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Conocimiento etnoecólogico de los hongos entre los indígenas Uitoto, Muinane y Andoke de la Amazonía Colombiana


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 17 vol. 38(1) 2008: 17 - 30 
1 Laboratorio de Taxonomía y Ecología de Hongos. Instituto de Biología, Universidad de Antioquia. A.A.1226, (571- 2105625), Medellín, Colombia. e-mails: avascop@yahoo.com, 
carolsham2024@yahoo.com, macabe31@yahoo.com, afranco@quimbaya.udea.edu.co 
2 Laboratorio de Colecciones Entomológicas, Instituto de Biología, Universidad de Antioquia. Calle 8 No. 10-81 apt 301 San Antonio de Prado, Medellín, Colombia. 
Conocimiento etnoecólogico de los hongos entre los 
indígenas Uitoto, Muinane y Andoke de la Amazonía 
Colombiana
Aída Marcela VASCO-PALACIOS1, Sandy Carolina SUAZA1, Mauricio CASTAÑO-BETANCUR2,  
Ana Esperanza FRANCO-MOLANO1
RESUMEN
El presente texto es el resultado de un compartir de conocimientos acerca de los hongos y sus relaciones ecológicas con animales 
y plantas, con las etnias Uitoto, Andoke y Muinane que habitan la región del medio Caquetá. Gran parte de la información 
ecológica encontrada está contenida en la tradición oral de estas etnias, y refleja la capacidad integradora y descriptiva que 
tienen los indígenas sobre el medio natural circundante. En la zona de estudio la madera es un sustrato muy abundante debido 
principalmente al tipo de agricultura que tienen los indígenas, y por tanto se desarrollan una gran cantidad de especies de 
hongos lignícolas. Muinanes, Uitotos y Andokes conocen algunas de las especies vegetales que sirven de sustrato para los 
hongos, sobretodo aquellas utilizadas en la alimentación tales como Lentinula raphanica y Lentinus scleropus, entre otros. El 
conocimiento ecológico que tienen estos indígenas sobre los hongos, incluye además datos acerca de cucarrones (Coleoptera) y 
larvas (Diptera), mamíferos como venados (Mazama americana y M. gouazoubira) y ardillas (Microsciurus flaviventer) y tortugas 
que incluyen los hongos en su dieta, así como sobre especies de hongos que parasitan plantas e insectos.
PALABRAS CLAVES: Hongos comestibles, micofagia, mamíferos, insectos, Cordyceps.
Conhecimento etnoecológico de fungos entre os indígenas uitoto, 
muinane e andoke da Amazônia Colombiana
RESUMo
O presente texto é o resultado de um intercâmbio de conhecimentos sobre os fungos e as suas relações ecológicas com animais 
e plantas, com as etnias Uitoto, Andoke e Muinane que habitam a região do Medio Caquetá. Grande parte da informação 
ecológica encontrada está contida na tradição oral destas etnias e reflete a capacidade integradora e descritiva que os indígenas 
possuem sobre o meio natural que os circunda. Na zona de estudo a madeira é um substrato abundante devido principalmente 
ao tipo de agricultura que os indígenas têm, portanto uma grande quantidade de espécies de fungos lignícolas se desenvolve 
perto dessas tribos. Os Muinanes, Uitotos e Andokes conhecem algumas das espécies vegetais que servem de subtstrato para os 
fungos, principalmente daquelas que eles utilizam na alimentação, como Lentinula raphanica e Lentinus scleropus, entre outros. 
O conhecimento ecológico que estes indígenas possuem sobre fungos inclui ainda dados de besouros (Coleoptera) e larvas 
(Diptera), mamíferos, como veados (Mazama americana e M. gouazoubira) e esquilos (Microsciurus flaviventer), e tartarugas 
que incluem fungos nas suas dietas, assim como sobre espécies de fungos que parasitam plantas e insetos.
PALAVRAS ChAVES: Fungos comestíveis, micofagia, mamíferos, insetos, Cordyceps.
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ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
INTRODUCCIÓN
En Colombia se reconocen 86 etnias indígenas, el 50 % 
de las cuales viven en las regiones de selva de tierras bajas 
como son el Chocó y la Amazonía (Sánchez et al., 2001), 
caracterizadas por su alta diversidad biológica y cultural. Los 
grupos indígenas amazónicos son portadores de un complejo 
y variado conocimiento sobre el bosque tropical, parte del cual 
ha logrado perdurar hasta hoy, gracias al valioso papel de la 
tradición oral (Cayón, 2001; Henao, 1996). Al igual que la 
mayoría de las etnias indígenas en Colombia, los indígenas 
amazónicos han sido vulnerables a procesos de transformación 
cultural, social y política, cambiando sus formas de apropiación 
y manejo del territorio, que ha conllevado a una perdida 
gradual de su invaluable conocimiento tradicional (Pineda, 
1987; Rodríguez & van der Hammen, 1990). 
El interés por los sistemas tradicionales de conocimiento 
se ha incrementado en los últimos años, después de que se 
exaltó el papel que pueden jugar las comunidades locales en 
la conservación de los recursos naturales in situ, debido a las 
prácticas de manejo desarrolladas desde hace muchos años 
(Posey, 1999), y a que se ha encontrado que enmarcada en los 
sistemas tradicionales de conocimiento existe una información 
biológica, fenológica y ecológica de especies de plantas, hongos 
y animales que es valiosa. En la literatura disponible son 
muy escasas las investigaciones acerca de los conocimientos 
tradicionales que poseen los grupos indígenas amazónicos 
colombianos sobre los hongos, y solo se encuentran algunos 
reportes en trabajos enfocados a las relaciones de los grupos 
humanos con plantas y animales (Espinosa, 1995; Garzón & 
Makuritofe, 1992; López, 1996; Sanjuán, 1999; Townsend 
et al., 1984).
Debido a que el conocimiento de las poblaciones 
indígenas puede proveer importante información sobre  las 
interrelaciones ecológicas críticas del funcionamiento de 
micro-ecosistemas (Posey et al., 1984), se planteo este trabajo 
cuyo objetivo fue el de obtener datos acerca de la ecología de 
los hongos a partir del conocimiento que indígenas Uitoto, 
Muinane y Andoke poseen a cerca de la relación de los hongos 
con otros organismos que habitan el bosque húmedo tropical, 
corroborando la información obtenida con observaciones de 
campo y revisión de literatura.  
AREA DE ESTUDIO
LoCALIzACIóN y dESCrIPCIóN dEL SITIo dE ESTUdIo
El presente estudio se llevó a cabo en los departamentos 
de Caquetá y Amazonas, en el área comprendida entre la 
parte superior del estrecho de Angosturas y la comunidad de 
Perei, a lo largo del curso medio del río Caquetá, entre los 
0°34` y 0°41` de latitud S y 73°03` y 72°04` de longitud W 
(Duivenvoorden & Lips, 1991) (Figura 1). El área abarca 
aproximadamente 500 hectáreas de bosque tropical primario, 
considerado como bosque húmedo tropical (bh-T), según el 
sistema de Holdridge (Holdridge et al., 1971). El paisaje está 
conformado principalmente por lomas y cerros remanentes de 
la formación Araracuara, sobre los que se desarrollan sistemas 
de sabanas y bosques bajos de arenas blancas (varillales), en 
las partes bajas se encuentran zonas inundables en la época 
de lluvia o zonas de várzea y regiones de tierra firme (Duque 
et al., 2003; Guhl, 1975; Pineda, 1987). El área del Medio 
Caquetá tiene cuatro grandes unidades geomorfológicas: la 
llanura aluvial del río Caquetá, la llanura aluvial de los ríos 
amazónicos, el plano sedimentario terciario y las formas de 
roca dura (Duivenvoorden & Lips, 1993).
