro y níquel.
La nave NEAR se lanzó desde Cabo Caña-
veral el 17 de febrero de 1996. Originalmente,
su encuentro con Eros se planeó para el 10 de
enero de 1999, pero tuvo que posponerse por
problemas técnicos. La nave pasó el último año
cerca de la órbita del asteroide y logró colec-
tar 10 veces más información de lo planeado y
completar todas las metas científicas propues-
tas antes de que descendiera en su superficie,
habiendo recorrido 3.2 mil millones de kiló-
metros desde su lanzamiento.
¿Por qué es importante realizar este tipo
de estudios? Actualmente se conocen cerca de
800 NEAs, lo cual equivale a un porcentaje muy
pequeño del total. Muchos de estos asteroides
han chocado con la Tierra y con la Luna. Una
teoría muy aceptada asegura que hace 65 mi-
llones de años un cometa o asteroide de 10
kilómetros de diámetro se impactó contra la
Tierra, causando la extinción de muchos orga-
nismos, entre ellos, los dinosaurios. Otras teo-
rías sugieren que los elementos químicos que
lograron que se originara la vida en el planeta
llegaron en alguno de estos cuerpos celestes.
La noticia del descenso de la nave NEAR
Shoemaker en la superficie del asteroide 433
Eros, el pasado 14 de febrero, causó el asom-
bro hasta de los científicos e ingenieros más
optimistas que trabajan en esta misión. Las
últimas fotos que se habían recibido fueron
tomadas a una distancia de 120 metros de la
superficie del asteroide y, minutos después, la
nave mandó una señal que aseguraba que el
descenso había sido un éxito. En ese momen-
to, la NEAR Shoemaker pasó a la historia al
convertirse en la primera nave en descender
en un asteroide.
La mayoría de los asteroides están concen-
trados en un anillo que se localiza entre las
órbitas de Marte y Júpiter. Estas rocas espa-
ciales rodean al Sol como lo hacen los plane-
tas, no tienen atmósfera y poseen muy poca
gravedad. Es probable que sean los restos de
un objeto que empezó a formarse cuando el
Sistema Solar era muy joven, pero que no lle-
gó a ser planeta debido a la poderosa grave-
dad de Júpiter. Algunos asteroides llamados
Near Earth Asteroids  (Asteroides cercanos a
la Tierra) o NEAs, tienen órbitas que pasan muy
cerca de nuestro planeta . El 433 Eros es uno
de éstos; fue el primer NEA que se encontró,
es el segundo en tamaño que se conoce y uno
de los más alargados. Fue descubierto en 1898
por Gustav Witt, de Alemania, y August H. P.
Charlois, de Francia. Esta roca espacial tiene
fdg.lkdsufgoiuioug
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En México, cada dos horas muere una mujer
debido al cáncer cervicouterino. Esta enfer-
medad, una de las más devastadoras, está re-
lacionada con la infección previa por el virus
del papiloma humano. Por ello, es de suma
importancia que investigadores de la UNAM
hayan creado una vacuna que elimina las le-
siones precancerosas, combate al virus y evita
nuevas infecciones.
En nuestro país, del total de mujeres que
padecen cáncer, 85% tiene cáncer cervi-
couterino. Los tratamientos actuales para
combatirlo, como son la radioterapia o la qui-
mioterapia, son muy drásticos y resultan efec-
tivos sólo en el 40% de los casos. Mediante la
prueba del Papanicolau pueden detectarse las
lesiones precancerosas que causa el virus del
papiloma humano, las cuales son tratadas con
criocirugía, que es la congelación del tejido, o
extirpando parte del cuello del útero, pero
estos métodos no erradican la posibilidad de
que se generen nuevas infecciones por el vi-
rus.
