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XII Jornadas de Investigación y Primer Encuentro de Investigadores en Psicología
del Mercosur. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires,
2005.
INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO
KRAUSISTA EN LA PSICOLOGÍA DE LA
INFANCIA EN LA ARGENTINA.
Castillo, Claudia Inés.
Cita: Castillo, Claudia Inés (2005). INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO
KRAUSISTA EN LA PSICOLOGÍA DE LA INFANCIA EN LA ARGENTINA. XII
Jornadas de Investigación y Primer Encuentro de Investigadores en
Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología - Universidad de
Buenos Aires, Buenos Aires.
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INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO KRAUSISTA
EN LA PSICOLOGÍA DE LA INFANCIA
EN LA ARGENTINA
Castillo, Claudia Inés
 Universidad de Buenos Aires
Resumen
El siguiente trabajo es un antecedente al estudio de
publicaciones que aún en el ámbito pedagógico (La Obra - El
Monitor Argentino) tienen una fuerte presencia del discurso
psicológico impregnado, en algunos casos, de la corriente
filosófica llamada: Krausismo. El krausismo tuvo una prepon-
derancia en España en la segunda mitad del siglo XIX. Este
sistema filosófico se extendió por América Hispana y ejerció
notable influencia en varios pensadores, políticos y educadores.
Hay algunos pedagogos que toman este pensamiento y lo
aplican al campo de la infancia en la Argentina. En este trabajo
abordaremos específicamente a Carlos Vergara, quien genera
una serie de polémicas en el ámbito de la pedagogía oponién-
dose a otros autores como Víctor Mercante, situado dentro del
la concepción positivista. En principio se tomarán ciertos datos
biográficos de Vergara para observar luego como se inicia dentro
de lo que se llamó “escuela de la libertad”. La escuela de la
libertad creada por Vergara anticipó en la Argentina todas las
innovaciones que se generalizarían luego como “escuela activa”
ó “escuela nueva”. La “escuela para la libertad” tiene que ver
con la idea de que los alumnos se educaran por sí mismos,
buscando la práctica del bien y actuando en sociedad.
Palabras Clave
krausismo-pedagogía- infancia-psicología
Abstract
INFLUENCE OF THE KRAUSE THOUGHT IN THE
PSYCHOLOGY OF THE INFANCY IN ARGENTINA
Summary: The following work is an antecedent to the study of
issues that yet, in the pedagogical scope(La Obra-El Monitor
Argentino) carry a stong mark of the phychological discurse,
impregnated in some cases with the philosophyc movement
called Krausism. Krausism used to have great predominance in
Spain in the second half of the XIX Century. This philosophycal
movement spread along the Spanish America and exerted a
remarkable influence on thinkers, politicians, and educators.
There are some pedagogues who take this thought and apply it
to the field of Infancy in Argentina. In this work we are going to
approach specifically Carlos Vergara who generates great
controversy in the ambit of pedagogy opposing other authors
like Victor Mercante, situated within the Positivism. First, some
biographycal data will be taken to go on the observe how he
was initiated to what is called “escuela para la libertad” (school
for freedom).The school of freedom created by Vergara
anticipated all the innovations that would be later generalized
as the “escuela activa”(active school) or “escuela nueva” (new
school) This movement is related to the idea that the students
will self-educate seaching the practice of good an interacting
socially.
Key words
Krausism- pedagogy-infancy- phychology
 
INTRODUCCIÓN
El siguiente trabajo es un antecedente para situar con
posterioridad la presencia del discurso psicológico en las
diferentes posiciones entre la Revista La Obra y el Monitor
Argentino, en cuanto a posiciones pedagógicas y la presencia
del discurso psicológico en cada una de dichas publicaciones.
 
I. El krausismo. Etapas del krausismo en Argentina.
El krausismo es un movimiento intelectual influido por las ideas
del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause que tuvo una
preponderancia en España en la segunda mitad del siglo XIX.