El régimen de precipitación es unimodal, presentándose 
una disminución de lluvias entre los meses de noviembre y 
febrero, y un aumento entre abril y julio, con un promedio 
anual para el área de 3059 mm y como es característico en las 
regiones de bosque húmedo tropical, la humedad ambiental es 
muy alta y varía entre el 82 y el 92%. La temperatura media 
anual es de 27.5°C (Duivenvoorden & Lips, 1991).
LAS CoMUNIdAdES UIToTo, MUINANE y ANdokE
A lo largo del curso medio del río Caquetá se encuentran 
diversos asentamientos de indígenas y colonos. Los indígenas 
pertenecen a seis etnias de las casas lingüísticas: Uitoto (etnias 
Uitoto y Nonuya), Bora (etnias Bora, Miraña y Muinane) y 
Andoke (etnia Andoke), además de algunas familias Yukunas, 
Carijonas, Makunas y Tukano.
Estas etnias han sufrido grandes cambios socioeconómicos 
debido a contactos con la sociedad nacional; a principios 
del siglo XX, muchas de las etnias indígenas de esta parte 
de la amazonía colombiana fueron obligadas a trabajar en 
condiciones infrahumanas en la explotación del caucho 
silvestre, por la empresa peruana Casa Arana, que ocasionó 
una severa disminución de la población indígena en menos de 
Figura 1 - Study area (www.expedia.com/Map)
 19 vol. 38(1) 2008: 17 - 30    vASCo-PAlACIoS et al.
ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
10 años, así como un desplazamiento forzado de sus territorios 
de origen hacia otras zonas, y algunos fueron deportados al 
Perú. En 1932, con la guerra Colombo-Peruana, la empresa 
salió de Colombia y algunos núcleos indígenas regresaron y 
conformaron nuevos asentamientos integrando individuos de 
diferentes linajes e iniciando así un proceso de reconstrucción 
cultural en el territorio que habitan actualmente (Arango & 
Sánchez, 1997; Espinosa, 1995; Pineda, 1987); posteriormente 
la entrada de la actividad misionera en la región imponiendo el 
modelo de educación occidental, afectó considerablemente este 
proceso de reconstrucción (Pineda, 1987). En la actualidad, 
grupos de Uitoto, Andoke, Muinane, Nonuya, Miraña y Bora 
están asentados en la zona del medio Caquetá, organizados en 
los territorios que les fueron reconocidos por el Incora1 en la 
década del 70, y que se constituyeron en zonas de resguardo 
del «Predio Caquetá-Putumayo», territorio que comparten 
actualmente con otras nueve etnias (Rodríguez, 1999). 
A pesar de los cambios e influencia de otras culturas, 
estos grupos conservan parte de su conocimiento y prácticas 
tradicionales, como son el uso del mambe (hoja de coca 
en polvo, Erythroxylum coca) y el ambil (pasta de tabaco, 
Nicotiana tabacum). La Maloka o casa comunal sigue siendo 
el centro de confluencia social, cultural y ritual para todos 
estos grupos (Arango & Sánchez, 1997) y su organización 
social está marcada por linajes patrilineales y exógamos. Su 
sistema económico tradicional se basa en la agricultura de 
roza, tumba y quema, el cual es importante no solo por ser 
un sistema agronómico de subsistencia, sino por tener todo 
un significado simbólico y sociocultural (Rodríguez & van 
der Hammen, 1990), así mismo obtienen otros recursos de 
la cacería, la pesca y la recolección de productos silvestres del 
bosque. La pesca comercial de grandes peces de río es una 
actividad complementaria que les permite conseguir otros 
productos en el comercio local (Rodríguez, 1999).
Los Andoke o gente del hacha, Poosíoho, deben su 
nombre a que proveían de hachas a las etnias vecinas, puesto 
que en su territorio habían depósitos de piedra, escasos en 
otras zonas de la región. Antes de las caucherías habitaban un 
amplio territorio que iba desde las cabeceras del río Quinché 
y del río Aduche hasta las de Monochoa, tributario también 
del río Caquetá, y algunos grupos se extendían hasta la ribera 
de varios afluentes del río Cahuinarí (Landaburu & Pineda, 
1984). Tras el etnocidio de las caucherías, los sobrevivientes 
retornaron a su territorio ancestral, estableciéndose sobre el 
río Aduche y sobre el río Caquetá en la comunidad de Perei 
(Espinosa, 1995). 
Los Muinane u “hombres de la desembocadura de los ríos”, 
pertenecen a la familia lingüística Bora, considerados como 
una etnia aparte (Pineda, 1987; Arango & Sánchez, 1997; 
Fabre, 2005). En la zona del medio Caquetá viven familias 
1 INCorA: Instituto Colombiano de la reforma Agraria.
Muinanes, pertenecientes a los clanes piña Kíyeyimi, maguaré 
“Kimejo”, gusano Chuumojo, y coco Nejegaimjo (Londoño-
Sulkin, 1994); familias de otros linajes habitan también las 
sabanas del alto Cahuinarí (Londoño-Sulkin, 1994). 
La etnia Uitoto es una de las más numerosas y está 
conformada por unos 5000 indígenas dispersos por la amazonía 
colombiana y peruana (Pineda, 1987). La denominación 
Uitoto, que significa “esclavo enemigo”, no es propia, sino que 
proviene del nombre que les daban los Huaque (de filiación 
caribe) a los grupos que ellos capturaban para intercambiarlos 
por mercancía con los españoles. También se les conoce como 
Murui-muinane o Murui, gente de las cabeceras de los ríos, 
o del occidente y Muinane gente de la desembocadura o del 
oriente (Pineda, 1987). La sociedad Uitoto se subdivide en 
hablantes de cuatro dialectos: Mika, Búe, Nipode y Minika, 
conformando grupos independientes (Urbina, 1986). El Búe 
se usa en la zona del río Caraparaná; las lenguas Minika y 
Mika en el Encanto (Caraparaná) y el río Igará Paraná; el 
Nipode es propio de los grupos del norte, en las riberas del 
río Caquetá (Pineda, 1987; Urbina, 1986).
MÉTODOS
La investigación se desarrolló en las comunidades Uitoto 
de Monochoa, Los Monos y el poblado de Araracuara, visitadas 
de abril a julio, y septiembre a noviembre del año 2001 y en 
las comunidades Muinane de Chukiki y Caño Negro en el 
resguardo de Monochoa y Villazul, y las comunidades Andoke 
de Aduche y de Perei visitadas de agosto a noviembre del 2005, 
para un total de 12 meses de trabajo de campo. El trabajo 
contó con el apoyo de la organización indígena regional 
CRIMA (Concejo Regional Indígena del Medio Caquetá) y 
de las autoridades propias de cada comunidad.
