El ambiente de aprendizaje

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El ambiente de aprendizaje: Un acercamiento vivencial


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PONENCIA DEFINITIVA Que es un ambiente de aprendizaje LUPE GARCÍA CANO Transcripciones

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¿Qué es un ambiente de aprendizaje? 
Lupe García Cano 
Docente Análisis de ambientes de aprendizaje 
Licenciatura en Pedagogía Infantil 
Facultad de Educación – Universidad Javeriana 
 
El ambiente de aprendizaje: Un acercamiento vivencial 
El primer día que llegué al hogar infantil en el que mis estudiantes 
realizarían la práctica de la asignatura Análisis de Ambientes de 
Aprendizaje, me impresionó lo que pude observar durante las horas que 
tuve la oportunidad de estar allí; lo primero que vi fue a unos niños y niñas 
de aproximadamente 3 años de edad, salir corriendo de un salón y 
dirigirse hacia al patio, tras ellos, la profesora gritando: “¿Qué les dije?, si 
corren se pueden caer y lastimar, que noooooo corran”. Me llamó la 
atención esta situación y me pregunté: ¿Acaso en un jardín el patio no es 
para correr? Si correr desarrolla la motricidad gruesa en los niños y niñas, 
¿por qué prohibírselo? Entonces, miré el piso del patio de juegos y noté 
que éste era de ladrillo. Me dije: “¡claro!, la profesora tiene razón, pero, 
¿por qué el patio no está confeccionado de un material blando y 
adecuado para que los niños jueguen?   
Después, entré a un salón, eran las 9:00 de la mañana, había nueve 
mesas y los estudiantes -niños y niñas de 4 años de edad 
aproximadamente-, estaban ubicados cuatro por mesa, conversaban muy 
alto y la profesora se encontraba sentada en el escritorio; me llamó en 
especial la atención, un niño que estaba parado sobre una silla, trataba  
de bajar las cartucheras de un estante alto, cuando la silla casi se voltea; 
afortunadamente, la practicante estaba cerca y logró estabilizarlo. La 
docente al darse cuenta, se levantó y fue a bajar las cartucheras; observé 
que en el estante se encontraban apilados muchos recursos didácticos y 
materiales, entre los cuales había unos 10 tarros con lápices. A medida 
que transcurría el tiempo, los niños hablaban más y más alto, por fin a las 
9:20 a.m., la profesora terminó de repartirle a cada niño y niña su 
respectiva cartuchera y una hoja blanca tamaño carta, que iba marcando 
lentamente con su nombre; ella empezó a callarlos chistándolos: “chist”; y 
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sin que aún le pusieran cuidado, les preguntó “¿Qué día es hoy?” un niño 
que estaba cerca de ella gritó: “Miércoles 4 de mayo”; la profesora asintió 
con la cabeza y escribió en el tablero “Miércoles 4 de mayo de 2005”. En 
medio del ruido exclamó: “Van a copiar la fecha en la hoja que les acabe 
de repartir y, a escribir cada palabra igual como yo lo hago”, y aún sin que 
los niños y niñas empezaran a copiar la fecha, empezó a escribir 
verticalmente: “Pala, pica, palustre, carretilla, martillo, metro, nivel, 
escuadra, madera, ladrillo, cemento” y tres palabras más, que ya no 
recuerdo.  
Una vez terminó de copiar las palabras, se le acercó a un niño y le 
dijo al oído: “Que te calles”, luego se sentó nuevamente; ya eran las 9:30 
a.m. y decidí salir del salón.  
Mientras me dirigía a otra aula de clase, me pregunté: ¿Por qué si 
sólo iban a utilizar el lápiz, no se les colocó un tarro en cada mesa, en vez 
de repartirle a cada niño su cartuchera? ¿Se justifica que hayan 
transcurrido 20 minutos antes de iniciar la clase? ¿Por qué el desinterés 
de la profesora por captar la atención de sus estudiantes? ¿Por qué esa 
manera de callarlos? ¿Qué sentido tiene el que los recursos que van a 
utilizar los niños y las niñas se ubiquen en un estante inaccesible para 
ellos? 
Aunque me sentía impresionada por lo sucedido, estaba segura que 
para mis estudiantes de la Licenciatura, iba a ser una práctica interesante 
para enriquecer el seminario.  
En el siguiente salón que entré, habían niños y niñas también de 
aproximadamente, 4 años de edad, la profesora estaba mirando hacia el 
tablero y explicándoles el sistema digestivo y respiratorio; ellos estaban 
sentados en sillas dispuestas en forma de círculo, y por su posición le 
daban la espalda al tablero y trataban  de girar su cuerpo, de tal manera, 
que pudieran ver lo que profesora hacía. Me pregunté, ¿Por qué los 
profesores no solemos pensar en la disposición del salón, dependiendo 
de la actividad que vamos a realizar? Una vez concluyó la explicación la 
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profesora, se aproximó al círculo y sacó a un niño, lo ubicó a su lado y 
dirigiéndose al grupo dijo: “Si ven, no tienen que ser como Felipe, ¿cierto? 
Él es un mocoso, tiene tan sucias sus vías respiratorias que no puede 
tener el rendimiento de un buen futbolista”. Quedé atónita por lo que 
acababa de escuchar y miré la cara de tristeza de Felipe. La profesora 
con eso terminó la clase e invitó a sus estudiantes a jugar un partido de 
fútbol, los niños y niñas felices gritaron: ¡Hurra!, Felipe también se 
disponía a salir, cuando un niño le dijo: “No vamos a jugar más fútbol 
contigo, eres un ¡mocoso!, ¡mocoso!, ¡mocoso!”.  
No podía dar crédito de está situación y me pregunté: ¿La profesora 
es consciente de lo que acaba de decir? ¿Alcanzará a prever las 
repercusiones que tendrá lo que acaba de hacer, en la formación yoica de 
Felipe?  
Aunque me costaba creer en lo acontecido ese día, con el transcurrir 
del tiempo me fui dando cuenta, que situaciones como las anteriores, son 
muy comunes en algunos hogares infantiles y que para quien cursa 
prácticas formativas, pueden ser trascendentales para aprender a través 
del análisis, reflexión y confrontación con los fundamentos teóricos de los 
ambientes de aprendizaje. Además, me sirvió para ratificar la importancia 
que tiene el conocimiento del diseño de ambientes para aprender, y de lo 
poco o nulo que conocen esta temática muchos docentes. 
Por lo anterior, el presente artículo pretender dar a conocer algunos 
lineamientos y conceptualizar, alrededor del ambiente de aprendizaje. Se 
abordará en  primer lugar, el concepto de ambiente y su incidencia en el 
aprendizaje, para finalmente realizar un planteamiento de sus principales 
características. Dado que el interés por realizar este escrito surge en el 
marco de las prácticas formativas de la Licenciatura en Pedagogía Infantil 
de la Pontificia Universidad Javeriana, se presenta con un sesgo hacia la 
educación infantil. 
 