Julián Sanz del Río introdujo en España las ideas de Krause.
Sanz del Río había estudiado con Krause en Alemania (1843) y
aplicó estas ideas al ámbito jurídico y social pretendiendo
encontrar un sistema social más ético y más justo.
El krausismo español tuvo una importante representación en la
Institución Libre de Enseñanza impulsada por Francisco Giner
de los Ríos y a partir de 1876 se convirtió en el movimiento
educativo más importante de España.
Se considera acabado el krausismo en España en 1939 con el
final de la República española y el exilio de los últimos krausistas
como Fernando de los Ríos, Rafael Altamira, Lorenzo Luzuriaga
y otros. El krausismo se extendió por toda América Hispana y
ejerció notable influencia en varios pensadores, políticos y
educadores.
Algunos autores (1) señalan cinco períodos de influencia
krausista en Argentina:
Primero: Se inicia a mediados de 1850, aparecen en la
enseñanza superior en la Argentina los primeros elementos de
las concepciones krausistas. Se cierra este período hacia 1880-
1890.
Segundo: Abarca hasta fin de siglo, la influencia krausista está
concentrada en la Pedagogía y la Filosofía del Derecho y se
vuelca progresivamente en la fundamentación de teorías
políticas.
Tercero: Desde principios de siglo hacia 1914, ocurre un nuevo
contacto con el krausismo español, que ya muestra la marca
del positivismo. Aquí ya se refleja más claramente en la vida
política.
Cuarto: Se prolonga hasta 1936, el krausismo español ha sufrido
el impacto de la experiencia de la Primera Guerra Mundial .Su
influencia se refuerza a través del interesante acuerdo de
cooperación científica Hispano-Argentina que se derivó de la
acción combinada de la Junta para la Ampliación de Estudios
de Madrid y de la Institución Cultural Española de Buenos Aires.
Quinto: Hubo una influencia directa de intelectuales, que si bien
no fueron krausistas en sentido estricto, se formaron dentro del
ambiente creado por ese movimiento en España.
Este período se abre con el exilio de ciertos intelectuales tales
como: Augusto Barcia, Lorenzo Luzuriaga, Luis Jiménez de Asúa
y otros.
Las influencias de este último período se extienden hasta casi
la década del 60´.
I. II.
En este trabajo, estudiaremos la influencia de autores de corte
krausista en el campo de la infancia. Específicamente aborda-
remos a Carlos Vergara (1857-1929), autor que genera una
serie de polémicas en el ámbito de la pedagogía oponiéndose
195
a otros autores como Víctor Mercante, situados dentro de la
concepción positivista.
Si nos interesan estas polémicas ubicables dentro de lo que se
llamó el krausopositivismo es porque unas y otras posiciones
dibujan diferentes “ideas” sobre el niño que sustentaron los
futuros discursos de la psicología infantil en la Argentina.
Carlos Norberto Vergara había nacido en Mendoza en 1857,
en un hogar profundamente religioso. A principios de 1857
ingresó en la Escuela Normal de Profesores de Paraná de donde
sale en 1878. Ahí conoció a Pedro Scalabrini de quien llegó a
ser el “discípulo predilecto”.
Vergara seguramente recibió de su maestro cierta influencia
krausista pero a su vez también el viraje de Scalabrini del
krausismo al positivismo.Lo cierto , es que Vergara persiste en
el krausismo sin desestimar la influencia de su maestro quien
había iniciado, según él, en la Escuela Normal de Paraná “la
escuela de la libertad”.
Esto tiene que ver con algo que luego Vergara incorporó a su
doctrina pedagógica y que se refiere a que “los alumnos pueden
descubrirlo todo si se les da suficientes elementos para
investigar”, “el profesor puede hablar cada año menos, en tanto
los alumnos aprenden a buscar la verdad por sí mismos”,
Volvamos entonces a la biografía de Vergara para luego re-
situar algunos aspectos nodales de su doctrina.