INforMACIóN ETNoECoLógICA
La compilación de la información etnoecológica se hizo 
mediante dos aproximaciones metodológicas, la primera 
fundamentada en el método de acción participante (Martin, 
1995) la cual, mediante el diario vivir y el participar y 
compartir las tareas cotidianas en las zonas de cultivo (chagras), 
los rastrojos y bosque, se obtuvieron datos acerca de la relación 
de los hongos con la fauna y la flora y los tipo de relaciones que 
se establecen entre ellos. La segunda, mediante la realización 
de encuestas y entrevistas semiestructuradas que brindaron 
información complementaria sobre las mismas temáticas 
(Alexiades, 1996; Martin, 1995).  
En cada una de las comunidades visitadas se contactaron 
aquellos indígenas reconocidos por ser los que más sabían de 
los hongos, en su mayoría, adultos mayores de 50 años (80%), 
entre los que se encontraban los Caciques de las comunidades 
y los principales abuelos sabedores y con ellos se realizó un 
trabajo intensivo de entrevistas y de recolecta de hongos. En 
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mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
total, se trabajó con 29 informantes principales: 4 Andokes (1 
mujer, 3 hombres), 13 Muinanes (3 mujeres, 10 hombres) y 
12 Uitotos (5 Minikas y 7 Nipodes; 7 mujeres y 5 hombres). 
Las entrevistas fueron transcritas en cuadernos de campo y 
grabadas en los casos en que se contaba con el permiso de 
los indígenas.
Las encuestas también se aplicaron de manera aleatoria 
a otros integrantes de las comunidades visitadas, y la 
información de estas se usó para complementar el universo de 
conocimiento etnomicológico que se había recopilado con los 
indígenas especialistas. En total se realizaron 97 encuestas a 
hombres y mujeres entre 10 y 70 años: 12 a indígenas Andoke 
(6 hombres y 6 mujeres), 35 (22 hombres y 13 mujeres) 
a indígenas Muinane y  50 (20 hombres y 30 mujeres) a 
indígenas Uitoto.
rECoLECCIóN dE ESPECíMENES
Las colecciones de especímenes fúngicos, muestras 
botánicas de árboles sobre los que se encontraban creciendo 
las especies de hongos más importantes para los indígenas y 
de animales relacionados con los hongos se realizaron durante 
los recorridos con los indígenas.
Los especímenes de hongos colectados se describieron 
en fresco anotando medidas, formas y colores de sus 
características macroscópicas. Cada colección se acompañó de 
los datos de localidad, sustrato, hábito, así como de algunas 
observaciones ecológicas (Franco et al., 2005); posteriormente, 
las colecciones se secaron con una fuente de aire caliente para 
su preservación y transporte. La recolección del material 
vegetal preferiblemente fértil se hizo con base a un listado 
de las especies sobre las que se encontraron los hongos y que 
fueron identificadas por los indígenas por características como 
la corteza o la madera, o en algunos casos porque ellos mismos 
los habían tumbado al hacer las chagras y recordaban la especie. 
Cada uno de los ejemplares se prensó en papel periódico y fue 
alcoholizado con etanol al 70 %. Los ejemplares se procesaron 
en el Herbario Nacional Colombiano (COL) y en el Herbario 
de la Universidad de Antioquia (HUA). 
Se realizaron también observaciones y colecciones de 
animales relacionados con hongos, los cuales se ubicaron 
gracias a la información etnoecológica registrada durante la 
investigación. Los insectos se conservaron en etanol al 70% y 
además de la información de localidad y sustrato, se anotaron 
los nombres comunes en Uitoto, Andoke y Muinane y se 
recopilaron algunas historias y mitos donde eran mencionados. 
En el caso de los mamíferos, donde no fue posible realizar 
observaciones directas o colección de ejemplares, las 
identificaciones se realizaron con ayuda de ilustraciones de la 
guía de mamíferos neotropicales de Emmons (1997).
IdENTIfICACIóN TAxoNóMICA dE LoS ESPECIMENES 
CoLECTAdoS
La determinación taxonómica de los especímenes fúngicos 
se realizó en el Laboratorio de Taxonomía y Ecología de Hongos 
de la Universidad de Antioquia mediante el uso de literatura 
especializada para cada uno de los grupos taxonómicos y por 
comparación con ejemplares depositados en el Herbario de 
la Universidad de Antioquia (HUA). Se contó además con 
la ayuda de algunos especialistas y de personas vinculadas 
al trabajo con hongos. Las colecciones se depositaron en 
Herbario de la Universidad de Antioquia (HUA).
Los ejemplares botánicos colectados se identificaron 
en el Herbario Nacional Colombiano (COL), el Herbario 
Amazónico Colombiano (COAH) y el Herbario de la 
Universidad de Antioquia (HUA) y se depositaron en COL 
y HUA, con algunos duplicados en COAH. Los insectos 
recolectados durante el año 2001, fueron trabajados a nivel 
de familia por el entomólogo Eduardo Amat en el Instituto de 
Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia. 
Las colecciones realizadas en el 2005, fueron identificadas 
hasta género por uno de los autores y están depositadas en 
la Colección Entomológica de la Universidad de Antioquia 
(CEUA). Los moluscos se trabajaron a nivel de familia por el 
biólogo Edgar Linares del Instituto de Ciencias Naturales y 
hacen parte de la colección de este Instituto.
AUTorIzACIóN
La publicación de los datos contenidos en este artículo, 
cuenta con la respectiva autorización de las autoridades 
indígenas de los indígenas Uitoto, Muinane y Andoque,.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN 
En el conocimiento tradicional que Uitotos, Muinanes y 
Andokes poseen sobre los hongos se encontró información 
acerca de algunas relaciones ecológicas entre el componente 
fúngico y otros elementos del bosque húmedo tropical tales 
como plantas y animales. 
LoS HoNgoS CoMo úLTIMA vIdA dE LoS árBoLES
La relación establecida por los indígenas entre plantas y 
hongos es muy fuerte debido a que para las etnias estudiadas, 
los hongos no son independientes de las plantas sino que son 
la “última vida de los palos”, idea que se sustenta con el hecho 
de que los hongos no poseen una “semilla visible” y los cuerpos 
fructíferos se desarrollan abundantemente sobre los troncos 
de árboles muertos, es así que para estos indígenas cuando un 
árbol muere, su “sustancia o alma” sale en forma de hongos. 
Esta idea de continuidad es constante en el pensamiento 
de estas etnias en las que existe una “esencia” que puede 
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mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
materializarse de diferentes formas: los animales pueden ser 
gente y la gente puede ser animales, de esta misma manera los 
árboles pasan a ser hongos después de su muerte y si tenían la 
cualidad de ser venenoso o fuerte, esta cualidad se refleja en 
los hongos que se desarrollan sobre su tronco muerto.
