ICTERICIAS EN EL EMBARAZO*

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X Congreso Médico Centroamericano  
Primer Congreso Centroamericano de Gastroenterología 
ICTERICIAS EN EL EMBARAZO* 
Dr. JORGE HADDAD Q.** Dr. EDGARDO ALONZO M.*** 
Aparentemente la presencia de Ictericia en el curso del embarazo es poco 
frecuente; sin embargo, tenemos la impresión de que todo obstetra afronta de vez 
en cuando este problema y si esto se enfoca sobre volúmenes importantes de muje res 
en gestación, la proporción de casos se hace evidente. 
En la actualidad y seguramente en el futuro, por el hecho de un mejor co-
nocimiento de las diferentes causas de Ictericia y porque las formas virales de he-
patitis se observan con más frecuencia o bien por el uso inmoderado de drogas he-
patotóxicas , los estudios estadísticos tienden a demostrar mayores incidencias de es ta 
complicación del embarazo. 
El objeto del presente trabajo, es efectuar una revisión del problema, basán-
donos en estudios bibliográficos, interesando así a Obstetras e Internistas para efectuar 
estudios en masa en nuestros respectivos países para luego compaginar resultados y 
obtener un estudio regional que corresponda al Istmo Centroamericano. 
Nuestro deseo inicial fue de adjuntar a este trabajo, una casuística propia y 
en efecto hemos revisado alrededor de 4.000 fichas del Servicio de Maternidad del 
Hospital General San Felipe y de la Consulta Externa de Obstetricia del mismo 
Hospital, encontrando solamente unas breves alusiones  a cólicos hepáticos transitorios, 
a operaciones efectuadas en el árbol biliar fuera de embarazos y otras sin importancia. 
Nosotros creemos que no se ha dado la debida atención al problema de las Ictericias 
en los interrogatorios de las gestantes y de allí nuestro interés en formar un gran 
equipo de trabajo en el que los Obstetras serán los detectores en primera instancia. 
 
 
 
*        Presentado al  ler. Congreso Centroamericano de Gastroenterología, San Salvador, diciembre 1963.  
**      Del Servicio de Gastroenterología de La Policlínica, S. A., Instructor de Medicina, Facultad de Ciencias 
Médicas, Universidad Autónoma de Honduras.  
***    Del Departamento de Medicina, Hospital General «San Felipe», Profesor Titular de Clínica Médica, 
Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional Autónoma de Honduras. 
VOL. 32 ICTERICIAS EN EL EMBARAZO 45 
Es evidente que la incidencia de esta complicación es baja, lo que justifica 
nuestros escasos hallazgos y a ese propósito en el curso de nuestra exposición tendremos 
ocasión de presentar varias datos estadísticos que demuestran en diferentes latitudes 
como la proporción, siendo pequeña, ha ido en aumento en los últimos años. 
      Es interesante apuntar, que aunque las cifras indiquen proporciones bajas, 
esos pocos casos que puedan presentarse en períodos de tiemp o talvez prolongados, 
pueden a su vez plantear verdaderos problemas terapéuticos, problemas sobre los 
cuales aún no hay un criterio definido y sobre el cual tendremos que acumular ex 
periencia.  
Queremos proponer a la naciente Sociedad de Gastroenterología Centroame-
ricana que ahora inicia sus actividades, el siguiente programa relativo al tema Ic-
tericias en el Embarazo: 
1) Revisión Bibliográfica del problema. El presente trabajo puede servir de 
base, enriqueciéndole con futuras adquisiciones o con la opinión de connotados ele- 
mentos de la Gastroenterología y de la Obstetricia, que podrán ser consultados al 
respecto. Esta revisión puede ser publicada de tal manera que sea del conocimiento 
de los grupos de trabajo de cada uno de nuestros países y que estarán constituidos 
especialmente por Obstetras y Gastroenterólogos o Internistas. 
2) Fijar un plazo, a partir de la presentación de este trabajo, durante el cual 
se hará una observación cuidadosa de las gestantes  tanto en clínicas privadas como 
en centros de beneficencia para obtener valores estadísticos globales. 
3) Al término del plazo fijado, compaginar resultados para obtener los va- 
lores estadísticos de Centroamérica y Panamá, con los que podremos presentarnos 
en Congresos Panamericanos o Mundiales de Gastroenterología. 
