Positivismo vs. Panteísmo en España y México: Repercusiones.

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TEMAS  | enero - abril 2006 25
Notas
Positivismo vs. Panteísmo en España y México:
Repercusiones
Resumen
En este pequeño ensayo filosófico se expone de
modo general (pero no por ello superficial) el origen,
importancia e influjo del sistema filosófico  krausista
tanto en España como en México. Para el caso español,
el influjo será educativo y moral. En el caso mexicano,
el krausismo o panteísmo se enfrentará a la ideología
educativa-política del positivismo, que fue la ideología
oficial del porfiriato; pero, más allá de esto, se trata de
dos formas de entender y concebir el mundo. Sin duda
alguna, como lo apunta el autor, investigar y analizar esa
polémica que se da en la segunda mitad del siglo XIX
mexicano, contribuirá a entender el contexto
educativo, técnico-científico, político, social y espiritual
del México de finales del siglo decimonónico y
principios del XX.
l. El krausismo español
Durante la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló
en España el movimiento intelectual conocido como
krausismo. Es un movimiento filosófico conocido como
panteísmo o racionalismo armónico, según el cual el
mundo es un ser finito que se desarrolla en el seno de
Dios infinito, siendo éste el fundamento personal del
mundo. El mundo está diversificado en la Naturaleza y
el Espíritu, los que confluyendo en la Humanidad
tienden a una armonía perfecta en el seno de Dios, a
través de la racionalización progresiva de las
instituciones humanas. Sin embargo, es necesario
apuntar, que el krausismo hace hincapié, más que en
la metafísica, en la ética y en el derecho.
Si se analiza con detenimiento el krausismo español,
es posible afirmar que no fue estrictamente una
escuela filosófica, sino más bien, un complejo
movimiento intelectual, religioso y político que supo
conjuntar a la "izquierda"  burguesa liberal y propugnó
por la racionalización de la cultura española. Sus
seguidores tratan, de manera especial, los temas de
sociología, pedagogía, ética, derecho, a la vez que
promueven un vasto movimiento de educación popular
que se logra concretar en la Institución Libre de
Enseñanza. Por lo mismo se puede decir con seguridad
que el krausismo español fue más un estilo de vida que
vino a sustituir los supuestos tradicionales de la
religiosidad española, por el de una moral estricta y el
cultivo de la ciencia y de una religión semisecularizada.
El krausismo en España se le puede encuadrar, entre
los años de 1850 a 1880, tiempo en el que coincide con
los años de su máximo florecimiento, de 1860-1870.
Después de ésta década, poco a poco el krausismo irá
perdiendo vigencia y empieza a avanzar el positivismo,
hasta que llega a ser dominante en la mayoría de las
naciones europeas.
Las obras fundamentales de Julián Sanz del Río,
que, por cierto, son más bien manuales, las forman:
Lecciones sobre el sistema de filosofía de Krause (1850),
La idea de la humanidad para la vida, C. Ch. F. Krause.
Sistema de la filosofía Metafísica. Primera parte. Análisis
(1860) y el Análisis del pensamiento racional. Es
importante apuntar que todos ellas son refundiciones
demasiado libres de los textos de Krause1. En la
vertiente de Sanz del Río predominó la práctica del
sistema krausista, su poder educativo de la personalidad
moral de las agrupaciones sociales en su caminar hacia
la racionalidad y la libertad de acuerdo con las
condiciones históricas de la época, lo cual ocasionó
entusiasmo pero también repulsas. Por la vía analítica
se llega al conocimiento de un «yo finito», en el que
1 Cfr. Antolín C., Sánchez Cuervo, Op.cit. Loc. Cit.
TEMAS  | enero - abril 200626
confluyen la Naturaleza y el Espíritu, los que llevan a
una "esencia infinita" y fundamental: al "Ser Absoluto".
Krause rechazaba el agnosticismo absoluto kantiano
y la filosofía del sentimiento de los románticos. La
reflexión sobre Dios le proporciona por la "vía sintética",
una ciencia en la cual se apoya la ciencia de la Razón,
de la Naturaleza, del Espíritu y de la síntesis humana.
La historia del mundo es una historia de las ideas, de
las determinaciones de la divinidad. La humanidad
realiza en el mundo la idea de Dios, tendiendo al ideal
de la humanidad, a la plenitud intelectual y moral del
hombre. La historia es la vuelta del hombre a la unidad
de Dios. La aspiración de la filosofía de Krause es la
superación de todos los dualismos: entre sujeto y
objeto; entre la lógica abstracta y la lógica concreta;
entre el dualismo ontológico, la sustancia y el accidente;
el infinito y lo finito; la identidad y la diferencia; el
dualismo teo-cosmológico y Dios, el que considera al
mundo como enteramente otro, dependiente de Dios;
el dualismo que aparece en la historia de la filosofía,
que se mueve entre el idealismo y el materialismo,
mediados algunas veces, por el escepticismo negativo,
por el eclecticismo o el sincretismo superficial; y entre
tal o cual tentativa imperfecta de armonización de los
contrarios bajo la más alta unidad. En esta pretensión y
búsqueda de la armonía en una unidad superior, se
deben resolver las contradicciones de la ciencia racional;
al igual que en algunos filósofos de la antigüedad y de
la edad moderna, este tipo de proposiciones es una
muestra de absoluta expresión panteísta.