En general los indígenas reconocen que la mayoría de los 
hongos no tienen preferencia por una sola especie de árbol 
sino que pueden nacer sobre diferentes tipos de madera. Existe 
un conocimiento más completo de los sustratos sobre los que 
se desarrollan los hongos usados en la alimentación o en la 
medicina, de manera que al tumbar la vegetación para hacer 
una chagra, los indígenas ubican los árboles donde saben 
pueden crecer estas especies de hongos para buscarlos después 
(Tabla 1). Al tumbar una chagra, una de las especies arbóreas 
que siempre sitúan es Goupia glabra, ya que sobre su madera 
siempre se encuentran cuerpos fructíferos de Lentinus scleropus, 
relación que se refleja en los nombres que reciben en Uitoto 
y Andoke, el hongo es llamado Jodigi (U)2 y Todiknhé  (U) 
respectivamente, calificativo que se deriva del nombre que 
recibe el árbol que es Jodina (U) o Todikn (U) (Tabla 1). 
Lentinula raphanica y Lentinus scleropus son especies de hongos 
usados en la alimentación y crecen en troncos de algunas 
especies de árboles de madera dura, mientras que las otras 
2 Los nombres locales están escritos en negrilla, entre paréntesis se explica la lengua 
a la que corresponden, siendo U: Uitoto, M: Muinane y A: Andoke.
especies de Lentinus así como las de Auricularia, utilizadas 
también en la alimentación, son consideradas más generalistas 
ya que crecen sobre cualquier tipo de madera (Tabla 1). 
Otro tipo de relación hongo-planta es la que se da con 
Memora cladotricha, (Pibuirai, U), arbusto de la familia 
Bignoniaceae, que se encuentra frecuentemente con el fuste 
cubierto de un polvillo blanco que los indígenas relacionan 
con un hongo que cubre a los árboles y los seca. Al analizar 
en el laboratorio trozos de corteza de M. cladotricha se 
encontraron hifas y esporas dispersas que nos permiten 
confirmar la presencia de un hongo, aunque no fue posible 
determinarlo. 
El micelio que cubre el fuste de M. cladotricha  es blanco 
y tiene la cualidad de brillar en la oscuridad, por lo que 
es llamado palo de luna (Pibuikiti U) o bastón de diablo 
(Ka’hokxdi A). La bioluminiscencia observada e algunos 
hongos se presenta también en animales y bacterias, pero no se 
ha registrado en plantas (Haddock et al., 1997) confirmando 
así, la presencia del hongo sobre esta planta. Este mismo caso 
se presenta en Memora aspericarpa, especie conocida también 
por los Uitoto como palo de luna debido a que según los 
indígenas este árbol refleja los rayos de la luna y por eso es de 
color blanco. Este polvillo banco se aplica sobre la piel de la 
cara para suavizarla (López, 1989). 
Tabla 1. Lista de especies de plantas relacionadas con hongos, según los indígenas Uitoto (U), Muinane (M) y Andoke (A) del Medio Caquetá.
 Especie familia Nombre común relación No. Colección
Heteropsis flexuosa (kunth) g.S. Bunting Araceae Ki´rio (U) o yaré Bejuco nombrado en el Mito 
friaje
552 A. vasco-P.
Heteropsis tenuispadix g. S. Bunting Araceae Ki´dio (U)yaré Bejuco nombrado en el Mito 
friaje
451 A. vasco-P.
Philodendron cf. megalophyllum Schott Araceae Tomio (U) Bejuco nombrado en el Mito 
friaje
452 A. vasco-P.
Philodendron hylaeae g. S. Bunting Araceae Ñarao (U) Bejuco nombrado en el Mito 
friaje
550 A. vasco-P.
Memora cladotricha Sandwith Bignoniaceae
Pibuikiti (U) Palo de 
luna; Ka’hokxdi (A) o 
bastón de diablo
Corteza blanca, contaminación 
por un hongo
257, 478 A. 
vasco-P.; 301, 
266,295,296,65, 
SCS-P
Scleronema micranthum (ducke) ducke Bombacaceae Jagaigi (U)yolombo Sustrato de Lentinula raphanica 555 A. vasco-P.
Hymenaea cf. oblongifolia Huber Caesalpinaceae Makurigi (U) Sustrato de L. raphanica 554 A. vasco-P.
Caryocar gracile Wittm. Caryocaraceae
Ekirai (U) Barbasco de 
monte, Peine de abuela, 
Jotirai (U) Barbasco
Sustrato de L. raphanica
556, 558 A. 
vasco-P.
Goupia glabra Aubl. Celastraceae Jodina (U), Todiknhé (A) Sustrato de Lentinus scleropus, 
L. raphanica
266 A. vasco-P.; 
78, 264, 137, 
SCS-P
Couepia dolichopoda Prance Chrysobalanaceae Agüirai (U) Almendro Sustrato de L. raphanica 252 A. vasco-P.
Hevea sp. 1 Euphorbiaceae Te'Kada (A) o siringa Sustrato de L. scleropus, 
Lentinus strigosus, L. raphanica
119, 262 SCS-P
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mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
Algunos bejucos son relacionados con insectos y hongos, 
esta relación de tipo cosmogónico, en la que los hongos hacen 
parte del origen de los bejucos, se desarrollará más adelante.
MICofAgIA
El conocimiento de los indígenas indica que la principal 
relación existente entre macrohongos e insectos y algunos 
mamíferos es la micofagia, que se define como el consumo 
de alguna estructura fúngica (micelio, cuerpos fructíferos o 
esporas) por insectos principalmente, aunque también se ha 
reportado en mamíferos como pequeños roedores y ardillas 
(Claridge et al., 1996; Amat-García et al., 2004). La micofagia 
ofrece ventajas estratégicas para los hongos ya que así hay 
diseminación de las esporas (Valenzuela et al., 2004).
Algunos autores han planteado una equivalencia entre 
este patrón de alimentación y la herbivoría. Características 
como la inmovilidad, la presencia de sustancias tóxicas y 
la falta de defensas físicas son condiciones similares entre 
hongos y plantas, mientras que la duración temporal de los 
cuerpos fructíferos y su aleatoriedad espacial marcan una gran 
diferencia (Amat-García et al., 2004).
- ENToMofAUNA MICófAgA
Los indígenas reconocen varias clases de insectos que 
se alimentan habitualmente de hongos y entre las que 
se encuentran algunas larvas y adultos de Coleópteros 
y Dípteros. Estudios ecológicos  han mostrado que los 
macrohongos poseen una fauna particular de insectos 
(Hammond & Lawrence, 1989; Amat-García et al., 2004). 
Hasta el momento se han registrado 13 órdenes considerados 
micófagos: Coleóptera (47 familias), Díptera (44 familias) e 
Hymenoptera (9 familias) (Lawrence, 1989). Los insectos que 
se alimentan de hongos son ampliamente generalistas, debido 
principalmente a la duración de los cuerpos fructíferos y a 
los períodos de fructificación que se manifiestan en la poca 
estabilidad de este recurso.
CoLEóPTEroS
Entre los insectos del orden Coleoptera reconocidos por los 
indígenas por alimentarse de hongos se encuentran las familias 
Erotylidae, Endomychidae y Tenebrionidae. Estos coleópteros 
son abundantes en las zonas de cultivo indígena, donde se 
alimentan de una gran cantidad de cuerpos fructíferos de 
macrohongos, sobre todo de aquellos que se desarrollan sobre 
los troncos en descomposición, que quedan como resultado 
de la práctica agrícola tradicional de tumba, roza y quema, 
aunque también pueden encontrarse alimentándose de hongos 
que crecen en el monte (Tabla 2). 