4) Deducir las indicaciones terapéuticas en los diferentes tipos de Ictericia, 
según nuestra experiencia y basados en las indicaciones que prevalezcan en el pre- 
sente. 
EL HÍGADO DURANTE EL EMBARAZO. —Podemos sentar como pre-
misa que el hígado durante el embarazo no sufre ninguna alteración ( 1 7- 1 9 ). 
Que los cambios histológicos encontrados por algunos, carecen de importan-
cia clínica pudiendo ser considerados como reacciones del órgano ante la demanda 
de la madre y del feto. 
Hasta hace solamente un tiempo atrás, se sostenía que habían cambios de 
importancia en el parénquima hepático que le eran característicos e incluso se con-
sideraba que algunos embarazos producían ictericia que podía repetirse en las pró-
ximas gestaciones (15-16) 
Se acepta en general, que los cambios más frecuentemente encontrados con-
sisten en agrandamiento de los hepatocitos con citoplasma finamente granular, pe-
queñas infiltraciones linfocíticas en los espacios periportales, evidencia histoquímica 
de pobreza glucogénica en el hígado, vacuolas de grasa y moderada tumefacción de 
las células de Kupffer, pero estos mismos hallazgos han sido encontrados en mujeres 
no embarazadas, de lo que se dedujo que la única diferencia histológica de impor -
tancia es un moderado recargo de grasa de los hepatocitos. 
CLASIFICACIÓN. —Thorling, citado por Raichman (17) nos ofrece una cla-
sificación de los estados patológicos del hígado debidos al embarazo y también de 
enfermedades hepáticas que pueden presentarse en el curso del embarazo: 
46 DRS. JORGE HADDAD Q., EDGARDO ALONZO M. REV. MED. HOND. 
1) Enfermedades hepáticas debidas al embarazo. 
A) Hiperémesis  Gravídica.  
B) Toxemias del embarazo especialmente la eclampsia. 
C) La llamada “atrofilia amarilla  Aguda Obstétrica” una entidad 
patológica distinta y relacionada con daño hepático y diferente de la 
hepatitis viral y la Atrofia Amarilla. 
D) Ictericia Recurrente del Embarazo. 
2) Enfermedades Hepáticas coincidentes, en las que la clasificación de las  
Ictericias es aplicable. 
A) Hepatitis Viral con progresión ocasional a la necrosis celular masiva 
de hígado, a la Atrofia Amarilla Aguda.  
B) Enfermedades del Tracto Biliar. 
 C)  Factores tóxicos o infecciosos tales como químicos, drogas o enferme- 
dades infecciosas agudas. 
D) Desórdenes sanguíneos con procesos hemolíticos. 
E) Enfermedad Hepática Pre -existente tal como Cirrosis. 
Una clasificación que es ampliamente conocida y fácil de recordar puede 
aplicarse a lo antes anotado; la clasificación de Ducci dice así: 
Hemolíticas 
Pre-Hepáticas  
No hemolíticas  
Hepáticas Hepatocelular 
Hepatocanalicular 
Post-Hepáticas 
Incompleta 
Completa 
Quedan anotadas ambas clasificaciones, ya que tanto una como la otra in -
teresan a Obstetras e Internistas. 
HIPEREMÉSIS GRAVÍDICA  
En general, la hiperémesis  gravídica es considerada como un trastorno rela-
cionado con la producción de hormonas gonadotrópicas por el trofoblasto (8) ya que 
hay una coincidencia entre la máxima elevación de los niveles sanguíneos de esta 
hormona y la mayor intensidad de náuseas y vómitos, lo que ocurre en las primeras 
semanas del embarazo. Los factores psíquicos han sido involucrados y existen prue-
bas evidentes de esta posibilidad. 
Los estados nauseosos prolongados llevan a trastornos nutricionales que afec-
tan en un grado a centuado a la célula hepática; la insuficiencia de proteínas, que 
son indispensables para la movilización de la grasa hepática, conduce a estados de 
VOL. 32  ICTERICIAS EN EL EMBARAZO  47 
sobrecarga de la misma y a necrosis centrolobulillares que han sido evidenciados por 
estudios histológicos y revelado por las pruebas de laboratorio. En casos más graves 
se observan hiperbilirrubinemias  moderadas. 