Luis Vidart Schuch considera que la doctrina de
Krause es la continuación progresiva del espíritu que
informa a las escuelas sincréticas y eclécticas, necesario
precedente del racionalismo armónico. "Así vemos que
Krause modifica y procura armonizar bajo una suprema
unidad todas las direcciones capitales de la ciencia
alemana". Krauze afirma, como ya lo hizo Kant, que es
necesario iniciar la construcción de la ciencia por el
conocimiento del hecho de la conciencia, pero
poniendo la cuestión bajo términos distintos: rechaza
la fe práctica como fundamento del saber humano y
admite, con Schelling y Hegel, el conocimiento
trascendental y absoluto. Del mismo modo, toma como
punto de partida la intuición del yo, tal y como lo hizo
Fichte, sin embargo, niega que este término sea el
fundamento primero de la realidad. Y al pretender
salvarse del idealismo subjetivo y admitir el valor de la
experiencia externa, que sostiene Herbart, lo lleva a
separarse de éste último pensador, al considerar que
el conocimiento sensible sólo es explicable mediante
los más altos conceptos de la ciencia metafísica;
queriendo evitar la oposición que tantas veces aparece
en la historia, entre los creyentes en la Razón Divina y
los adoradores de la razón humana; admite la revelación
temporal de la verdad religiosa, la que de ninguna
manera puede ser contraria a la eterna revelación de
Dios en el espíritu finito. Pero Krause desconfiando de
la revelación religiosa que se verifica en el tiempo,
apuesta, según el krausista Ortí,  a que
el único medio que tiene el entendimiento
y el corazón de los hombres religiosos de
conservarse en este punto castos y puros, es
que se esfuercen en recibir en sí puramente
las eternas revelaciones de Dios y todas las otras
revelaciones individuales y temporales, ahora
sean propias o ajenas que se den, apreciarlas
según  la eterna esencia de su contenido,
contrastarlas según los quilates de las eternas
revelaciones de Dios... Estando la revelación
individual de Dios en armonía con las leyes del
desarrollo del ser racional finito, se sigue que
Dios se revela individualmente a los hombres
que ya han sido hechos íntimos de la eterna
revelación de Dios, en conciencia, en
sentimiento y querer. Cuanto la vida de cada
hombre  y de la humanidad progresa más en
su carrera hacia su madura perfección, cuanto
más maduramente aumentan el hombre y la
humanidad en conocimiento y voluntad de
Dios, tanto más aptos y dignos se hacen de
recibir individuales revelaciones de Dios2.
Algunos estudiosos de la filosofía de Krause,
sostienen, que éste al ensayar su propuesta armónica
cita las teorías religiosas de Brama, Zoroastro, Moisés,
Jesucristo y Mahoma, y afirma que sólo así se adelantan
los pueblos por caminos diversos y de las diferentes
partes del conocimiento y del sentimiento religioso,
para dirigirse al puro pleno y común término de la
intimidad de Dios. En ésta descansa la esperanza
también de la humanidad de esta tierra en la más alta
perfección de la ciencia y de la vida armónica del ser,
libre de preocupaciones y de ciegas reglas de fe, de
2 Ibid, Loc. Cit.
TEMAS  | enero - abril 2006 27
suposiciones arbitrarias de la confusión de lo temporal
con lo eterno y de la adoración de lo finito. Con esto,
como es  claro, Krause niega la religión positiva, pues
para él vale tanto indicar que hay varias revelaciones
sobrenaturales, como negar la verdad absoluta y las
exclusivas de cada una de estas revelaciones.
Cuando salió a la luz pública el Sistema filosófico
de Julián Sanz del Río, uno de sus más aventajados
discípulos, Francisco de Paula y Canaleja escribió la
Crónica de ambos mundos (1860), es un profundo
juicio crítico, donde después de exponer el estado
intelectual de la Europa Latina, va a rechazar como
incoherentes las doctrinas hegelianas enseñadas en los
libros de Vacherot y de Vera. Escribe que Gioberti "yace
olvidado bajo el peso de sus paradojas y
contradicciones"; que Rosmini no cuenta con discípulos
y  Proudhon cambia de ideas según lo exige el carácter
de sus polémicas y presenta como remedio a tamaña
confusión científica, serias y sintéticas teorías del
sistema de Krause.  También publicó de Paula Canaleja
su discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid, sobre
el Estado actual de la filosofía en las naciones latinas
(1861), cuyas apreciaciones, en mi opinión,  son en su
mayor parte correctas3.
Si comparamos a Sanz del Río con los otros
expositores del "racionalismo armónico" de los países
neo-latinos como Arhens y Tiberghien, éste se levanta
por encima de los dos, en cuanto a la precisión científica
con la que acierta a dar a sus escritos; de calidad de
gran mérito y conveniencia, especialmente en España,
donde el sistema de diversa, y aún, de contradictoria
índole, no considera los preceptos que nacen del
método y del organismo científicos.
El krausista español Eduardo Rute publicó en la
sección de variedades de un periódico político llamado:
El Reino, una serie de artículos que llevan por título:
Exposición y juicio crítico del libro titulado Lo Absoluto,
por D. Ramón de Campoamor. La gran extensión de
estos escritos los hace de muy digno examen y
atención a los que intentaban en aquel momento,
observar el desenvolvimiento de la ciencia española.
En su primer artículo Rute señala la posibilidad de que
fructifiquen en España los estudios filosóficos. Escribe
que existe un notable error en la afirmación,  ya "que
nuestro carácter no se presta a la reflexión metódica".
Y continúa diciendo, "si bien no podemos aspirar a ser
característicamente reflexivos o racionalistas, no
debemos dejar de serlo en cuanto nos sea posible para
reforzar así nuestro valimiento real. Lo que falta en
nuestro país no es quién obre, sino quién reflexione".
En oposición a Rute, algunos autores
contemporáneos como P. Cuevas y de Valera, Laverde
Ruiz, Campoamor, Azcárate, Luarca y otros escritores
krausistas, consideran que la filosofía en España de
ningún modo puede ser vista como una planta
"exótica", como parece derivarse de las palabras de
Rute. Y apuntan que este menosprecio de las
tradiciones científicas españolas puede dar origen a
grandes males. Por lo mismo suponen que "existe cierta
nacionalidad intelectual" cuya conservación es
conveniente para la seguridad e independencia de la
nacionalidad política.
En las discusiones en los ateneos y las academias
científicas se presentaron siempre como los
campeones del krausismo los jóvenes ilustrados Nicolás
Salmerón y Alonso y Facundo de los Ríos y Portilla. Es
digno de notoriedad las tesis doctorales de Salmerón y
de los Ríos, la primera referida a la concepción racional
de la historia, y la segunda dedicada al examen de la
obra de Luis Vives, todo lo cual marca una tendencia,
que con el tiempo, puede destruir la unidad científica.
La traducción al español de la obra de Tiberghien
reavivó momentáneamente a la escuela krausista, pero
hacia 1880, como grupo y doctrina, ésta ya había perdido
vigencia. Así, el grupo krausista se fue desintegrando
poco a poco, pasándose muchos de sus miembros a
las nuevas corrientes neokantinas o positivistas4.
2. El krausismo contra el
positivismo, en el horizonte
mexicano
El libro del filósofo español Antolín C. Sánchez
Cuervo, intitulado: Las polémicas en torno al
krausismo5, es un trabajo de investigación filosófica
3 Cfr. Guillermo Fraile, O.P., Historia de la filosofía española,
España, Biblioteca de Autores Cristianos, 1772.