¿Qué es ambiente? 
 4
De Pablo (1999) dice, que en el ámbito educativo el ambiente hace 
referencia a la organización del espacio, disposición y distribución de los 
recursos didácticos, el manejo del tiempo y las interacciones que se 
permiten y se dan en el aula. “Se trataría de proyectar lugares donde reír, 
amarse, jugar, encontrarse, perderse, vivir… Un lugar en donde cada niño 
y cada niña encuentren su espacio de vida” (De Pablo, 1999; p.8). 
Así mismo, expone cómo el ambiente es una fuente de riqueza, una 
estrategia educativa y un instrumento que respalda el proceso de 
aprendizaje, pues permite interacciones constantes que favorecen el 
desarrollo de conocimientos, habilidades sociales, destrezas motrices, 
etc., el ambiente es un concepto vivo, cambiante y dinámico, lo cual 
supone que el ambiente debe “[…] cambiar a medida que cambian los 
niños, sus intereses, sus necesidades, su edad y también a medida que 
cambiamos nosotros, los adultos, y el entorno en el que todos estamos 
inmersos” (De Pablo, 1999; p.9). 
En este mismo sentido, Trister y Colker (2000) exponen las razones 
por las cuales un ambiente permite en los niños y las niñas el desarrollo 
social, emocional, cognitivo y físico. Para estas autoras, es en el ambiente 
en donde se desarrolla la autonomía, el autocontrol, la iniciativa, el 
pensamiento concreto y literal, se potencia el lenguaje, el pensamiento 
abstracto, la motricidad gruesa y fina, entre otros; por otra parte “[…] para 
los pequeños, el ambiente físico es primordial. El tamaño del salón y las 
áreas de juego exteriores, el color de las paredes, la clase de muebles y 
de piso, la cantidad de luz y el número de ventanas, todo influye en el 
aprendizaje” (Trister, 2000; p. 14). 
En general, se puede entender el ambiente como un entorno 
dinámico, con determinadas condiciones físicas y temporales, que 
posibilitan y favorecen el aprendizaje o desarrollo de las dimensiones del 
ser humano dependiendo, de su edad. 
 