 
ECLAMPSIA – La ictericia como signo de perturbación hepática durante  
Los episodios de eclampsia, es rara. Los autores consultados están de acuerdo en que hay 
lesiones hepáticas caracterizadas  por fenómenos vascula res como en el resto del 
organismo, es decir, trombosis de la porta o la arteria hepática, necrosis 
centrolobulillar y mediozonal, necrosis fibrinoide periportal y lesiones hemorrágicas  
necróticas extensas alrededor del tracto portal y de la vena central.  
Sheehan (20), ha encontrado ictericia en 10 de 90 casos mortales de eclampsia y  
atribuye su origen a fenómenos hemolíticos vasculares. 
Según Popper y Schaffner, (14) el hígado está comprometido cuando menos en 
el 50% de los cacos de eclampsia. Originalmente, dicen, se creyó que una toxina era 
la causa de la lesión hepática, pero actualmente parecen ser más importan tes ciertos 
factores circulatorios y alteraciones en la coagulación sanguínea. Las venas pueden 
ser obstruidas por trombos, pero es más característica la presencia de trombos de 
fibrina en los sinusoides, lo que produce necrosis de los hepatocitos, con hemorragia y 
ruptura de la red estructural. La periferia del lóbulo se vuelve anóxica, quedando 
indemne la zona central porque recibe sangre de otros sinusoides. La causa de estos 
trombos se cree es la liberación de factores tromboplásticos de la pla centa. 
El tratamiento de las lesiones hepáticas con o sin Ictericia en el curso de la 
Eclampsia, es el tratamiento de la toxemia. 
ATROFIA AMARILLA AGUDA OBSTÉTRICA. Esta forma fue descrita 
por Sheehan (2 °) y aunque hay alguna controversia en cuanto al factor etiológico, 
parece en realidad tratarse de una forma especial de injuria severa del hígado. Rara, 
solamente es encontrada por Mickal, citado por Richrnan (19) 1 vez en 69.000 partos 
en el Charity Hospital de Louisiana en New Orleans, Eastman no encuentra ningún 
caso de 30.000 partos en el Hospital de Johns Hopkins de Baltimore y nin guno en 
25.000 admisiones al Servicio de Obstetricia del Mount Sinai Hospital de Nueva 
York. Han sido reportados 18 casos hasta el momento en la literatura mundial. Se 
trata de un síndrome ictérico del último trime stre del embarazo, que en los 7 a 
15 primeros días de la enfermedad provoca el parto prematuro de un feto muerto, 
con mortalidad materna alta (83%). 5 de estas 18 mujeres murieron poco después del 
parto. El cuadro biológico es el de una hepatitis grave, pero la anatomía patológica 
sólo demuestra reducción moderada del volumen del hígado con algunos cambios 
grasosos que no trastornan la arquitectura lobulillar; no se encuentran cambios 
histológicos que recuerden a las formas usuales de hepatitis viral. Es por ello que es 
considerada como un proceso patológico totalmente diferente a la Atrofia Amarilla 
Aguda de las Hepatitis virales. Se informan también infiltraciones grasas en el riñón 
y en el páncreas, por lo que se ha planteado la posibilidad de que se trate de 
disturbios ocasionados por mal nutrición; posiblemente sea un tras torno en la 
movilización de la grasa por la inhibición de un sistema enzimático o por un 
antagonismo biológico hacia un metabolito  necesario (17). 
ICTERICIA RECURRENTE DEL EMBARAZO. Llamada por otros au -
tores Ictericia Idiopática recurrente del embarazo, hepatitis colestásica del embara zo, 
Ictericia recidivante o Hepatitis de Sheehan, es una entidad relativamente rara, 
descrita en los países nórdicos y caracterizada por ictericia de los últimos cuatro 
meses acompañada de prurito, coluria y acolia. Aunque algunos autores (21, 11, 18,13) 