4 Para la redacción de esta primera parte nos fue de suma
utilidad las obras de Manuel Menéndez y Pelayo, Historia
de los heterodoxos españoles, en cuatro volúmenes,
Argentina, Editorial, Peraldo, 1945; Juan López Morrillas
El krausismo español, México, FCE, 1956; Vicente Cacho
Viu, La Instrucción Libre de Enseñanza, España, Rialp,
1962; y la excelente investigación  de Antonio Jiménez
García, El krausismo y la institución libre de enseñanza,
España, Cincel, 1986.
TEMAS  | enero - abril 200628
realizado de manera científica, metódica y sistemática,
en el se estudia se estudia la introducción del krausismo
en España y, especialmente, en el México
independiente y reformista, liberal y positivista del siglo
XIX, y, de manera colateral, se señala su presencia en
algunos países de América Latina, como Argentina,
Uruguay, Perú, Brasil, Costa Rica, entre otros.
Después de los ya clásicos trabajos de Leopoldo Zea,
El positivismo en México: Nacimiento, apogeo y
decadencia (1943-44), donde estudia a los liberales
krausistas mexicanos enfrentados con los positivistas,
una lucha muy agria, difícil e incluso violenta, entre
posiciones neoconservadoras liberales y los positivistas
evolucionistas especerianos; el de Arturo Ardao, Batlle
y Ordóñez y el positivismo filosófico, (1951), texto
pionero de los estudios filosóficos del krausismo en el
Plata. Libro en el que el autor descubre, escondido bajo
los pliegues de un espiritualismo racionalista de
inspiración "cousiana", la línea krausista. Para mostrarla
Ardao se sirve, del que fuera dos veces presidente del
Uruguay, Batlle y Ordóñez, que hasta entonces era
considerado como positivista comtiano. Empero, la
firma que estampó el propio Batlle, durante su segunda
presidencia en la portada del libro Curso de derecho
natural de Heinrich Arhens, escribe: «en esta gran obra
he formado mi criterio sobre el Derecho y ella me ha
servido de guía en mi vida pública», esta afirmación deja
muy pocas dudas respecto a su krausismo6; en el otro
lado del Plata, Arturo Andrés Roig, escribe dos textos
de obligada consulta: Los krausistas argentinos (1969)7;
y el Esquema para una historia de la filosofía
ecuatoriana (1977)8, ambas obras, son enjundiosos
estudios sobre el pensamiento argentino y ecuatoriano,
y la introducción de las ideas de pensadores modernos,
tanto krausistas como "experimentalistas", en las cuales
no se destacan, precisamente, las de origen español,
sino de la Europa Latina; el libro de Clementina Díaz
de Ovando, La escuela nacional preparatoria.  Los
afanes y los días, 1867-1910, en dos volúmenes9; es un
relevante trabajo histórico de necesaria consulta sobre
la historia de la Escuela Nacional Preparatoria, donde
se destacan las innumerable polémicas entre liberales
jacobinos y los positivistas, entre conservadores
liberales y los positivistas-liberales; el de Charles A.
Hale, La transformación del liberalismo en México a
finales del siglo XIX10; y, obviamente, el libro de Ma. Del
Carmen Rovira Gaspar, Aproximaciones a la historia de
las ideas filosóficas en México. Siglo XIX y principios del
XX (1997)11, constituido por estudios sobre el
pensamiento de autores liberales, tomistas,
neotomistas, positivistas, krausistas y espiritualistas del
siglo XIX y principios del XX, algunos de ellos poco
conocidos, realizados por un destacado grupo de
jóvenes alumnos y maestros bajo la atinada dirección
de la Dra. Ma. Del Carmen Rovira. Sin embargo, salvo
estos trabajos, no se conoce, hasta ahora, que se hayan
realizado en América Latina, específicamente, estudios
recientes y profundos sobre el krausismo
La segunda mitad del siglo XIX mexicano,
especialmente, los años posteriores al gobierno de
Benito Juárez, se va implantar el proyecto positivista en
la educación y, a la vez, como ideología política. Sin
embargo, un destacado grupo de intelectuales
mexicanos de origen liberal se va a oponer de diversas
maneras a éste. Los viejos jacobinos liberales, por
ejemplo, que en poco estaban de acuerdo con las tesis
y las prácticas del positivismo, inician en 1880 una fuerte
ofensiva contra las doctrinas positivistas. La ofensiva era
doble: por un lado, se iba a atacar directamente las
doctrinas positivas en la Escuela Nacional Preparatoria
(ENP), eliminado el texto de Lógica de Bain, aprobado
por esta escuela; por la otra, se volvía a la carga contra
las derrotas de los grupos conservadores, como a la de
los conservadores de nuevo cuño y que se apoyaban
en la doctrina positiva12.
5 La investigación forma parte del proyecto de investigación
Polémicas filosófico-político-religiosas en México, en el
siglo XIX, dirigido por la Dra. María del Carmen Rovira
Gaspar, (UNAM, DGAPA IN440/397), las citas están
referidas al borrador del texto próximo a publicar en la
Editorial Jitanjáfora, Morelia Michoacán.
6 Arturo, Ardao, Batlle y Ordóñez y el positivismo filosófico,
Montevideo, Número, 1951, p 166.
7 Arturo Andrés Roig, Los krausista argentinos, México, José
María Cajica, 1969.
8 Arturo Andrés Roig, Esquemas para una historia de la
filosofía ecuatoriana, Ecuador, Pontificia Universidad
Católica, 1977.
9 Clementina, Díaz de Ovando, La Escuela Nacional
Preparatoria. Los Afanes y los días, 1867-1910, 2 Vol.
México, Instituto de Investigaciones Estéticas/UNAM, 1972.
10 Charles A. Hale, La transformación del liberalismo
mexicano a finales del siglo XIX, México, Vuelta, 1991.
11 María del Carmen Rovira Gaspar (coordinación,
introducción y textos), Una aproximación a la historia de
las ideas filosóficas en México. Siglo XIX y principios del
XX, México, FFyL/UNAM, 1997.
12 Cfr. Leopoldo Zea, El positivismo en México. Nacimiento,
apogeo y decadencia, México, FCE, 1975, p. 320.
TEMAS  | enero - abril 2006 29
La vieja guardia, señala Zea, volvía, por un lado, a la
carga pidiendo de nueva cuenta la desarmotización de
los bienes de la iglesia; por el otro, preparaba un ataque
a la Reforma Educativa de Gabino Barreda, empezando
por eliminar la Lógica positiva de Bain.  El ataque al
positivismo vendría en forma de decreto, por medio del
cual La Secretaría de Educación ordenaba que fuese
retirada de la ENP "la Lógica de Bain, y se impone como
texto oficial la Lógica de Tiberghien. La obra del
krausista belga había sido dada a conocer por José M.