¿Cuál es la incidencia del ambiente en el aprendizaje? 
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El aprendizaje en el niño y la niña no sólo se produce por la 
interacción verbal entre el profesor y el estudiante, sino también, por las 
interacciones no verbales que establece con el ambiente o entorno que le 
rodea, ya que éste emite mensajes que le empujan a actuar de maneras 
determinadas, generando aprendizaje por experiencias directas. 
Trister y Colker (2000) afirman que los niños y niñas aprenden 
eficazmente, cuando exploran y hacen descubrimientos, mediante el uso 
de materiales didácticos concretos que les interesan y, que la 
organización del salón de clase, es un instrumento de enseñanza que le 
sirve de apoyo a los profesores. El anterior planteamiento, lo realizaron 
después de escuchar a muchos profesores que estaban implementando 
el Currículo Creativo para Educación Preescolar en jardines de Estados 
Unidos, el cual está diseñado a través de la metodología de rincones de 
aprendizaje. Las autoras se encontraron con la problemática que los 
docentes “[…] se quejaban de que los pequeños no utilizaban los 
recursos como se suponía que debían hacerlo; y de que a menudo, los 
niños deambulaban de una actividad a otra, sin poder mantenerse 
concentrados en el juego. Algunos maestros consideraban que los niños 
tenían dificultad para escoger las actividades y no cuidaban los recursos, 
ni los volvían a colocar en su sitio al terminar de jugar” (Trister, D y Colker, 
L; 2000, p. iii). Como estrategia para ayudarles a solucionar esta 
problemática, los hicieron observar cómo la organización que ellos hacían 
del ambiente, tenía un efecto contrario para desarrollar los propósitos que 
se trazaban, por lo cual les ayudó a reorganizarlo y en efecto, se dieron 
cambios drásticos favorables en el comportamiento y en el aprendizaje de 
los niños y niñas. 
 