Hace más de dos años que el doctor Ricar-
do Rosales, del Instituto de Investigaciones
Biomédicas de la UNAM, logró desarrollar una
vacuna terapéutica que no sólo elimina las le-
siones sino también combate al virus y evita
nuevas infecciones. Esto se logró a partir del
virus de la vaccinia, el cual pertenece a la fa-
milia de los Poxvirus, que son de los virus más
grandes (con un genoma compuesto por 200
mil pares de bases), y ya han sido utilizados
con éxito en la producción de otras vacunas,
como la de la viruela. Se aisló el virus de la
vaccinia atenuado, es decir, que no causa al-
teraciones ni efectos secundarios en animales
o humanos, llamado Modified Vaccinia Ankara
(MVA) y le introdujeron el gen E2, que provie-
ne del virus del papiloma de bovino. Al inser-
tar la proteína E2 en la vaccinia se genera una
vacuna capaz de evitar que continúe el proce-
so de transformación celular que causa el cán-
cer cérvico uterino, llamada MVA E2. Los
ensayos se realizaron en ratones a los que se
les introdujeron células de tumor humano.
Después de varias semanas, cuando ya tenían
formado el tumor, se les inyectó la vacuna MVA
E2 con lo que se inhibió el crecimiento tumoral.
En otros experimentos en conejos se logró la
regresión de tumores hasta su completa des-
aparición. Además, el tratamiento con MVA E2
logró generar en estos animales una respuesta
de memoria inmunológica capaz de impedir de
nuevo el crecimientos de tumores.
Con estos resultados, en el Hospital Juárez
de México se iniciaron pruebas clínicas con 172
pacientes infectadas con virus de papiloma hu-
mano. Después de dos años se observó que seis
dosis inyectadas a cada paciente en el cuello
del útero fueron suficientes para erradicar el
virus en 90% de éstas, sin que presentaran efec-
tos colaterales. Durante los dos años siguien-
tes, las pacientes no tuvieron ninguna infección
a pesar de continuar con una vida sexual nor-
mal.
Por la investigación relacionada con el de-
sarrollo de esta vacuna, el pasado 31 de enero
se premió al doctor Ricardo Rosales y a sus
colaboradores Carlos Rosales y Horacio
Merchant, del Departamento de Biología
Molecular del Instituto de Investigaciones
Biomédicas, con el Canifarma 2000. Este ga-
lardón, de la Cámara Nacional de la Industria
Farmacéutica, se creó hace 25 años para vin-
cular el quehacer de la comunidad científica
nacional con e  desarroll  de la industria far-
macéutica y reconocer a quienes realizan in-
vestigación básica en ciencias farmacéuticas,
químicas y biomédicas. Por otra parte, el doc-
tor Rosales continúa investigando en este cam-
po, en busca de desarrollar vacunas contra el
dengue, la toxoplasmosis y los rotavirus.
El domingo 11 de febrero marcó un paso fun-
damental en la carrera por desentrañar la in-
formación existente en nuestros genes, cuando
el Proyecto del Genoma Humano publicó sus
resultados en la revista británica Nature y la
compañía Celera Genomics hizo lo mismo en
la revista estadounidense Science. Un día des-
pués, los resultados podían consultarse en de-
cenas de sitios de Internet y en muchos de los
periódicos del mundo, incluidos los de México,
que no suelen darle mucha importancia a las
cuestiones científicas. ¿Por qué tanto revuelo?
En primer lugar, se trata de la información
detallada del genoma de nuestra propia espe-
cie y el entender cómo funcionan nuestros
genes nos proporcionará información valiosa
acerca del desarrollo, fisiología y evolución del
ser humano. (Véase ¿Cómo ves?, No. 21).
Una gran sorpresa fue el número: parece
que el genoma humano contiene entre 25 000
y 40 000 genes distintos, lo cual equivale sola-
mente al doble de los que existen en un gusa-
no o en una mosca. Sin embargo, nuestros
genes son más complejos y generan un mayor
número de proteínas. De este hecho podemos
pensar que las diferencias físicas y de compor-
tamiento que existen entre las especies no es-
tán relacionadas de una manera simple y
directa con el número de los genes que cada
una posee.