Los adultos colectados se encontraron consumiendo 
cuerpos fructíferos de algunas de las especies de hongos 
utilizadas por los indígenas en la alimentación, tales como 
Auricularia delicata, Lentinus crinitus, Lentinula raphanica, 
Lentinus scleropus y principalmente de Lentinus strigosus, (Tabla 
2). Coleópteros de las familias Erotylidae y Endomychidae 
han sido registrados consumiendo el himenóforo de 
Aphyllophorales, esporas de Agaricales y, en general, cuerpos 
fructíferos de Basidiomycetes; los coleópteros de la familia 
Endomychidae tienen un espectro alimenticio más amplio 
y llegan a alimentarse de algunos Ascomycetes (Lawrence, 
1989).
 Especie familia Nombre común relación No. Colección
Lonchocarpus sp. 1 fabaceae
Bootá (A) o palo de 
barbasco
Sustrato de Lentinus concavus, 
Auricularia delicada
301 SCS-P
Voyria flavescens griseb. gentianaceae Hongo de tierra denominado como hongo 375 A. vasco-P.
Couratari cf. stellata A. C. Sm. Lecythidaceae Dopirai (U) Sustrato de L. raphanica 559 A. vasco-P.
Eschweilera sp. 1 Lecythidaceae Pokó (A),Carguero Sustrato de L. concavus y A. 
delicata
297, 302 SCS-P
Eschweilera sp. 2 Lecythidaceae Juansoquillo
Sustrato de L. concavus, A. 
delicata
267 SCS-P 
Lecythis chartacea o. Berg. Lecythidaceae Jerogi (U) Carguero Sustrato de L. raphanica 450 A. vasco-P.
Lecythis zabucajo Aubl. Lecythidaceae
Ipakina (U) Carguero, 
Castaño
Sustrato de L. raphanica 551 A. vasco-P.
Oryctanthus alveolatus (kunth) kuijt. Loranthaceae Viripiti (U)
Bejuco nombrado en el Mito 
friaje
251 A. vasco-P.
Parkia panurensis Benth. ex HC Hopkins Mimosaceae
Buipi (A) o guama 
silvestre 
Sustrato de L. raphanica, 
L.concavus, A. delicata
263,208, SCS-P
Brosimun utile Humb., Bonp. & kunth. spp. 
ovatifolium (ducke) C.C. Berg
Moraceae Ekirai (U) granadillo Sustrato de L. raphanica, 
Lentinus crinitus
449 A. vasco-P.
Iryanthera laevis Markgr. Myristicaceae Jiikai (U) Cabo de hacha Sustrato de L. raphanica 448 A. vasco-P.
Iryanthera tricornis ducke Myristicaceae Jiikai (U) Cabo de hacha Sustrato de L. raphanica 557 A. vasco-P.
Tabla 1 - Continuacion
 23 vol. 38(1) 2008: 17 - 30    vASCo-PAlACIoS et al.
ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
Estos coleópteros son llamados ´Di´dico´go en Uitoto 
y Bipofiokn en Andoke y aunque no fue posible establecer 
el nombre que reciben entre los Muinane, fueron son 
reconocidos por ellos por alimentarse de hongos. Las 
denominaciones ´Di´dico´go (U) y Bipofiokn (A) se deben 
a que son insectos micófagos y tienen el cuerpo negro con 
pintas de colores brillantes, en general los indígenas casi no 
tienen contacto con ellos porque dicen que huelen muy fuerte 
y que cuando se sienten atrapados, lanzan unos gases de olor 
fétido que pueden quemar la piel (Figura 2). 
“…..hay un cucarrón ´Di´dico´go que come Jodigi 
(Lentinus scleropus) y es negro, huele muy feo y donde él 
atomiza lo que él tiene por dentro, quema…” Vicente 
Makuritofe, Uitoto
Los coleópteros denominados Yamoco´go (U), 
Semafiokn (A) y Tyuhuje (M) pertenecen a la familia 
Tenebrionidae y comunes en las zonas de cultivo, se aislaron 
de cuerpos fructíferos de Lentinus crinitus, Lentinus scleropus 
y Amauroderma dubiopansum (Figura 3). Esta familia 
de coleópteros se ha registrado consumiendo cuerpos 
fructíferos de Myxomycetes, Deuteromycetes, Ascomycetes 
y Basidiomycetes (Lawrence, 1989). De acuerdo con los 
indígenas, estos insectos se alimentan principalmente de 
hongos y por esta razón consideran que los cuerpos fructíferos 
son el casabe3 de estos animales. Al igual que ocurre con los 
coleópteros de las familias Erotylidae y Endomychidae, los 
Tenebrionidae no se tocan porque también secretan una 
sustancia fuerte, además existe la creencia de que es un animal 
de mala suerte porque anuncia incendios. 
“Yamoco´go es un cucarrón negro larguito, que huele a 
feo, sin pinticas de colores; es maligno porque cuado se va a 
quemar la casa, el pasa por encima anunciando.”  
Vicente Makuritofe, Uitoto
Para los Andoke, los coleópteros son indicadores de la 
presencia de hongos comestibles; la mayoría de las mujeres 
se dan cuenta de que estos hongos están listos para recogerlos 
cuando aquellos aparecen. 
“…Cuando Bipo dan vueltas por la Maloka están avisando 
que hay hongos para comer que uno se tiene que apurar porque 
ellos se lo van a comer todo…” Isabel Makuna, Andoke
Se encontraron larvas de Erotylidae alimentándose 
del himenóforo de Auricularia delicata; se las denomina 
´Di´digiro (U), Hópó, (A) o Tootoba jiiba (M); bajo estas 
designaciones se incluye también un gran número de larvas 
3 Casabe: arepa hecha de yuca brava, Manihot sculenta, comida típica de los 
indígenas amazónicos
Figura 2 - Beetles: Tenebrionidae Pimelinae a,b,c: Erotylidae Haematochiton 
d; Erotylidae gibbifer e; Erotylidae Pseudischyrus f.
Figura 3 - Hymenophore of Amauroderma dubiopansum consumed by 
Cnemodius family Tenebrionidae
 24 vol. 38(1) 2008: 17 - 30    vASCo-PAlACIoS et al.
ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
de Dípteros que no fueron colectadas. En el himenóforo 
de Lentinula raphanica se encontró un gran número de 
Staphylinidos, no reconocidos por los indígenas.
díPTEroS
Las larvas de dípteros son abundantes en cuerpos fructíferos 
de Auricularia, Gymnopilus y otras especies de Agaricales y se 
encuentran principalmente en el himenóforo, o en el interior 
del píleo y el estípite. Al igual que las larvas de Erotylidae, se 
les llama ´Di´digiro (U), Hópó, (A) y Tootoba jiiba (M).