Una vez que egresa de la Escuela Normal de Paraná, ejerce
los más diversos cargos docentes en el país: 1878- profesor de
la misma Escuela de Paraná, Escuela Normal de Maestros de
Mendoza, 1879- Domingo Faustino Sarmiento le encarga diversas
tareas docentes en Buenos Aires. En 1883 es nombrado
Inspector Nacional de Superintendencia de Escuelas de
Mendoza, allí despliega cierta libertad en su acción renovadora.
La Revista pedagógica El Instructor Popular, redactada por él
mismo entre 1883 y 1884 es un exponente del krausismo dentro
del periodismo normalista.
En 1885 fue ascendido al cargo de Inspector técnico de las
escuelas de Buenos Aires y fundó junto con José B. Zubiaur la
revista La Educación “que ejerció influencia en la marcha de la
enseñanza nacional como ninguna otra del país, hasta hoy”.
El año 87 Vergara, con la experiencia adquirida, se lanzó de
modo decidido al ser nombrado director de la Escuela Normal
de Maestros de Mercedes, a un nuevo experimento. “Allí quemó
las naves, o sea los programas y reglamentos, para lanzarse a
la reforma con admirable heroísmo filosófico.
Allí se iniciaron, no una sino cien prácticas de las que después
se han propagado en América y en Europa.”
Destituido en 1890 de la dirección de la Escuela de Mercedes
como consecuencia de las resistencias levantadas por las
aplicaciones metodológicas puestas en práctica, se trasladó a
Santa Fe, donde ejerció funciones en la enseñanza provincial
durante varios años y redactó el Boletín de Educación del
Consejo General de Educación de aquel estado argentino.
En 1900 vuelve a la capital de la República nuevamente con el
cargo de Inspector técnico del Consejo Nacional de Educación.
Por esos mismos años se gradúa de abogado en la Universidad
de La Plata. A partir de 1910, frenando un poco su impulso revolu-
cionario en materia de métodos de enseñanza y fuertemente
resentido como consecuencia de los fracasos, se dedica a
publicar recopilaciones de la mayoría de sus artículos
periodísticos aparecidos desde los comienzos de su carrera.
Son de estos años Revolución pacífica (1911) y Nuevo mundo
moral (1913), aparte de cantidad de folletos que se encargó de
difundir profusamente.
Más adelante, da forma a sus primeros libros orgánicos: Filosofía
de la educación (1916), Evología (1921) y Solidarismo (1924).
Al parecer alrededor de 1923 se traslada a la ciudad de Córdoba,
donde con el apoyo del Municipio intenta su último ensayo
pedagógico.
II. La escuela de la libertad.
La escuela de la libertad de Vergara anticipó en Argentina todas
las innovaciones que se generalizarían luego como “escuela
activa” o “escuela nueva”.
El krausismo prepara el terreno para que luego se pudieran
difundir e imponer en el país las ideas de Montessori, Decroly,
Duvey, Kerchesteiner y otros.
En sus concepciones se combinan cosas tales como: la
motivación del aprendizaje, la globalización y correlación de la
enseñanza, el método de proyectos, el de complejos o centro
de interés, método del juego, el de conversación o discusión y
otros.
La mayor influencia de sus ideas se hizo sentir a nivel de la
enseñanza infantil, es por esto que varios autores (S. Carli,
Arturo Roig) cruzan sus ideas con las de otra educadora
norteamericana, Sara Emily Eccleston (1840-1916). Activa
propagandista froebeliana. Ella también se desempeñó en un
comienzo en la Escuela Normal de Paraná, en la que actuó
entre los años 1884-1897 junto con José Marín Torres y Pedro
Scalabrini. En 1916 concretó uno de sus mayores sueños que
fue fundar “el más amplio y moderno jardín de infantes creado
hasta el momento”.