Las investigaciones incluyen más del 90%
del genoma humano y representan el orden
exacto de las cuatro bases químicas del ADN:
la timina, la citosina, la guanina y la adenina
localizadas en los cromosomas. Esto influye en
todo lo que constituye a un ser humano, desde
el color de sus ojos y su estatura, hasta los
procesos de envejecimiento y las enfermeda-
des.
La información recabada a la fecha puede
ser consultada sin restricciones en cuanto a su
uso, lo que seguramente tendrá como conse-
cuencia grandes descubrimientos en los próxi-
mos años. Por ejemplo, en la actualidad ya se
han identificado más de 30 genes que están
involucrados en distintas enfermedades.
Eric Lander, director del Whitehead
Institute Center for Genome Research dijo:
“Estamos en un momento extraordinario en la
historia de la ciencia. Es como si hubiéramos
subido hasta la cima de los Himalayas. Pero
aún nos queda un largo camino por delante
antes de que  entendamos todos los secretos
que el genoma tiene que decirnos”.
Por otra parte, en este tipo de investiga-
ciones apenas hay participación de los países
subdesarrollados, lo cual va a redundar en un
incremento de su dependencia tecnológica.
Además, los beneficios que se generarán del
proyecto del genoma humano, los medicamen-
tos genéticos entre otros, seguramente serán
muy costosos, lo cual excluirá a buena parte
de la humanidad, en especial a la que vive en
los países pobres.
Nueva vacuna
El proyecto Genoma vuelve
a ser noticia
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¿cómoves?
Martín Bonfil Olivera
Comentarios: mbonfil@servidor.unam.mx
Soy totalmente... genomaBiofertilizante hecho en México
dor del Centro de Investigación
sobre Fijación de Nitrógeno de la
UNAM, proporcionó el material
biológico, así como la asesoría
para la fabricación de un bio-
fertilizante dirigido a los cultivos
de maíz, trigo, sorgo y cebada.
Este proyecto de investigación se
realizó en coordinación con la Se-
cretaria de Agricultura, Gana-
dería y Desarrollo Rural, por
conducto de su Instituto Nacional
de Investigaciones Forestales,
Agrícolas y Pecuarias (SAGAR-
INIFAP) y la Fundación Mexicana
para la Investigación Agropecuaria
y Forestal. El biofertilizante con-
siste en un cultivo de bacterias del
género Azospirillum, mezcladas
en un soporte inerte, lo cual per-
mite su fácil manejo en zonas ru-
rales. Las bacterias han sido
seleccionadas por su capacidad
para estimular el crecimiento de
las plantas y aumentar el ren-
dimiento de los cultivos. Es
importante recalcar que este fer-
tilizante no contamina las zonas
donde se utiliza.
En 1999 se aplicó el bio-
fertilizante en alrededor de me-
dio millón de hectáreas de maíz,
trigo y otros cereales, y se obtu-
vieron rendimientos mayores en
el rango de 11 a 95%, con un in-
cremento promedio de 26% entre
los diferentes cultivos. En el año
2000, el uso del biofertilizante
por parte de los campesinos y de
otros productores aumentó a cer-
ca de un millón y medio de hectá-
reas. Este año continuará el
programa y el CIFN-UNAM segui-
rá aportando sus conocimientos
en beneficio de los productores
mexicanos.
Óscar Rodríguez
Todos los seres vivos, en términos
biológicos y bioquímicos, tenemos
ciertas necesidades fundamentales,
como son la obtención de alimen-
to y la reproducción. El nitrógeno
es un elemento químico indispen-
sable para cubrir estas necesida-
des, ya que forma parte esencial
de los aminoácidos y de los
nucleótidos, que son las molécu-
las que constituyen, respectiva-
mente, a las proteínas y a los
genes.