48 DRS. JORGE HADDAD Q., EDGARDO ALONZO M. REV. MED. HOND. 
afirman crisis de ictericia en sucesivos embarazos, Thorling, citados por Richman  (17) en 
revisión de 73 casos en los cuales 25 habían sido considerados como ictericia recurrente, 
pudo demostrar solamente en 3 que la ictericia se había presentado en embarazos 
sucesivos. Los estudios histológicos efectuados por punción biopsia durante el 
embarazo han demostrado la presecencia de trombos biliares ocupando los finos 
canalículos sin lesión celular o del tejido conceptivo periportal. Nuevas biopsias 
después del parto revelaron que todo indicio de lesión había desaparecido. Esto induce a 
pensar que esta forma de ictericia obedece a colestasis intrahepática como aquellas 
obsedidas después de la administración de drogas como la clorpromazina. Sin 
embargo Richman considera que esta hiperbilirrubinemia puede ser debida a algún 
transtorno en el metabolis mo de la bilirrubina por defecto enzimático que recae en la 
captación a nivel de la célula hepática (Enf. de Gilbert) o por acumulación de 
pigmento anormal en la célula hepática (Síndrome de Dubin -Johnson). El curso 
clínico de la ictericia no presenta mayores eventualidades. La ictericia es moderada. El 
prurito puede incluso ser el único síntoma. En un caso relatado por Van Woert y 
Kirsner, (25) el prurito fue el síntoma principal. Puede acontecer que futuros embarazos 
así complicados presenten prurito como única manifestación. El es tado general se 
conserva. El hígado puede estar moderadamente hipertrófico. El bazo está normal. El 
parto prematuro se observa con frecuencia tal vez debido a una supuesta acción del 
ácido cólico sobre el útero. El feto nace en buenas condiciones y se desarrolla 
normalmente. Los exámenes de laboratorio indican la ausencia de daño celular, ya que 
los tests de floculación y la electroforesis son normales. Solamente se ha informado 
una discreta elevación de la fosfatasa alcalin a. El tratamiento consiste en una dieta 
adecuada, reposo relativo, proscripción del alcohol, administración de Vit. K para 
prever estados hemorrágicos según algunos autores. 
HEPATITIS VIRAL. Parece ser opinión general que la hepatitis viral es 
la causa más frecuente de ictericia en el embarazo. La incidencia ha ido aumentando 
en los últimos años, posiblemente a consecuencia del aumento de la enferme dad en la 
población general, y al uso cada vez mayor de la terapéutica parenteral en las 
embarazadas. Zondeck y Bromberg (26) informan sobre 10 casos en 72.000 pacientes del 
Chicago Lyingin-Hospital de 1943 a la fecha. Los mismos autores habían estudiado en 
1934 a 1943, 30 casos en 12.360 embarazadas. De 1943 a 1946, 29 casos en 3.382 en 
Israel, durante una epidemia. Otras estadísticas apuntadas por Synodinos (22) son 
también demostrativos del grado de incidencia de la enfermedad en el embarazo; 
Lacomme: 10 casos sobre 10.000 partos; Vicent (24) reporta 32 casos de ictericia entre 
136.179 embarazadas en el Charity Hospital de Louisiana de 1941 a 1956 con una 
proporción de 0.02341. De estos 32 casos 23 fueron debidos a hepatitis viral infecciosa 
y 2 a hepatitis por suero homólogo. Eynodinos (22) en 6 años ha observado 37 casos de 
ictericia en 44.000 gestantes con una incidencia de 0.84% 24 de éstos eran casos de 
hepatitis viral; cita además a Martín que encontró 27 casos sobre 91.000 
observaciones; a Cova quién informa sobre 82 mujeres de 156 enfermas estudiadas 
en una epidemia con 23 embarazadas de las cuales mu rieron 11, a Thiefelder quién 
encontró en 88 enfermas, 33 embarazadas, reportando 1 muerte y a Thorling, quién 
informa 26 casos sobre 27.797 gestantes, sin nin guna muerte.  
Los ya conocidos virus A y B (9,10) son los factores etiológicos de la enferme dad. 
Pero han sido invocados la mal nutrición, sobre todo por deficiencia de elementos 
proteicos, la multiparidad y posiblemente factores raciales y climáticos. La virulencia 
del factor etiológico está en relación directa con la gravedad de la hepatitis. Se ha 
discutido sobre la sobrecarga funcional hepática que la gestación puede ocasionar., 
creando así un terreno apropiado para la instalación del proceso, pero esto carece de 
suficiente comprobación. 