Es interesante analizar en otra ocasión las conexiones del
krausismo y el froebelismo.
En cuanto al concepto de escuela para la libertad esto tiene
que ver con la idea de Vergara de que los alumnos se educaran
por sí mismos, buscando la práctica del bien, actuando en
sociedad.
Siguiendo la perspectiva de Sandra Carli, podemos decir que
teniendo en cuenta la obra escrita y la trayectoria de Vergara él
sostiene un discurso acerca de la infancia caracterizado por
una nueva valorización de la naturaleza infantil, cuyos rasgos
más destacados son la valorización de la espontaneidad del
niño, el reconocimiento de su tendencia al bien y el estímulo a
la autonomía infantil en el espacio escolar.
Vergara pensaba que las prácticas educativas de su época
tenían un carácter opresor sobre la naturaleza infantil.
Su discurso es crítico frente al normalismo, la expansión del
sistema escolar y la hegemonía de la didáctica positivista.
El principio articulador de la propuesta de Vergara radicaba en
el gobierno propio escolar que suponía otra posición del niño
en la trama pedagógica (1).
La opresión de las prácticas educativas tenía que ver con la
desviación que ejercían éstas sobre la naturaleza infantil a través
de la enseñanza. El decía: “La juventud se ve obligada a
ocuparse de lo que más contraría sus nobles impulsos”.
El pensaba la educación como una práctica destinada a formar
“ciudadanos para la libertad”.
A diferencia de la vigilancia obsesiva que debía ejercer el
maestro en el discurso pedagógico positivista, la disciplina debía
estar basada en la ausencia de vigilancia adulta y la autonomía
del niño.
III. Ideas directrices del pensamiento de Vergara sobre la
infancia.
El discurso de Vergara acerca de la infancia se asentaba en
una interpretación de la naturaleza infantil antagónica respecto
de la construida por el discurso positivista.
Algunos autores lo califican como representante del krauso-
positivismo, ello se liga con otra red teórica que, de la tradición
positivista, recupera centralmente a Darwin, asimilado dentro
de su panteísmo, y la obra de Spencer.
En Vergara, la postulación de la existencia del bien como valor
divino que se expresaba en la naturaleza del individuo, conducía
a la afirmación de la tendencia al bien en el niño.
Finalmente Vergara colocaba el deseo del niño en el centro de
los procesos escolares, estas concepciones y otras lo acercan
más a autores contemporáneos y lo alejan de la pedagogía
más controladora de su época.
Como bien señala S. Carli en el discurso de Vergara se hace
196
notorio el descubrimiento de la infancia como una edad con
características propias, en una época en que la psicología de
la infancia en la Argentina no había aún visto la luz, agregamos
desde nuestra perspectiva.
Si bien sus objetivos eran pedagógicos, los escritos de Vergara,
muy criticados por poco originales o por fragmentarios, van
anticipando de manera interesante concepciones del niño, de
la infancia, de la relación del niño al saber y a los adultos, de la
“libertad” del infante. Sólo después de los ́ 40, con la introducción
del psicoanálisis algunas de estas ideas comienzan a discutirse
en el campo de la psicología, aunque por supuesto desde otra
perspectiva.
BIBLIOGRAFÍA
Roig, Arturo Andrés. Los krausistas argentinos. Editorial José M. Cajica Jr.
Puebla, México, 1969.
Romero, José Luis. Las ideas políticas en Argentina. Fondo de Cultura
Económica, México, 1946.
El krausismo y su influencia en América Latina. Fundación Friedrich Ebert.
Instituto Fe y Secularidad.
Carli, Sandra. Niñez, pedagogía y política. Consejo Editor de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. 2002.MIño y Dávila
editores.
NOTAS
(1): S. Carli: Niñez, pedagogía y política. Consejo Editor de la Facultad de
Filosofía y Letras. UBA. Página 125.
 

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