Del Castillo Velasco. A continuación se desató una
polémica entre liberales que apoyaban el texto krausista
y la positivista, que lo atacaba"13.
Años antes, tanto la Lógica de Bain como la de
Stuart Mill, habían sido objeto de otros ataques. En 1877
Barreda hace una defensa del segundo; en 1880, poco
antes que se dictara el Decreto, algunos profesores de
la ENP trataron de eliminar como texto oficial la Lógica
de Bain. Adujeron una diversidad de razones en contra
del texto positivista, como aquellas, de que éste era
condenado por la opinión pública; que el sistema
enseñado por el positivismo empuja a los jóvenes al
suicido, puesto que niega la vida futura al negar el
conocimiento de lo absoluto; por otra parte, se señalaba
que imponer este texto era anticonstitucional, porque
acaba la libertad de conciencia y ataca la moral pública.
Antolín Sánchez escribe que las polémicas en torno
de la Lógica  del krausista belga Guillame Tiberghien,
una vez de que fue adoptada por la Escuela Preparatoria
como manual entre 1880 y 1882, muestra el núcleo
principal de la influencia del krausismo en el México
del siglo XIX. Los alegatos de Ignacio Manuel Altamirano
e Hilario Santiago Gabilondo, en el periódico la
República a favor de esta medida y, las consiguientes
réplicas de Justo Sierra, Porfirio Parra, el español-
mexicano Telesforo García y otros, en las publicaciones:
La Libertad, El Centinela Español y El Método. Los
manuales de lógica krausista desempeñaron un rol
estratégico al servicio de dos grandes sectores del
liberalismo mexicano: de los positivistas o "liberal-
conservadores", por un lado, y los jacobinos o "viejos
liberales", por el otro. Se disputan en el seno de la ENP,
la hegemonía de dos concepciones distintas, e incluso
antagónicas de la educación, el progreso, la libertad y
el Estado. El krausismo de Tiberghien fue, algunas de
las veces, empuñado contra el positivismo oficial, por
el liberalismo disidente y desplazado. Era urgente para
estos liberales encontrar una doctrina filosófica que se
opusiese a este relativismo positivista, y pensaron que
esta doctrina podría ser el krausismo. Sirviéndose del
krausismo trataron de apuntalar las conquistas del
liberalismo mexicano, y buscan convertir en absolutos,
los ideales del mismo.
Antolín C. Sánchez Cuervo, después de analizar
distintas investigaciones sobre la presencia del
krausismo en México, considera que los estudios
historiográficos sobre éste han sido excesivamente
elementales: o bien, desde los problemas específicos
del liberalismo y del positivismo, o bajo este doble y
simultáneo condicionamiento. Por esta razón su trabajo
es un intento por desentrañar esta presencia, pero a
partir de las fuentes primarias, siguiendo los itinerarios
históricos, filosóficos y políticos que hicieron posible su
difusión en México: tanto de la Lógica de Tiberghien
como del Curso de derecho natural de Arhens. Realiza
una aproximación a los contenidos de estas obras y
como fueron concebidas por sus autores.
A la luz del conocimiento "armónico o aplicado",
Sánchez Cuervo estudia la Lógica de Tiberghien y el
Curso de derecho natural de Arhens. Señala que el
primero intenta explicar la estructura de la ciencia a
través de la síntesis de la corporeidad y de la
racionalidad, la cual será rebasada por la Naturaleza y la
Razón o el Espíritu. Estos organismos superiores,
infinitos en su género, se condicionan recíprocamente,
de tal forma, que uno no puede ser la razón del otro,
por ello debe existir un principio común, infinito e
infinitamente absoluto, causa incausada, principio
último, al que se le "llama Dios".
Sin embargo, nuestro autor señala que a Tiberghien
no le interesa demostrar la existencia de Dios como
principio de ciencia, en la medida de que éste no
puede ser demostrado en una relación de inferencia
lógica causal, ni mediante otra forma demostrativa, de
allí la deslegitimación krausista de cualquier
procedimiento deductivo para probar la existencia de
Dios, ya sea por vía ontológica, teleológica o moral, ya
que: "entonces dependerían de unas premisas
previamente formuladas, perdiendo así su supuesta
incondicionalidad. Todo lo contrario debe ser el
principio y fundamento de toda demostración...
Tiberghien, a partir de la idea de causalidad se limita a13 Ibid., p. 321.
TEMAS  | enero - abril 200630
Notas
suscitar y madurar la noción de Dios en la conciencia; a
preparar su intuición final en tanto que ser
necesariamente existente, evidente por sí mismo, pero
no a probar su cualidad existencial... La intuición de este
ser más allá de toda indagación causal culmina el
desarrollo de la parte analítica"14, la que ocupa una parte
secundaria en su Lógica, de claras reminiscencias
espinosistas y postkantianas, las que desarrolla en la
Métaphysique ou partie sythétique de la scièncie, obra
inédita, fechada en 1888-89. A pesar ello, su importancia
en el organismo krausista de la ciencia queda fuera de
toda duda desde el momento en que completa el
análisis que advierte la discordancia o concordancia que
puede existir entre "nuestras intuiciones y las cosas".
Es un grado de certeza comparable a la geometría, por
la objetividad que proporciona el razonamiento
deductivo. Por otro lado, según Tiberghien, la síntesis
comprende casi todo el razonamiento que el
pensamiento puede hacer sobre el conjunto de las
cosas. Se trata de un saber que contiene la esencia de
Dios, sus atributos ontológicos y morales; como cuáles
son las relaciones de Dios con el mundo; cuáles son
sus propiedades y los diversos aspectos del universo;
cuáles son los caracteres del Espíritu, de la Naturaleza
y de la Humanidad; cuáles los principios de la
cosmología y de las ciencias particulares que están
dentro de este dominio. Es decir, todos aquellos
conocimientos que en el análisis se mostraban aislados
se resuelven "como parte de un mismo todo".
El trabajo Cursos de derecho natural de Arhens, se
funda en la praxis krausista, empezando por la
concepción iusnaturalista dependiente de la definición
panteísta: "toda esencia es por naturaleza buena". Su
bondad consiste en una expresión de naturaleza
racional conforme a las leyes que gobierna la vida
divina. La moralidad es la cualidad que define la
voluntad cuando realiza libre y desinteresadamente el
bien mismo. Pero la voluntad no puede realizarse de
forma solitaria, desde el momento en que se sustenta
en la forma organicista del mundo. Sociable, por
definición, el individuo krausista está permanen-
temente trascendido por organismos excéntricos sin los
que no podía canalizarse su infinita perfectibilidad. El
"armonicismo ontológico" se proyecta en un
"asociacionismo"  sin límites, que oscila
entre el primitivo vínculo familiar  y la presunta alianza
de la Humanidad. En medio de estos reduccionismos
emerge el Estado ético orgánico, el organismo de la
cultura, de la Humanidad. Imagen del estado ideal15.