VOL. 32 ICTERICIAS EN EL EMBARAZO  49 
Los autores nórdicos informan una menor gravedad en los casos estudiados 
por ellos; por el contrario, los casos más graves han sido reportados del norte de 
Israel, Tunicia y Senegal.         
 En la gestación pueden presentarse los mismos grados de intensidad de la 
Hepatit is observados en la práctica medica corriente. El cuadro clínico por lo 
consiguiente es el mismo. Para los casos leves, la astenia, la anorexia, las náuseas, 
dispepsias , artralgias, cefaleas, fiebre moderada o no, precediendo o acompañando a la 
instalación de la ictericia, prurito, en un porcentaje bajo de los casos, coluria, 
acolia, hepatomegalia y sensibilidad palpatoria del órgano, suelen ser los síntomas y 
signos habituales. 
En el laboratorio, el índice ictérico y la bilirrubinemia están elevados, los 
tests de floculación (Hanger, Timol, Kumkel, etc.) son positivos, las transaminasas 
están (TGO y TGP) elevadas, el colesterol sérico puede permanecer normal o des -
cender; la fracción esterificada del colesterol suele encontrarse descendida a ex-
pensas de un alza del colesterol libre, lo que se conoce con el nombre de "derrumbe 
de los esteres" y que es indicio de un pronóstico grave; la fosfatasa alcalina es tá 
normal o descendida, pero si la hepatitis tiene un componente colestático puede 
observarse una moderada elevación. Las formas de hepatitis anictericas pueden a 
menudo pasar inadvertidas, o suelen presentar cuadros semejantes a gastroenteritis. 
En las epidemias de hepatitis se debe tener en cuenta esta posibilidad e investigarlas 
a base de estudios de transaminasas que se elevan precozmente (16) ; las formas graves 
suelen instalarse en una forma más violenta, con niveles de la bilirrubina por  
encima de 10 mgrs. % de B. total. 
Estados de gravedad pueden ocasionar la muerte por el cuadro bien cono-
cido de la atrofia amarilla aguda del hígado, pudiendo presentarse el óbito incluso 
en el curso de pocas horas. La hepatitis grave puede complicarse con parto prematuro 
acompañado o no de fuertes hemorragias y de muerte fetal y a su vez empeorar el 
estado de la paciente, la que puede presentar estados de somnolencias y apatía 
seguidos de excitación psíquica premonitorios del coma hepático. 
Las hepatitis benignas y de los primeros meses son bien tolerados por la madre 
y el feto, sin dejar secuelas. Pero este mismo estado en los últimos meses del 
embarazo puede también provocar el parto prematuro sin que afecte a ambos. Las 
formas graves o sobreagudas presentan, además de lo anotado, reducción del vo-
lumen del hígado, taquicardia, taquipnea, descenso de la tensión arterial, tempe-
raturas variables, oliguria. Estas pueden evolucionar a la curación, a la cirrosis post-
necrótica o bien hacia una forma aún más intensa, generalmente mortal, la atrofia 
amarilla del hígado ¿Hasta dónde la hepatitis viral afecta el feto? Según Caroli, 
citado por Sinodinos ( 2 2) ha encontrado en el feto "lesiones hepáticas idénticas a las 
de la madre"; Stokes y col. (Cattan y Cattan) ( 22 ) ha encontrado modificacio nes 
histológicas en el hígado fetal, semejantes a las de la hepatitis viral. Este autor va 
aún más lejos: ha inyectado sangre de uno de estos niños, y también de la madre, a 
dos voluntarios quienes han contraído la enfermedad. 
Sin embargo, Zondeck y Bromberg (26) no han observado lesiones ni en el feto 
ni en la placenta. Se piensa por el contrario que el pasaje trasplacentario no se 
efectúa. 
Se han informado algunos casos de malformaciones fetales y monstruosida-
des, pero en una incidencia muy baja (casos esporádicos). Roth ( 1 6 )  afir ma que la 
mayor parte de embarazos con Hepatitis, en el primer trimestre concluyen con un 
parto de niño normal. Nuestra impresión es que faltan mayores comprobaciones 
para poder sentar conclusiones. 