Las moscas de las frutas o Drosophila aparecen cuando 
los cuerpos fructíferos están maduros o en estado de 
descomposición; los indígenas las mencionan como “unos 
moscos de color rojo llamados Jaayema (U) o Jooto (M), 
que cuando el hongo está fermentado lo lame, lo chupa o le 
saca el veneno.” Vicente Makuritofe
- MAMífEroS MICófAgoS 
La información acerca del consumo de hongos por 
mamíferos es escaso y fueron Fogel y Trappe quienes en 1976 
mencionan este hecho (Cork & Kenagi, 1989) y aunque es 
poco lo que se conoce acerca de los patrones de micofagia de 
estos organismos, trabajos realizados en Australia muestran 
que cerca de 30 especies de mamíferos consumen hongos 
(Claridge et al., 1996); los hábitos micofágicos aparecen en 
especies de 11 familias de pequeños roedores (Muridae) y ratas 
Tabla 2. Entomofauna asociada a los macrohongos de la región del Medio Caquetá (U= Uitoto, A= Andoke, M= Muinane).
Taxonomía de los insectos Nombre de los insectos en lengua Especie de hongo No. Col Insectos
CoLEoPTErA
Erotylidae
No ident. sp 1
´di´dico´go (U), 
Bipofiokn ( A)
Lentinus crinitus (L.) fr., L. strigosus (Schwein.) fr. 403, 471 A. vasco-P.
No ident. sp 2 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) L. crinitus (L.) fr. 372 A. vasco-P.
Larva no ident. sp 3 
´di´digiro (U), Hópó, (A), Tootoba 
jiiba (M)
Auricularia delicata (fr.) Henn. 474 A. vasco-P.
Larva no ident.  sp 4
´di´digiro (U), Hópó, (A), Tootoba 
jiiba (M)
A. delicata (fr.) Henn. 473 A. vasco -P.
Erotylinae
gibbifer sp 1 ´di´dico´go (U) Lentinula raphanica (Murrill) Mata & r.H. Petersen  897 A. vasco-P.
gibbifer sp 2
´di´dico´go (U), 
Bipofiokn ( A)
Amauroderma sp., A. delicata (fr.) Henn., Trichaptum 
sp.
1122 A. vasco-P.; 42, 81 
SCS-I
gibbifer sp 3 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) Porial sp. 69 SCS-I
Tritominae
Haematochiton sp 1 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A)
L. crinitus (L.) fr., L. scleropus (Pers.) fr., L. raphanica 
(Murrill) Mata & r.H. Petersen, Perenniporia sp.
904 A. vasco-P.; 201, 210 
SCS-I
Haematochiton sp 2 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) Lentinus concavus (Berk) P. Henn. 176 SCS-I
Ischyrus sp 1 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) Cookeina speciosa (fr.) dennis 900 A. vasco-P.
Ischyrus sp 2 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) C. speciosa (fr.) dennis 900 A. vasco-P.
Mycotretus sp 1 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) L. crinitus (L.) fr., L.  strigosus (Schwein.) fr. 898 A. vasco-P.; 35 SCS-I
Pseudischyrus sp 1
´di´dico´go (U), 
Bipofiokn ( A)
Lentinus swartzii Berk., L scleropus (Pers.) fr., Podos-
cypha sp.
66, 69, 72, 162, 239 SCS-I
Pseudischyrus sp 2 ´di´dico´go (U) , Bipofiokn ( A) Podoscypha sp. 239 SCS-I
Tenebrionidae
Pimelinae
Cnemodius sp 1
yamoco´go (U), 
Tyuhuje (M)
Amauroderma dubiopansum (Lloyd) dennis 1074 A. vasco-P.
No ident. sp 1
yamoco´go (U), Tyuhuje (M), 
Semafiokn (A)
Pleurotus sp., L. scleropus (Pers.) fr., L. concavus 
(Berk.) P.Henn, L. crinitus (L.) fr.
903, 958, 959 A. vasco-P.; 
58, 175, 243 SCS-I
No ident. sp 2
yamoco´go (U), 
Tyuhuje (M)
L. crinitus (L.) fr. 381 A. vasco-P.
Staphylinidae
No ident. sp 1 L. raphanica (Murrill) Mata & r.H. Petersen 373 A. vasco-P.
Endomychidae
No ident. sp 1 ´di´dico´go(U) L. crinitus (L.) fr. 389, 398 A. vasco-P.
 25 vol. 38(1) 2008: 17 - 30    vASCo-PAlACIoS et al.
ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
canguro (Potoridae). La asociación se presenta generalmente 
con hongos hipogeos o de cuerpos fructíferos subterráneos, 
que los mamíferos consumen ayudando en la dispersión de 
las esporas por medio de sus excrementos. 
Trabajos con el contenido estomacal de mamíferos que 
habitan en bosques de coníferas en el estado de Oregon, 
Estados Unidos, muestran 31 especies de mamíferos 
micógafos, de los cuales 28 son pequeños roedores que 
usan hongos Basidiomycetes (61%), Ascomycetes (23%), 
Zygomycota (Endogonales 13%) y líquenes (3%) como 
recurso alimenticio (Maser et al., 1978). En un trabajo similar 
realizado al norte de U.S.A, se encontró que los hongos son 
un alimento potencial para muchas especies de mamíferos, 
entre los cuales el consumo obedece a la abundancia y la 
disponibilidad de cuerpos fructíferos hipogeos y epigeos, por 
lo que el uso del recurso fúngico se da de manera altamente 
estacional (Malcom et al., 1997), patrón similar al registrado 
para la entomofauna.
Se ha encontrado que algunas especies de ardillas incluyen 
en su dieta una gran variedad de recursos, incluyendo pequeños 
frutos, flores, corteza y látex de troncos, hojas nuevas, hongos, 
insectos y huevos de ranas (Cork & Kenagi, 1989; Giacalone, 
1997). En este estudio, los indígenas reportaron el consumo 
de hongos por Microsciurus flaviventer, una ardilla llamada 
Nopi (U), Tyityio (M) y I’x’siko (A) y aunque no fue 
posible observarla consumiendo hongos, todos los indígenas 
consultados lo mencionaron. 
Entre las especies de hongos usadas como recurso por esta 
ardilla fueron comúnmente mencionadas Lentinula raphanica, 
Trogia aff. buccinalis e Hydropus cf. cavipes var. murinialbus, 
llamadas por los Uitoto como Ekuiro´go de Nopi (Hongo 
de ardilla). En ninguno de los ejemplares colectados se 
encontró evidencia de predación por mamíferos. Entre los 
Andoke muchas veces los nombres de los hongos vienen 
representados por el nombre del animal que los consume, por 
ejemplo Lentinula raphanica (I’x’) es alimento de Microsciurus 
flaviventer (I’x’siko) y Lentinus concavus (Pe’tohé) es alimento 
del venado colorado Mazama americana (Pe’too).
“Dios le dejó a Nopi los hongos, se los dejó para comer. 