El krausismo ha sido tradicionalmente considerado
como una corriente de pensamiento singularmente
español, empero, la recepción de las ideas en un
ambiente particular, reúne los suficientes méritos para
convertirse en una filosofía autóctona, con
independencia sustancial de su origen alemán. Es de
señalar que las obras del krausismo que llegan a
Latinoamérica, son las de Arhens y Tiberghien y no las
del español Julián Sanz del Río o de Giner de los Ríos,
sin por ello se pueda negar su presencia. "El curso
filosófico-jurídico de Arhens ya era conocido en
numerosas escuelas latinoamericanas hacia la mitad del
siglo, dos décadas antes de que empezaran a serlo los
grandes clásicos del krausismo español; con
independencia de su pronta divulgación, las ideas de
Arhens, y también de Tiberghien, ejercieron además
una mayor influencia"16.  Para demostrar su afirmación
Sánchez Cuervo da un gran número de ejemplos de la
presencia del krausismo en algunos países de América
Latina como Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Bolivia,
Chile, Ecuador, Cuba, Costa Rica y Puerto Rico17.
Así las razones que favorecieron la adopción de los
escritos de Arhens y de Tiberghien delante de sus
correligionarios españoles, no parece encerrar ningún
misterio. Recién emancipadas de sus regímenes
coloniales, las jóvenes naciones latinoamericanas
experimentan una evidente reacción contra la antigua
metrópoli. Consideran, además, que la modernidad
española es todavía muy precaria.  Por esto mismo,
Sánchez Cuervo apunta: "De ahí que toda referencia,
tanto política como cultural, provenga preferen-
temente, del mundo francófono o anglosajón; el
espiritualismo de Víctor Cousin, el krausismo de Arhens
y Tiberghien o el  positivismo de Comte, Spencer y Mill
serán modelos a tener en cuenta en las nacientes élites
intelectuales; unas y otras ideas se adaptan
estratégicamente a las exigencias de nuevos y
complicados contextos"18.
En el horizonte mexicano se pueden encontrar
referencias al krausismo que remiten a una común
14 Antolín C., Sánchez Cuervo, Op. Cit. p 18.
15 Cfr. Ibid. pp. 18-19-20-21.
16 Ibid. p. 30.
17 Cfr. Ibid.,  pp. 30-31-32-33-34-35.
18 Ibid., Loc. Cit.
TEMAS  | enero - abril 2006 31
Notas
hostilidad hacia esta corriente filosófica, se la encontró
por momentos, por parte del catolicismo tradicional. Así
lo expresa el canónico Agustín de la Rosa (1824-1907).
En 1855 publica la Refutación de la obra titulada Curso
de derecho natural o de filosofía del derecho, formado
con arreglo al estado de esta ciencia en Alemania, por
H. Arhens, ésta posteriormente fue ampliada, entre los
años de 1874-75 con el texto: "Observaciones a la obra
de Henri Arhens..." aparecidas en La religión y la
sociedad . El contenido de esta obra, salvo las
"Observaciones" es filosóficamente escaso, pues sólo
se limita a contradecir y descalificar el libro de Arhens,
a través de principios de autoridad de la religión y de la
fe, está lleno de desconfianzas y recelos. De la Rosa no
encuentra ningún atisbo de perfectibilidad antro-
pológica, ni relatividad ontológica, notas esenciales del
armonismo krausista, menos aún, vislumbra la teodicea
panteísta y los presupuestos elementales de esta
doctrina, tales como: el sustento eterno del destino
humano, la infinitud y lo absoluto, implícitos en los
hechos morales, o el origen de la idea de justicia, y los
medios teóricos para denunciar un supuesto ateísmo,
todo ello claramente expuestos en el Curso de derecho
natural de Arhens.
Esta denuncia trasluce un supuesto fundamental,
que de la Rosa reduce al principio de la perfectibilidad
krausista, a un historicismo, donde el desarrollo
temporal del hombre es la medida de todas las cosas.
Por todo lo anterior, Sánchez Cuervo considera que la
lectura que hace de la Rosa del libro de Arhens, es
demasiado superficial19.
Antolín Sánchez escribe que la concepción krausista
del mundo es difícilmente conciliable con cualquier
relativismo historicista, sin que esto signifique que se
excluya el cambio y la temporalidad, en la medida que
el panteísmo krausista es una concepción moderna y
secular animada por el mito racionalista del progreso.
Por lo mismo, la acusación formulada por de la Rosa
sobre el supuesto historicismo krausista carece de
fundamento sólido20. La cuestión de fondo es tan
simple, según nuestro autor, como la relación de fe y
razón. Continúa con su argumentación y escribe que
este autor escolástico:
Fiel a la tradición escolástica más
intransigente, de la Rosa no parece contemplar
otro motivo racional de la custodia o el
sacudimiento de la fe. Es la razón -heterónoma
por naturaleza- la que debe plegarse ante la
enseñanza de la palabra revelada y no, al
contrario... La eternidad y la temporalidad son
términos irreconciliables para de la Rosa, quien
considera  alevoso toda idea de progreso o de
cambio21.
Por otro lado, desde la perspectiva de Arhens, la
escuela teológica pretende fundamentar el derecho
natural en la voluntad divina. La escuela histórica es
incapaz de eludir el "verdadero principio de derecho",
es decir, "un principio inmutable, eterno, absoluto". La
concepción krausista es plenamente armónica.
De tal forma, según Arhens,
Krause concibe el derecho como un
elemento eterno del orden moral del mundo
establecido por Dios; dentro de este orden, el
derecho conforma un principio distinto pero
íntimamente unido a la religión, a la moral, a la
ciencia y al arte; y como el orden moral se
desarrolla por medio de la libertad en la historia,
el derecho se engendra con todas las fases de
la cultura de un pueblo22.
El derecho es concebido como principio objetivo
que expresa una regla, un orden y una armonía de
relaciones esenciales de las cosas, y por lo mismo
independiente de la opinión y de la voluntad de los
hombres. En cambio de la Rosa elude y soslaya su
mensaje crítico de los filósofos del derecho moderno.
Se recrea en el ateísmo, que según él despide toda
racionalización y relativización histórica del cristianismo,
sobre todo sí ésta pasa por un reconocimiento
protestante.