50 DRS. JORGE HADDAD Q., EDGARDO ALONZO M. REV. MED. HOND. 
¿Cómo afecta la Hepatitis Viral a la embarazad a? Por lo dicho anterior-
mente tenemos la impresión de que la embarazada es más vulnerable a la Hepatitis Viral 
y que los casos benignos en que la madre hacia una dieta adecuada y con un standard 
de vida aceptable, no han presentado secólas después de la enfermedad. Los casos 
graves, en los cuales hay parto prematuro o indicación de suspender el embarazo, 
pueden verse complicados con hemorragias graves, o bien la madre puede agravar su 
estado y  p resentar Atrofia Amarilla Hepática. 
No hemos encontrado notas  bibliográficas sobre Hepatitis con un Compo-
nente Co lostatico por lo que consideramos interesante dirigir nuestra atención a es te 
aspecto particular. El uso frecuente en la época actual de la Clorpromazina o 
productos semejantes, es posible que el futuro nos haga ver formas de Ictericias de 
componentes Colostático, por lo que es necesario tener en mente tal posibilidad. 
Hace algunos decenios, fue proscrito el uso del Cloroformo por su evidente acción 
necrótica sobre el hepatocito; actualmente las nuevas técnicas y productos anesté -
sicos, han obviado este peligro. 
El tratamiento es el mismo que para la Hepatitis  corrientemente observadas 
(18). La revisión de opiniones sobre la indicación de suspender el embarazo in dica que 
estas son sumamente contradictorias: la mayoría de los autores considera que no se 
gana nada para el feto con suspender el embarazo. Por el contrario, su viabilidad 
puede verse seriamente comprometida. Para el hígado materno, el peligro de 
intensificar la necrosis celular, es glande. La tendencia a la agravación de] proceso que 
puede terminar en Coma Hepático, se ha observado con alguna frecuencia. Parece 
ser el "Stress Quirúrgico" el responsable de estas situaciones. Es frecuente también 
encontrar informes sobre graves hemorragias que acompañan al parto. Roth y Grenhill 
(16, 17) son categóricos en declarar que no debe intentarse la suspensión del embarazo por 
el peligro del Stress de la cirugía o de la anestesia. Sin embargo, queremos hacer notar 
la opinión de Coreos (4) , quien afirma "que es casi una ley que una embarazada con 
ictericia -grave curará si aborta, mientras que el desenlace será fatal si no se lleva al 
aborto". 
ENFERMEDADES DE LAS VÍAS- BILIARES . —Hay acuerdo en cuanto 
a que el embarazo es factor predisponente a la formación de cálculos de naturaleza 
colesterínica, ya que la tasa de colesterol en sangre y en bilis están más altos en el 
embarazo (3) ; por otra parte, la estasis biliar provocada por la compresión de un 
útero agrandado ha sido considerada como posible causa de precipitación de sales 
biliares. El cuadro clínico de las ictericias obstructivas durante el embarazo pre senta 
la misma incidencia que fuera del mismo: la aparición brusca de dolor, icte ricia, 
generalmente consecutivos a un episodio del cólico del H.D. con su clásica pro pagación 
a la región escapular; dolor espasmódico, de duración variable, que cede al uso de 
antiespasmódicos, o bien se prolonga por más tiempo en los casos de enclavamiento 
total de cálculos en el colédoco; la aparición de fiebre biliosépt ica puede ser debida a 
colédocolitiasis o bien a colecistitis aguda con hidro o puocolecis to; en este último 
caso presentando signos de inflamación local o la aparición de una masa tensa 
demostrativa de proceso agudo. Otros síntomas concomitantes pueden ser los vómitos 
biliosos, flatulencia, dispepsia a grasas, etc. 
En el laboratorio los tests de floculación son negativos; la bilirrubinemia está 
alta, las transaminasas son normales o ligeramente elevadas; el colesterol y la fosfa -
tasa alcalina que ya son altas en el embarazo, alcanzan leves elevaciones agregadas, 
por lo que consideramos muy relativo su valor diagnóstico. Los estudios radiológicos 
no deben intentarse más que en los últimos meses del embarazo o después del parto, y  
de preferencia sólo en aquellos casos de muy difícil diagnóstico. 