¿Qué es un ambiente de aprendizaje? 
Algunos de los autores que se han especializado en el tema 
ambientes de aprendizaje, lo definen de la siguiente manera:  
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Duarte (sf), hace referencia a que el ambiente de aprendizaje es el 
escenario donde existen y se desarrollan condiciones favorables de 
aprendizaje, contempla las condiciones materiales necesarias para la 
implementación del currículo, las relaciones interpersonales básicas entre 
maestros y alumnos, “[…] las dinámicas que constituyen los procesos 
educativos y que involucran acciones, experiencias y vivencias de cada 
uno de los participantes; actitudes, condiciones materiales y 
socioafectivas, múltiples relaciones con el entorno y la infraestructura 
necesaria para la concreción de los propósitos culturales que se hacen 
explícitos en toda propuesta educativa”  (Duarte, sf; p. 6).  
Parafraseando a Duarte (sf), pensar en un ambiente de aprendizaje 
significa, tener en cuenta la organización y disposición espacial del aula, 
las pautas de comportamiento que en ella se desarrollan, el tipo de 
relaciones que mantienen las personas con los objetos y entre ellas 
mismas, los roles que se establecen y las actividades que se realizan. 
Para Loughlin, E. y Suina, H. (1997), el ambiente de aprendizaje se 
refiere al cómo los profesores piensan y toman decisiones en torno al 
diseño y empleo del espacio, y a la disposición de los materiales. 
Para los anteriores autores, los docentes tienen cuatro tareas a la 
hora de disponer un ambiente de aprendizaje: “Organización espacial, 
dotación y disposición de los materiales para el aprendizaje, y 
organización para propósitos especiales” (Loughlin, E. y Suina, H., 1997; 
p. 25). A continuación se presenta una breve reseña de cada una de 
éstas tareas: 
Organización del espacio. La organización y distribución espacial 
responde a una planificación, al modelo pedagógico que guía a la 
institución educativa; se define y ajusta para cautivar a los estudiantes, 
con el fin de evitar el hacinamiento y los conflictos; según De Pablo, P y 
Trueba, B.  (1999), las agresiones entre los niños se pueden presentar, 
cuando no alcanzan el objeto deseable, o por la apropiación por parte de 
los compañeros, del espacio o los objetos. También, es conveniente 
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disponerlo de tal forma que respete la intervención educativa y las 
diferencias individuales y grupales; a la vez que debe procurar su 
flexibilidad, para, […] evitar una especialización excesiva de los espacios 
y los materiales (De Pablo, P Y Trueba, B, 1999; p. 48).  
Los espacios deben ser cambiantes  y adecuados a los intereses y 
necesidades de los niños y niñas, ya que no es lo mismo precisar de un 
espacio para gatear, que para desplazarse cuando se empieza a caminar. 
De cualquier manera, los espacios tanto interiores, como exteriores, 
deben brindar seguridad y evitar peligros al realizar actividades; por 
ejemplo, el piso debe ser blando, por si caen, no se lastimen. 
Dotación y disposición de los materiales. La dotación y disposición en 
el ambiente de aprendizaje consiste en escoger, reunir, elaborar 
materiales y colocarlos en el entorno, para que los niños y niñas tengan 
acceso a ellos. Según De Pablo, P y Trueba, B.  (1999) “[…] los niños 
descubren la existencia de y las propiedades de los objetos y les 
atribuyen significados, a través de su acción sobre ellos”. De ahí que no 
sea conveniente disponer los objetos en lugares ocultos, o en estantes a 
una altura inalcanzable para los estudiantes, pues con esto se les está 
negando la posibilidad de aprender.  
Por tal razón, la disposición es fundamental y se debe establecer 
según los requerimientos de los niños y niñas (descanso, juego, higiene, 
etc.). Estos autores denominan a este criterio, accesibilidad y visibilidad; 
“[…] si los materiales y juguetes están situados fuera del alcance de los 
niños, además de limitar su uso y al obligar al adulto a estar 
continuamente “subiendo y bajando” el material, propicia que los niños y 
niñas conductas de dependencia” (De Pablo, P Y Trueba, B, 1999; p. 50).  
 Además, explicitan que para que los objetos siempre sean 
estimulantes deben aparecer y desaparecer, potenciar el desarrollo de 
hábitos de orden, limpieza y cuidado de los mismos, invitar a realizar 
intercambios personales y no ser sobreabundantes.  
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Otro aspecto que se contempla es el de contenedores y 
clasificadores. Para Loughlin, E. y Suina, H. (1997), los materiales 
precisan un tipo diferente de envase cuando son exhibidos con fines de 
aprendizaje, deben ser de fácil acceso y traslado, resaltar el material que 
contiene, ser atrayentes, prácticos y funcionales. 