Ya introducido y aceptado el Cours de driot naturale
ou de fhilosophie du droit de Heinrich Arhens en
México, éste también se orientó hacia la enseñanza del
derecho natural en el Instituto de Ciencias de
Guadalajara, del mismo modo, hacia la Escuela
Nacional de Jurisprudencia, así lo muestran las actas  de
las Juntas directivas de ambas escuelas, que expresan,
que al menos, desde 1870, este fue su libro de texto.
Las hostilidades y los conflictos que en dicha década
iba a generar la expansión del positivismo, tiempo
también donde las tesis de Comte se consagran como
19 Cfr. Ibid., Loc. Cit.
20 Ibid., p 43.
21 Ibid., p 45.
22 Ibid., p 48.
TEMAS  | enero - abril 200632
"doctrina de Estado" y la responsable de dirigir la
educación de una ciudadanía que se encontraba en
crisis, tras de un ya largo periodo de turbulencias y
guerras intestinas. En 1877 el catedrático Jacinto Pallares
se opone a llevar como libro de texto el de Arhens y
propone, en cambio, otro diametralmente opuesto al
de Arhens, el del filósofo utilitarista, Jeremy Bentham.
En 1880, año significativo para los liberales
tradicionales, el nuevo Ministro de Justicia Ignacio
Mariscal, no sólo impondrá la Lógica de Tiberghien en
la Escuela Nacional Preparatoria, sino, además el Cuors...
de Arhens como libro de texto de la Escuela de
Jurisprudencia; del mismo modo, sustituye a Pallares de
la cátedra, e impone a Juan José de las Garza con una
asignatura afín con las ideas krausistas. Además José
María del Castillo Velasco, traductor de la Lógica de
Tiberghien, asumía la dirección de la escuela el 29 de
noviembre de 1879. En el curso de derecho se
desechaban como ineficaces la observación materialista
de Locke, Condillac y la escuela sensacionista, la
generalización empírica de Stuart Mill, Comte y los
positivistas modernos23. Se realizaba la defensa del
krausismo en El Foro. Periódico de Jurisprudencia,
Legislación y Ciencias sociales diario de la
Jurisprudencia. En Estudios filosóficos, se publica
en1880, un amplio artículo sin firma, bajo el título:
"Estudios filosófico-jurídicos", en cual se arremete
contra las posiciones empiristas, utilitaristas,
pragmatistas y positivistas, por considerarlas ineficaces
e inconsistentes.
En oposición a estas doctrinas recupera la conciencia
del krausismo, que asegura que los fenómenos internos
y la inteligencia que informa de los fenómenos externos
y la razón y que suministra las ideas abstractas únicas
del conocimiento pueden servir en el estudio del
derecho. En este mismo artículo se reconoce la
conjunción del procedimiento analítico que remonta el
mundo de los fenómenos empíricos hasta elucidar los
principios absolutos mediante el ejercicio de la
observación externa e interna, lo cual no es otra cosa
que «el raciocinio inductivo y analógico», «la intuición»
y el procedimiento sintético que sigue el camino
inverso, que va de los principios a los hechos mediante
la «deducción lógica». Así, la cátedra de Derecho Natural
volvía a impregnarse del iusnaturalismo krausista. Sin
embargo, los propios alumnos en 1884 van a poner
reparos al "lenguaje metafísico e incoherente"
empleado por Arhens.  Jacinto Pallares en el mismo año
abre su cátedra con un discurso en el cual reivindica
los métodos positivistas de Comte, Bentham y Mill, para
la investigación de las ciencias sociales y jurídicas.
El curso de Arhens seguía orientado en 1885, por lo
menos en las clases de Derecho Natural, a pesar que el
clima de hostilidades hacia el mismo era cada vez más
difícil. Por algo  Garza publicará en 1887, un Dictamen
sobre el señalamiento de textos para el estudio del
derecho Natural en la Escuela de Jurisprudencia de
México, en el que propone que  "se mantenga el texto
que hasta hoy se ha seguido en la escuela: Curso de
derecho Natural ó Filosofía del Derecho", de Henry
Arhens; de la 6ª edición en dos tomos de 1886. No con
ello, cesan los enfrentamientos. Pallares propone el
"Principio de legislación de Bentham" y la "Moral de la
evolución por Spencer". Garza arremete de nuevo
contra las doctrinas positivistas y utilitaristas a las que
considera reduccionistas24.
De muy poco va a servir la defensa de Garza de la
filosofía krausista. "El 26 de enero de 1888, Justino
Fernández solicitaba al Ministro de Justicia la permuta
de la Garza por Pallares, como catedráticos de Derecho
patrio y Derecho natural, respectivamente. Se
autorizaba el 3 de julio de ese mismo año, los Principios
de legislación... de Bentham, se desplazaba
definitivamente al krausismo de la academia. El
positivismo se consolidaba así en la Escuela de
Jurisprudencia más o menos a la par que en la Escuela
Preparatoria. En ésta última, un manual del positivista
Stanley Jevons ponía fin a una década de hegemonía
racionalista en la enseñanza de la Lógica, cuyos
antecedentes se remontan a la propia edición mexicana
de Tiberghien en 1875-77"25.
El texto Polémicas Filosóficas... de Antolín C.
Sánchez Cuervo replantea la disputa sobre la enseñanza
de la Lógica de Tiberghien en la Escuela Nacional
Preparatoria. Gabino Barreda en 1868 abre las puertas
de la Escuela Nacional Preparatoria, a los criterios
positivistas que habían alumbrado la Ley Orgánica de
Instrucción Pública del Distrito Federal. Era su primer
director y, al mismo tiempo, se hacía cargo de la cátedra
23 Cfr. Ibid., p 51.
24 Cfr. Ibid,. pp 52-53.
25 Ibid., p 54.
TEMAS  | enero - abril 2006 33
de Lógica, adoptando el texto de Lógica de Stuart Mill,
elogiado por su maestro Augusto Comte.
En su Oración cívica Barreda plantea una educación
que deberá tener un fondo común de verdades y
donde la conducta práctica sea, en lo que cabe,
suficientemente armónica con las necesidades reales
de la sociedad. Así, sólo ateniéndose a verdades
rigurosamente científicas pueda el mexicano superar
todos los prejuicios, ilusiones, fantasías y otros
elementos negativos de desorden que nublan su
mentalidad. Una educación adecuada a este criterio, "es
el más seguro preliminar de la paz y del orden social"
al poner "a todos los ciudadanos en aptitud de apreciar
todos los hechos de una manera semejante". La lógica
positivista perdía el resabio de la prima philosophia
anterior y superior a todo saber particular, a las lacras
metafísicas. Se subvertía la jerarquía entre pensamiento
y acción; ya no se trata de actuar conforme a axiomas
puros, sino de teorizar a la luz del ejercicio positivo del
conocimiento. La lógica se liberaba de todo apriorismo
y perdía su condición preeminente la deducción.