Las ictericias obstructivas durante el embarazo son raras. Más frecuente es 
observar cólicos hepáticos en mujeres con previas calculosis vesiculares, dolores que 
VOL. 32  ICTERICIAS EN EL EMBARAZO 51 
son tratados con antiespasmódic os para esperar oportunidad de mejor estudio des -
pués del parto. Para aquellos c asos en que la ictericia no cede al uso de antiespas - 
módicos, o que se prolongan y aumentan de intensidad, la intervención está indi- 
icada, sin que ello constituya  riesgo para el feto o la madre. Sin embargo, pun- 
tualizamos que, lo mejor es que el embarazo se lleve a su termino y luego resolver el 
problema biliar, una vez recuperada la paciente.  
ICTERICIAS HEMOLITICAS. La bibliografía que hemos obtenido es  es -
casa sobre el particular. Los autores consultados están de acuerdo en que las for-
mas de anemias hemolíticas familiares son perfectamente toleradas durante  el em-
barazo, y que, en el caso de crisis hemolíticas intensas se puede llegar a la esplenec-
tomía sin complicaciones para la madre o el feto. Sheehan considera que la ictericia 
hemolítica puede verse en tres condiciones obstétricas: eclampsia, transfusiones san-
guíneas y aborto (20) No vale la pena detenerse a comentar las dos primeras condiciones; 
pero en lo que se refiere al aborto, es importante transcribir la opinión del mismo 
Sheehan, que dice que es producida por la inyección de jabón o detergentes en el 
útero y por ende en la circulación sanguínea, o a una septicemia por Bacillus Welchii, 
o a una idiosincrasia a la quinina o cualquier otro abortivo (20). Es importante controlar 
frecuentemente la evolución del proceso en el laboratorio, y esperar el fin de la 
gestación para indicaciones definitivas a fin de corregir el proceso hemo -Mtico. Las 
anemias hemolíticas adquiridas son tributarias del tratamiento con corticosteroides y 
transfusiones. Synodinos (22) relata experiencias de Karanastasis, Ichialotis y Phessas en 
casos de anemia drepanocítica que se ve muy afectada por el embarazo. 
ICTERICIA IDIOPÁTICA CRÓNICA (SÍNDROME DE DUBIN-JOHN - 
SON). En base a un mejor conocimiento del metabolismo de la bilirrubina y de las 
encimas que contribuyen a la conjugación de la misma en su paso a través de la cé -
lula hepática. (1, 23) la fis iopatología de la enfermedad de Gilbert, del síndrome de 
Dubin -Johnson y del Síndrome de Rotor (que para algunos puede ser una misma 
entidad en diferentes grados) va aclarándose. El síndrome de Dubín -Johnson ha 
sido encontrado en 7 casos de 9 estudiados por Dubin, (5) Teniendo en mente la 
posibilidad de esta afección se deberá investigar la historia de ictericias intermitentes 
desde la infancia o la juventud, asociada a dolores suaves en la región hepática, de-
bilidad, anorexia y fatiga. Aumento de la urobilina y retención de la brumosulfaleína 
con 15 pruebas de floculación positivas, inducen a pensar en algún defecto de con-
jugación que puede determinarse al encontrar en una biopsia hepática la pigmen-
tación anormal dentro de la célula que ha sido descrito como específico del síndrome 
de Dubin -Johnson. Dubin considera que la ictericia puede agravarse con los emba-
razos pero esto  no parece poner en peligro a la madre. 
De 7 casos, la ictericia estaba presente antes del embarazo de 6 de ellos, 4 
niños que nacieron normales, 1 murió poco después de nacer, otra paciente pre -
sentó de 7 embarazos, 2 partos normales, 4 abortos y 1 monstruo. El último caso 
sufrió de abortos espontáneos. En la misma nota bibliográfica que obtuvimos al res-
pecto, no hay indicación de interrupción del embarazo en este tipo de afecciones. 