En términos generales, los se-
res humanos obtenemos nitróge-
no a través del consumo de carne,
huevo, leche y sus derivados, así
como de algunos productos vege-
tales ricos en proteínas como las
leguminosas (frijol, chícharo y
haba), y en menor cantidad de
cereales como el maíz y el trigo.
Nuestra fuente natural de nitró-
geno depende, en gran medida, de
nuestra capacidad de producción
de estos productos agrícolas.
A raíz de la llamada revolu-
ción verde, iniciada en los años
sesenta, el uso de fertilizantes
químicos —sobre todo los ni-
trogenados— ha sido el método
más exitoso para aumentar la pro-
ducción de estos alimentos. Sin
embargo, los costos económicos y
ecológicos han conducido a cues-
tionar su uso. Del total del fertili-
zante aplicado en los cultivos sólo
se aprovecha del 50 al 60% y una
parte importante de éste pasa a
los mantos acuíferos, con la con-
secuente contaminación de ríos,
lagos y aguas subterráneas. Ade-
más, los gases tóxicos que se des-
prenden de los fertilizantes, como
los óxidos de nitrógeno, dañan la
capa de ozono.
Recientemente, el doctor Je-
sús Caballero-Mellado, investiga-
El genoma humano se ha puesto muy de moda. Y no esextraño, pues —tal como repiten una y otra vez losmedios de comunicación—, su desciframiento es uno
de los avances más importantes que ha logrado la humanidad.
Pero habría que matizar: se trata, efectivamente, de un gran
avance técnico. No se trata de haber descubierto algún nuevo
principio de la naturaleza, ni una nueva teoría acerca de nues-
tro patrimonio biológico. Consiste, simplemente (y al mismo
tiempo sorprendente, heroicamente) en haber logrado desci-
frar la casi totalidad de los tres mil millones de letras (o “ba-
ses”, en lenguaje bioquímico) que conforman el patrimonio
genético de nuestra especie. Por ello, se le ha comparado con
el primer viaje a la Luna (también podría equipararse con la
invención de las computadoras).
No es adecuado, sin embargo, compararlo con el desarro-
llo de la teoría de la relatividad de Einstein o la de la evolu-
ción por selección natural de Darwin, pues éstos son avances
científicos que consisten en una nueva manera de ver el mun-
do, de explicar y predecir lo que pasa en la naturaleza. El des-
ciframiento del genoma, por su parte, consiste en tener, por
primera vez en la historia, acceso a una vasta cantidad de da-
tos que nos permitirán comprender —luego de años de estu-
dio y desciframiento— cómo funcionan nuestros cuerpos y
utilizar este conocimiento en nuestro beneficio. Por ejemplo,
atacando de raíz las enfermedades que tienen un fuerte com-
ponente genético.
Aparte del humano, hay otros genomas que se han desci-
frado (entre ellos los de 599 virus, 38 bacterias, un hongo, dos
animales —la mosca de la fruta y el gusano Caenorhabditis
elegans— y una planta, Arabidopsis thaliana) o están a punto
de serlo (como el del ratón, principal mamífero utilizado en
los laboratorios). Su estudio nos permitirá comprenderlos
mejor y compararlos con nuestra especie, aumentando así nues-
tro conocimiento profundo de la biología, la evolución y el
funcionamiento de los seres vivos.
Aunque falta mucho por estudiar, uno de los hechos inte-
resantes que se han averiguado al hacer un análisis preliminar
de la secuencia del genoma humano es que el número de genes
(entre 25 y 40 mil) es sólo el doble o triple del de organismos
como los gusanos y los insectos; la mayor complejidad del
organismo humano probablemente se deba entonces a una
mayor versatilidad de estos genes, que pueden producir dis-
tintas proteínas según las necesidades. Por otro lado, la in-
fluencia del ambiente probablemente sea más importante de
lo que algunos genetistas pensaban. Más alla de una simple
moda, la era de la genómica promete revelarnos el tesoro de
conocimiento oculto en toda esta información.

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