Los viejos liberales tuvieron sus recelos sobre el
nuevo ambiente académico. Obviamente, la supuesta
neutralidad teórica de la enseñanza preparatoriana
nunca correspondió con la realidad, lo importante, es
que los positivistas mexicanos necesitaban asumir las
riendas del poder espiritual y así, legitimar el poder
material. Por esto mismo, la Preparatoria fue algo más
que una "simple escuela del ciudadano", que prejuzga
la enseñanza, de acuerdo con criterios ideológicos
determinados por los positivistas; se vio obligada a
sostener la tesis de la libertad de cátedra opuesta a la
posición positivista, que vulneraba el principio
constitucional de la libertad de conciencia. En 1872 los
diputados Guillermo Prieto, Manuel Dublán y Napoleón
Naranjo presentan una iniciativa de Reforma en la que
se reivindicaba la Libertad absoluta de la enseñanza,
con el fin de que los alumnos puedan gozar de una
educación plural liberal. La respuesta de Barreda no se
hizo esperar rebatiendo cada una de las bases
propuestas en dicha iniciativa. La confrontación y la
hostilidad, donde el liberalismo cobra una dimensión
explícita, llega a proponer la abolición inmediata de la
Escuela Nacional Preparatoria26.
Justo Sierra hace su aparición como catedrático de
la institución y como director del periódico La Libertad
fundado en 1878, el que va a durar en circulación seis
años. En éste se aglutinaron toda una generación de
nuevos liberales positivistas, la cual es decisiva para la
renovación del positivismo mexicano, dentro de ella
destacan: Justo Sierra, Jorge Hammken, Francisco G.
Cosmes, Porfirio Parra, Luis E. Ruiz, Telésforo García, los
que se ven obligados a plantear un positivismo político
ideológicamente comprometido. Ellos, en su
momento, van justificar la "tiranía honrada" de Porfirio
Díaz, a partir de las tesis evolucionistas, las que definen
el núcleo ideológico de lo que más tarde será el "Partido
de los Científicos". Todos ellos realizan una crítica contra
el liberalismo revolucionario y metafísico de la
Constitución de 1557, al que pretenden reformar. Todos
intervienen en la polémica sobre la Lógica de
Tiberghien, a la que critican con dureza, una vez que
fue puesta en circulación, en la edición mexicana de
1878, de la que José María del Castillo Velasco fue su
traductor. La edición mexicana de este libro, fue un
hecho insólito en la difusión del krausismo en América
Latina, no obstante, según Sánchez Cuervo, de ser una
traducción con demasiados errores27.
El encuentro en México del krausismo y el
positivismo, no siempre fue polémico. Así lo muestra
la experiencia positivista en Puebla, la que es atenuada
y sobrepasada por un amplio y heterogéneo
espiritualismo, donde no faltaron notas krausistas, sin
que llegue a presentarse en ningún caso un
enfrentamiento explícito. En abundancia de esto,
Sánchez Cuervo, escribe que el  maestro Jesús Márquez
Carrillo, cita al intelectual Silva Andraca, quien afirma
que Krause fue estudiado en el Estado de Puebla.
La Lógica de Tiberghien es designada como el
nuevo texto de lógica en el Diario Oficial en 1880, y de
inmediato dos diarios va a parar en la polémica cada
vez más creciente: el de La República y de La Libertad,
arrastrando a otros diarios como: El Nacional, El
Centinela Español y El Método.  Hilario Gabilondo, por
un lado, Justo Sierra, Jorge Hammeken, Porfirio Parra y
Telésforo García, por el otro, debatirán sobre el texto
krausista y algunas de las veces, para confrontar dos
concepciones antagónicas del mundo. La República por
ejemplo, tenía desconfianza del texto de Tiberghien,
26 Cfr. Ibid., p 60. 27 Cfr. Ibid., pp 65-66-67-68-69-70.
TEMAS  | enero - abril 200634
lo consideraba como un paso atrás en la enseñanza, por
este mismo allí se escribe: "hoy Tiberghien, mañana
Balmes... así se comienza en todos los movimientos del
retroceso". Leopoldo Zamora firmaba en La Libertad,
el artículo: "Presunción", donde recogía la alarma de los
representantes del positivismo, "por el anuncio de que
Alejandro Bain iba ser condenado al ostracismo en la
escuela preparatoria", donde se pretendía colar la
metafísica idiosincrásica, bajo la forma de Tiberghien.
Hilario Santiago Gabilondo también inicia su andadura
en defensa de la Lógica krausista, en La República, con
la primera de trece entregas que conforman el principal
testimonio "autóctono" del krausismo en México
durante el siglo XIX, con el artículo: "La lógica en la
Escuela Nacional Preparatoria". Por el otro lado,
Francisco Cosmes denunciaba los ataques de La
República "al sistema científico aplicado a la política del
país" por la "vieja escuela metafísica liberal". Telésforo
García rebatía ciertas acusaciones de menosprecio hacia
las conquistas del liberalismo mexicano vertidas desde
La República, y protege el positivismo.
Los católicos abogan en favor del krausismo, en el
diario católico El Nacional. En otra de las entregas a La
República, Gabilondo responde a los críticos del
krausismo, y denuncia, en contra Telesforo García, la
violación de la libertad de enseñanza que suponía la
educación positiva. Jorge Hammken contesta a
Gabilondo en La Libertad, y crítica la forma irregular
como se había impuesto el texto de Lógica de
Tiberghien, escrito por "un mal tratadista de lógica" y
"contrario a la verdadera enseñanza científica". Así
sucesivamente, y en este mismo tenor seguirán las
grandes discusiones, réplicas y contrarréplicas entre
positivistas y krausistas28.
De esta forma, las polémicas de los intelectuales
mexicanos publicadas en los diarios y revistas. Muestra
a un Telésforo García con ciertas simpatías por las
doctrinas krausistas, así lo demuestra en el folleto
España y los Españoles. En sus réplicas rememora con
orgullo a los krausistas españoles como Salmerón,
Canalejas y Giner de los Ríos.; y la Analítica de su
antiguo maestro Julián Sanz del Río29.