Organización para propósitos especiales. Este aspecto hace alusión a 
la tarea en la cual el profesor, opta por aquellos arreglos que mayor 
probabilidad ofrecen, de atender a las necesidades de los niños y niñas y 
a los propósitos de aprendizaje; por ejemplo, cuando se requiere adecuar 
el espacio, para estimular el empleo de destrezas de lenguaje o darle 
significación a la escritura cuando se asocia con hechos, personas o 
materiales hallados por los niños en el ambiente, etc. 
En este mismo sentido, Trister y Colker (2000) nos dicen que el 
ambiente de aprendizaje transmite mensajes a los estudiantes; de 
acuerdo con las autoras, los siguientes mensajes sirven como parámetro 
para adecuar el ambiente según los fines previstos. Un aula de clase 
llamativa, alegre y llena de objetos interesantes dice “este es un lugar 
agradable, en el que puedes explorar, sentirte seguro y aprender” (Trister 
y Colker, 2000; p. 16). 
Las paredes pintadas con colores fuertes y adornadas de manera 
atractiva con los trabajos de los niños y niñas; los muebles limpios, en 
buen estado y adecuados para su estatura; las plantas; los cojines 
forrados y los manteles de colores atractivos, entre otros, es un ambiente 
que les transmite el mensaje, este es un buen lugar para estar en él. 
Cuando cada niño y niña tiene un espacio marcado con su nombre en 
el cual guarda o cuelga sus objetos, hay una foto suya, con imágenes que 
incluyen personas de diversos orígenes étnicos, además sus trabajos 
exhibidos y cuidados, es un ambiente que les transmite el mensaje, tu 
perteneces aquí. 
Ahora, si el profesor les comunica a primera ahora sobre las 
actividades que realizarán y su secuencia, se respeta el orden planeado, 
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el horario está ilustrado (diseñado acorde con la edad de los estudiantes) 
y expuesto para que puedan leerlo, los estantes están organizados, 
descongestionados y los materiales están debidamente marcados de 
manera que puedan encontrar y organizar lo que necesitan, el ambiente 
les transmite el mensaje, este es un lugar en el que puedes sentirte 
confiado. 
Si los niños y niñas se animan a seleccionar y utilizar materiales de 
su interés porque están almacenados en estantes adecuados para su 
altura, organizados de manera lógica (el papel para pintar se encuentra 
cerca de las crayolas, colores, marcadores, etc.,), porque los recipientes 
en los que se depositan los materiales están debidamente marcados 
(dependiendo de la edad), porque los estantes están marcados con 
siluetas que le muestran a los niños y niñas dónde colocar los juguetes y 
materiales, porque hay un cuadro de tareas ilustrado indicando las 
responsabilidades de cada estudiante, entre otras razones, se debe a que 
el ambiente se diseñó, para que transmitiera el mensaje, puedes hacer 
muchas cosas en forma autónoma y ser independiente. 
Finalmente, cuando hay delantales disponibles para proteger la ropa 
durante actividades artísticas, existen áreas silenciosas y definidas para 
llevar a cabo actividades en grupos pequeños, el área exterior está 
cercada y protegida, el material del que está hecho el piso es de un 
material blando que no represente peligro en caso de que el niño o la niña 
se caiga, los juguetes o recursos didácticos se rotan o alternan para que 
algo nuevo capte la atención de los niños, etc., el ambiente transmite el 
mensaje, este es un lugar seguro para explorar y poner a prueba tus 
ideas. 
Después del acercamiento vivencial de aquel día y de las 
características anteriormente expuestas, del ambiente de aprendizaje, 
considero que los docentes al tener en cuenta ideas sencillas como 
organizar el espacio de acuerdo a la edad de los niños y niñas, según los 
propósitos que nos trazamos; adecuarlo para que se puedan establecer 
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interacciones con los otros de las cuales poder aprender; disponer y 
organizar los materiales en estantes abiertos, a la altura de los 
estudiantes, entre otros, no solo se favorece el aprendizaje sino se evitan 
accidentes y problemas afectivos irreversibles en un futuro inmediato en 
la joya más preciada del país, nuestros niños y niñas. 
 
BIBLIOGRAFIA 
 
DE PABLO, P Y TRUEBA, B. (1999) Espacios y recursos para ti, para 
mí, para todos. Diseñar ambientes en educación infantil. Barcelona: 
Editorial Praxis, S.A. 
DUARTE, J.  (sf) Ambientes de aprendizaje: Una aproximación 
conceptual. En: Revista Iberoamericana de Educación.  
LOUGHLIN, E C. Y SUINA, H J. (1997). El ambiente de aprendizaje: diseño 
y organización. Madrid: Ediciones Morata.  
TRISTER, D y COLKER, L. (2000). El currículo creativo para 
educación preescolar. Washington, DC: Teaching Strategies. 
 
 

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