CIRROSIS HEPÁTICA. Según Richman, (17) la mujer cirrótica sólo muy 
improbablemente quedará embarazada; sólo existen 19 casos reportados de emba-
razo en cirróticas, lo cual puede explicarse en parte por la baja incidencia de cirro -
sis nutricional en mujeres, y porque la edad en que aparece la cirrosis usualmente 
es fuera de los períodos de actividad sexual. Además., es posible que haya un tras-
torno acentuado del metabolismo hepático de los esteroides del sexo que impida la 
fertilización. En los 19 casos reportados por Richman (17) la supervivencia hasta el 
parto fue total, pero la muerte sobrevino poco después del parto en 5 enfermas, dos 
52 DRS. JORGE HADDAD Q., EDGARDO ALONZO M. REV. MED. HOND. 
por hemorragia por várices esofágicas, fuera del p uerperio inmediato; otra de in-
suf iciencia hepática progresiva que la hizo sucumbir 2 semanas después del parto. 
Otra murió por hemorragia post -esplenectomía 6 meses después del parto, y la quinta 
murió de una causa no relacionada con la cirrosis. En lo que respecta a los infantes, 
sólo se reportan dos muertes, una de ellas en un parto prematuro provocado. Esto indica un buen 
pronóstico en cuanto a supervivencia fetal en madres erráticas. 
Hay reportes  que hacen pensar que una cirrót ica compensada, sin síntomas 
usuales, sinjáfcitis y sin várices esofágicas, así como con evidencia en el laboratorio 
de función hepática aceptable, pueden tolerar bien el embarazo. 
Es razonable mantener un buen programa terapéutico en estos casos: La ci-
rrótica conocida debe ser prevenida acerca del peligro que corre al salir embaraza-
da. Cuando el embarazo sucede en una cirrótica compensada, deben tomarse las me-
didas usuales para el tratamiento de las enfermedades crónicas del hígado: reposo 
adecuado, dieta hiperproteica e hiperhidrocarbonada, suplementos vitamínicos. 
Si hay ictericia o manifestaciones de deterioro en el laboratorio, el aborto te-
rapéutico debe ser considerado sólo en el primer trimestre. En los últimos meses es 
más inocuo manejar el embarazo sin el agregado de traumas quirúrgicos o anestésicos 
que se requieren para interrumpirlo. La interrupción del embarazo, por otro lado se 
impone en los casos de várices esofágicas para evitar el peligro de hemorragias , a 
menos que la paciente pueda ser vigilada de cerca, bajo condiciones hospitalarias, 
durante todo su embarazo hasta el final. 
C O N C L U S I O N E S  
1) Aunque aparentemente el problema de las ictericias en el curso del em-  
barazo sólo involucre un porcentaje muy bajo de casos según las diversas estadísticas, 
dado el volumen muy grande de gestaciones que se atienden en todas las latitudes, 
no es raro que se presenten constantemente casos de ictericia que pueden ser pro- 
biemas diagnósticos o de tratamiento. 
2) Las hepatitis virales son la causa más frecuente de ictericia según lo ob-  
servado en los diferentes trabajos bibliográficos encontrados. 
3) Hay controversia en lo relativo a la indicación de interrumpir el embara- 
zo en el curso de hepatitis graves ya que ello implica peligro para el feto (si ya es 
viable) y para la madre. Muchos son de la opinión que nada se gana con la interrup - 
ción que pone en peligro la vida de la madre por hemorragias graves o porque la 
lesión hepática se acentúe con el trauma quirúrgico y anestésico. Otros sin embargo, 
consideran obligatoria la interrupción como única posibilidad de salvar a la madre. 
Abogamos por un estudio a fondo del problema con proyecciones a largo plazo en 
los países centroamericanos de manera que podamos en el futuro sentar nuestras con- 
clusiones terapéuticas en nuestra experiencia. Deseamos interesar a Obstetras y Gas - 
troenterólogos a efectuar un estudio en equipo y sobre volúmenes importantes de Mu- 
jeres en gestación. 
S U M A R I O  
Se presenta un anális is del problema de las ictericias en el embarazo. Se ha-
ce una revisión de la Bibliografía existente al respecto, tratando de crear una base 
para realizar investigaciones sobre este problema en los distintos países de Centro 
América. Se llama la atención de Obstetras e Internistas sobre los aspectos más so-
bresalientes de la etiopatogenia, sintomatología, diagnóstico y tratamiento de las en-
tidades icterígenas más comunes en el embarazo. 
VOL. 32 ICTERICIAS EN EL EMBARAZO 53 
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