Él vive en un palo donde cría los hijos de él, cuando tiene 
hijos pequeños él busca hongos y les da. Él vive en el monte, 
parece un leoncito y come siempre hongos” Isolina Guerrero 
(Uitoto)
Para los indígenas, Microsciurus flaviventer es micófago 
desde su origen; el Creador le dejó los hongos para que los 
utilizara, y así lo hizo desde el tiempo en que los animales 
eran gente. Entre Uitoto y Muinane existe un mito que 
cuenta que “En la época en que los animales eran hombres, 
Nopi, la ardilla, se llevó a su mujer Chiapa´go, que era un 
cucarrón, a vivir a la Maloka, allí le daba de comer hongos 
y ella estaba pendiente de que él hiciera cacería, pero él no 
traía sino hongos. Ella se fue aburriendo porque eso no era 
comida para ella, pero él siguió trayéndolos, así que un día lo 
abandonó.” Isolina Guerrero, Uitoto. 
Otros mamíferos mencionados por los indígenas por 
consumir cuerpos fructíferos son el venado rojo (Mazama 
americana) y el venado chonto (M. gouazoubira); estas dos 
especies de Mazama son herbívoras, aunque se ha encontrado 
que gracias a su estómago de rumiante pueden tener una 
dieta variada, que incluye hojas, flores, frutos, brotes y 
hongos (Giacalone & Willis, 1997). Los indígenas dicen que 
normalmente estos animales consumen hongos carnosos del 
monte y que debido a esto su carne es muy fuerte y puede 
producir enfermedades. Los Uitoto mencionan a los hongos 
como parte de la dieta del venado chonto (M. gouazoubira), 
al que le gusta comer hongos de la tierra, especialmente por 
las mañanas después de un aguacero (Townsend et al., 1984). 
Entre los Muinane existe una relación nomenclatural entre 
el venado rojo llamado nibima y Lentinus scleropus, nibimi, 
ambos son reconocidos como alimentos fuertes existiendo 
restricciones para su consumo: el hongo debe cocinarse muy 
bien antes de consumirlo y la carne de venado está prohibida 
para los niños y personas enfermas o en dieta.
- oTrA fAUNA rELACIoNAdA 
Sobre Auricularia delicata se colectó un caracol de la familia 
Solaropsidae que se encontraba alimentándose de la cutícula 
del hongo. Los Uitoto llaman ´Diinipeco´go a este caracol 
y cuentan que anda muy despacio y por eso llega tarde a las 
cosechas; llega cuando ya la semilla está germinando
La tortuga terrestre morrocoy Geochelonea denticulada L. 
llamada Jupucu (M) o Yo’yafi (A), también es ampliamente 
reconocida por consumir hongos en el monte; no fue posible 
determinar la especie de los hongos, porque no se pudo 
observar este animal en campo. Hay un aparte de un mito 
Uitoto que habla del consumo de hongos por esta tortuga.
Como se anotó anteriormente, muchas veces las relaciones 
entre hongos y animales se dan porque comparten algunas 
cualidades. Además de los venados, los Uitoto y Andoke 
mencionan que el armadillo (Myrmecophaga tridactyla, Ereño 
U, y Seiokn A) está relacionado con algunas especies de 
hongos como Auricularia delicata, A. fuscosuccinea y Lentinus 
scleropus, y por eso la carne de este animal es muy fuerte y 
no se come, los indígenas mencionan que “tiene un aire de 
hongo” y por eso es tan fuerte (Townsend et al., 1984). En la 
literatura no se encuentra información sobre la inclusión de 
hongos en la dieta de este animal o de especies afines, así que 
no es posible determinar si la relación que hacen los indígenas 
es únicamente por las cualidades de la carne o porque el 
armadillo se alimenta de hongos realmente. Otro ejemplo es el 
de Lentinula raphanica que asocian con una especie de sardina 
de pequeñas quebradas (no identificada), que son considerados 
 26 vol. 38(1) 2008: 17 - 30    vASCo-PAlACIoS et al.
ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
alimentos muy sanos y por eso se utilizan en dietas y como 
comida especial para niños, mujeres en embarazo y enfermos; 
esta relación se ve reflejada también a nivel nomenclatural. 
El tigrillo Felis wiedii es otro animal comúnmente 
mencionado por tener relación con Lentinula raphanica ya 
que las manchas de la piel de este animal se asemejan a la 
forma de las fructificaciones de L. raphanica. Muchos de los 
indígenas encuestados mencionaron que este tigrillo posee una 
oración que le permite comer hongos sin que le hagan daño, 
al revisar la literatura no se encuentran registros del consumo 
de hongos por parte de esta especie o de alguna otra especie de 
felino relacionada. Los Uitoto dicen que cuando L. raphanica 
fructifica en grandes cantidades es porque nace con la fuerza 
del tigre (López, 1989).
LA TrILogíA INSECTo-HoNgo-BEJUCo
“La hormiga conga fue castigada por burlarse de la hija 
de Royima (Padre Creador) y por todo el dolor que le causa 
a las personas con su picadura, así cada año durante la época 
de friaje mueren muchas congas, el cuerpo de éstas se pone 
blanco por un hongo y poco a poco se forma el bejuco de 
yaré…” Reinaldo Ruíz (Uitoto)
La relación entre la conga y el bejuco de yaré fue citada 
anteriormente por Sanjuan (1999) para los indígenas Inganos 
del Putumayo, Colombia, donde encontró que en el mito 
de origen del bejuco Heteropsis flexuosa (Araceae) o yaré, la 
hormiga conga (Paraponera clavata) queda amarrada al bejuco 
y le transmite su fortaleza; de esa manera la conga paga a los 
Ingas los daños que ha causado pues el yaré sostiene sus cercas 
y casas. La relación conga-yaré no es para los Ingas una relación 
de parasitismo sino de mutua ayuda, en la cual el bejuco se ve 
representado por el hongo Cordyceps que parasita este insecto, 
y las “raíces” que salen de la hormiga corresponden a sinemas 
y estromas del hongo y representan el bejuco. Esta relación 
insecto-hongo-bejuco se encontró también para Uitoto, 
Muinane y Andoke.
Durante algunos días de los meses de junio y julio, en la 
región amazónica se presentan disminuciones sustanciales en 
la temperatura causadas por influencia de los vientos alisios 
del Sureste, que durante el invierno del hemisferio sur llegan 
hasta más o menos los 8º de latitud Norte (Guhl, 1975). Estos 
días, normalmente 3 ó 4, son llamados por los indígenas días 
de friaje y la temperatura promedio llega a los 10 ó 12º C. El 
friaje es el inicio del calendario ecológico de las etnias de esta 
zona y por ello es una época muy importante de purificación 
y de planeación de actividades, pero además es el momento 
en que la conga debe enfrentar su castigo y morir para dar 
paso al nacimiento del bejuco yaré (Heteropsis tenuispadix y 
H. flexuosa, Araceae).
El castigo no es solo para la conga, también muere el 
alacrán y de él nace el bejuco Gio (U) o bejuco de mareo4 
(Araceae), que se usa para tejer nasas o trampas para pescar: 
muere la mariposa Janabuyagi (U), de la cual nace el bejuco 
llamado Ñodokio (U) o falso burro5; muere la hormiga 
Jebaiyucuma (U), castigada por hacer maldades al hombre, 
y de la que nace el bejuco Ñarao (U) o bejuco de flema 
(Philodendron hylaeae, Araceae); y muere la araña por haber 
picado o mordido a los seres humanos causándoles grandes 
sufrimientos y de ella nace una planta parásita o mata palo 
llamada Viripiti (U) (Oryctanthus alveolatus, Loranthaceae), 
que sirve para curar golpes o fracturas. De esta manera, estos 
animales dan origen a plantas que son de utilidad para los 
indígenas (Tabla 2).