En 1881 se hace un pequeño paréntesis en las
discusiones entabladas desde La Libertad y La
República, dos proyectos acaparan la atención, la
propuesta de Justo Sierra para fundar la Universidad
Nacional y la del Nuevo Ministerio de Instrucción Pública
de Ezequiel Montes. Lo cual no impidió que las
polémicas en torno de la Lógica sigan su curso. Algunos
ya conocidos como Porfirio Parra, cobra fuerza su
protagonismo individualista, además de que aparecen
otros nuevos que entran en la palestra en el periódico
El Centinela Católico como el nuevo defensor de la
lógica krausista, el griego anarquista cristiano Plotino
Rodakanaty, que entonces se encontraba en México
difundiendo su doctrina del anarquismo cristiano. Este
autor muestra una clara hostilidad contra el positivismo,
y no sólo esto, sino que argumenta en favor de la
formación de la cátedra de  Psicología inspirado en
Tiberghien, la que finalmente, será instituida en 1896.
Con la implantación del Plan de Estudio de Montes
para la  Preparatoria en 1880, Justo Sierra va a darse a la
tarea de atacarlo. Positivista heterodoxo y de talante
humanista, Sierra aprovecha la ocasión y los principios
de la enciclopedia comtiana, para afirmar que en las
doctrinas positivistas no existen principios morales
absolutos y, por lo mismo, exista la imposibilidad
científica de conocerlos, reservándolos  sólo "para los
ojos de la fe"30.
En el análisis de dos ensayos de Porfirio Parra,
Sánchez Cuervo, nos lanza a la aventura de reflexionar
de nueva cuenta sobre el positivismo y el krausismo.
En una de tres entregas, que publicara en La Libertad,
titulada: "Importancia de los estudios lógicos", Parra
define a la lógica como un conocimiento práctico "cuyo
objeto explícito es enseñarnos a modificar los
fenómenos de la naturaleza, a encaminarlos a cual o
tal dirección", y, lejos de ser "la llave de oro de la
ciencia", como creen los metafísicos, la lógica nos
enseña a inferir y rompe el cerco estrecho del presente
descifrando el pasado y anticipándose al porvenir a
partir de la observación empírica. En su segunda
entrega, señala que tras la reforma baconiana del Nuevo
Organon, el  Organon aristotélico sufre grandes
embates, tanto desde la intuición cartesiana, como
desde la filosofía de Galileo, Kepler y Newton; y a la
luz de la naciente tradición empirista, Locke primero,
Reid y Kant después superan los envejecidos
paradigmas de la antigua lógica. En la tercera entrega
Parra centra sus baterías críticas en la supuesta
28 Cfr. Ibid., pp  87 a 103.
29 Cfr. Ibid., p 103 a 107.
30 Cfr. Ibid., pp 125 a 120.
TEMAS  | enero - abril 2006 35
exclusividad del método deductivo que impone el
nuevo curso de lógica de Tiberghien.
Según Porfirio Parra,
Tanto la lógica aristotélica, como la medieval,
la de Hegel y la de otros metafísicos como
Krause y Tiberghien, menosprecian el
procedimiento inductivo –el único que puede
sustentar cualquier razonamiento-; todas ellas
parten de pretenciosas formulaciones a priori
que no tienen en cuenta la totalidad de las
circunstancias ni de combinaciones de causas
que inciden en el curso de la naturaleza; por eso
el resultado no puede ser otro que el extravío y
la especulación estéril; víctima de su propia
sutileza, el hombre que sólo sabe razonar
mediante silogismos se empeña ‘en tener ojos
y no ver ’, se aleja el comercio con sus
semejantes y, mostrando un sublime despego
por lo mundano, aprende a ser ‘un teórico
infeliz o un soñador incurable’, son otras armas
"en la cruel lucha de la vida", del dogmatismo y
la intolerancia31.
El lógico mexicano Porfirio Parra concluye que el
método científico seguido en la Preparatoria fue objeto
de pueriles equívocos y sesgadas interpretaciones,
creyendo que "niega todo aquello que no puede verse
en microscopio", como si el gusto por el lenguaje
conciso y del desdén por las palabras grandilocuentes
"equivaliera a desdeñar las grandes cosas".
En 1882 se da fin a la enseñanza del krausismo, la
Lógica de Tiberghien es remplazada por un tratado del
ecléctico Janet. Sin embargo, mucho más sustanciosas
serán las polémicas entre José María Vigil y Porfirio Parra
desde sus respectivas publicaciones: la Revista
Filosófica del primero, y El Positivismo del segundo, lo
más importante es la publicación  liberal La Discusión.
Las que van giran en torno del positivismo y del
krausismo en la Preparatoria.  A pesar de ello, la
polémica en torno de la lógica krausista iniciaba ya su
ocaso. Esto lleva a descubrir, que la Lógica de Tiberghien
nunca pudo neutralizar al positivismo en la Preparatoria,
pero si contribuyó a su debilitamiento.
El tratado de Janet, que en cierta forma había
cobijado durante casi una década los clandestinos
conceptos krausistas de Tiberghien, era remplazado por
31 Ibid., p 130.
32 Ibid., p 140.
otros textos más acordes con los nuevos tiempos,
"probablemente del lógico británico Stanley Jevons
primero; del propio Mill después, según una versión del
ex-preparatoriano Ezequiel A. Chávez. Hasta que en
1903 es adoptado el Nuevo sistema de lógica inductiva
y deductiva de Porfirio Parra, publicado ese mismo
año"32.
La investigación de las polémicas del krausismo
mexicano es una invitación a releer historiográfica y
filosóficamente la problemática del pensamiento
filosófico-político mexicano de la segunda mitad del
siglo XIX. El krausismo tuvo repercusiones y alcances
en la historia de las ideas filosóficas, de la filosofía, de
la educación y de la cultura en el México del siglo XIX
y principios del XX, período que requiere ser mejor
estudiado por los estudiosos de la historia de la filosofía
mexicana y los filósofos mexicanos que busquen
conocer las razones del por qué, el cómo y él para qué
de nuestro modo de hacer filosofía, al igual que lo fue,
en su momento, El Positivismo en México. Nacimiento,
apogeo y decadencia, del filósofo mexicano Leopoldo
Zea. La lectura debe hacerse, desde una posición que
nos coloque más allá de cualquier concepción filosófica
autocolonial, en la que se caen con mucha frecuencia
los filósofos en América Latina, los cuales se olvidan
de la trama, el fondo y el contexto histórico social en
el que se produce el pensamiento filosófico T
Mario Magallón Anaya
CCyDEL/UNAM
TEMAS  | enero - abril 200636

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