“Los anteriores insectos al comienzo eran un mal y por 
eso Royima6 los castigó causándoles la muerte, para que de 
ellos nacieran las plantas que serán de gran utilidad para el 
hombre.” Reinaldo Ruíz (Uitoto).
Al profundizar en la relación de los insectos con los 
bejucos, contaban los indígenas que después del friaje se 
pueden encontrar las congas y otros insectos muertos sobre 
las ramas altas de los árboles, y que “poco a poco el cuerpo 
de la conga se pone blanco y va saliendo el bejuco”. Sanjuan 
(1999) encontró que entre 24 y 48 horas después de parasitada 
una hormiga por Cordyceps, ésta muere y empiezan a emerger 
micelio y sinemas a través de las uniones de sus extremidades 
o por el pronoto. Para estos indígenas, el hongo vendría a ser 
un estado intermedio entre los insectos y los bejucos, aunque 
reconocen que los bejucos también tienen su semilla y por 
medio de esta se reproducen y dispersan por el monte. 
Existen aproximadamente 135 especies de Cordyceps 
que parasitan toda clase de insectos y arácnidos (Sanjuan, 
1999). Para la región del medio Caquetá se tienen registros 
de 2 especies de Cordyceps: C. chlamydosporia H.C. Evans, 
encontrada sobre huevos de moluscos, y Cordyceps sp.nov, 
encontrada sobre una machaca, Fulgora sp. (Homoptera), 
(Franco et al., 2005). 
La relación entre la hormiga y el bejuco es puramente 
simbólica, muchos de los bejucos y plantas relacionadas con 
la trilogía hormiga-hongo-bejuco, forman estructuras que 
asemejan insectos, como el caso de Oryctanthus alveolatus, 
además al formarse el cuerpo fructífero del hongo este parece 
como si estuviera saliendo del cuerpo del insecto, un primer 
brote del bejuco.
Otra interpretación para esta relación fue mencionada por 
los indígenas Andoke; para ellos, los hongos se originaron de 
una torta de casabe que cayó con fuerza a la tierra y con el 
choque se reventó y se esparció por el suelo; de ahí comieron 
los grillos, la conga y los coleópteros, por esto cuando 
4, 5 de estos bejucos no se colectó especímen.
6 royima: Personaje mítico masculino, que representa al creador.
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ConoCImIento etnoeCólogICo de loS hongoS entre loS IndígenAS UItoto, 
mUInAne y Andoke de lA AmAzoníA ColombIAnA
envejecen, se vuelven hongo, porque la fuerza del hongo le 
gana a la fuerza del cuerpo.
CONCLUSIONES
El conocimiento indígena es un pensamiento integrador 
u holístico, el que contiene conceptos ecológicos inmersos en 
un discurso mítico que se ha transmitido generacionalmente a 
través de la palabra, en el cual se ven reflejadas las premisas que 
rigen las relaciones humano-naturaleza, así como las relaciones 
entre los elementos del medio, brindando información 
biológica y ecológica sobre las especies. Como lo menciona 
López (1989), los indígenas tejen su pensamiento en red, de 
tal manera que no se es posible pensar en plantas sin hablar 
de animales o de otros factores de su entorno. 
Los hongos son el segundo grupo más abundante 
en el mundo después de los insectos, y se estima que 
existen aproximadamente un millón y medio de especies 
(Hawksworth, 1991; Lodge, 2001), de las cuales solamente 
un poco más de 64.657 han sido descritas (Kirk et al., 2001). 
El desconocimiento de la flora micológica es significativo en 
la región tropical, por lo que se hace evidente la necesidad 
de realizar investigaciones que aporten al conocimiento de 
estos organismos en nuestros países. Al indagar acerca de los 
hongos se obtuvo no solo información cultural y biológica 
de las especies, sino que se encontró información importante 
acerca de la relación de los hongos con insectos, mamíferos 
y plantas en la región del medio Caquetá. La información 
recopilada en este trabajo arroja nuevos datos a la dieta de 
especies de mamíferos y de coleópteros, la cual es escasa debido 
a la falta de estudios a este respecto en la región amazónica. 
La pérdida del conocimiento de las etnias indígenas conlleva 
a la desaparición de un cúmulo de información muy valiosa 
acerca la biología y ecología de plantas, animales y hongos. 
Este tipo de aproximaciones puede contribuir al conocimiento 
“científico”, al dar información acerca de aspectos poco 
conocidos del bosque húmedo tropical, como el de las 
interacciones ecológicas entre organismos, en este caso entre 
hongos-plantas y hongo-animales, sirviendo de punto de 
partida para la realización de investigaciones científicas que 
corroboren y profundicen en el conocimiento de este tipo 
de relaciones.
AGRADECIMIENTOS
El trabajo se hizo posible gracias al apoyo financiero de 
NWO y WOTRO grant WB 84-525 del Dr. Teun Boekhout 
(CBS, Utrecht, The Netherlands) y del Laboratorio de 
Taxonomía y Ecología de Hongos de la Universidad de 
Antioquia. Aida Vasco agradece el apoyo económico que 
recibió de sus padres (Luis Guillermo Vasco y Aída Palacios), 
igualmente Sandy Suaza agradece a sus padres (Matilde 
Blandon y Jaime Suaza). Los autores deseamos expresar 
nuestros más sinceros agradecimientos a todos y cada de 
los indígenas de las etnias Uitoto, Andoke y Muinane de 
medio Caquetá por permitirnos vivir con ellos momentos 
tan especiales y compartirnos su conocimiento acerca de los 
hongos del bosque tropical, en especial a los abuelos Uitoto 
Vicente Makuritofe, Emilia Faribia´go, Isolina Guerrero, 
Magdalena Farirama y Reinaldo Ruíz, así como para Marcelino 
Fiagama y Berta Valencia, Francisco Faya y Manuela, Chucho 
y Orfelina, Monserrath Kaimeramuy, Luis Sueroque, Henri 
Fusiamena y familia, la familia Mendoza, Diógenes Ruíz, 
Genoveva López y Vicentico. A los caciques Muinane: Jorge 
Ortiz y Chucho Ortiz del clan Piña, Mariano Suárez del clan 
Manguare, Rafael Mukutuy del clan Gusano y Eduardo Paki y 
Aide del clan Coco y a sus familas y a Fisi Andoque y familia, 
así como a Mario, Tañe, Raquel, Alfonso y Maria Sabina. 
A Francisco Roldán, Julio Betancur, Edgar Linares, Alvaro 
Idarraga,  Iván Gil, Eduardo Amat y Nicolás Castaño por su 
ayuda en la determinación del material botánico y zoológico. 
A Eudocio Becerra por sus aportes en aspectos lingüísticos en 
la lengua Uitoto y a Alejandra Vasco y Maria Alice Neves por 
la traducción al portugués.
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recebido en 18/05/2007
Acepto en 11/10/2007

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